Piedra, papel o tijera: ¿Quién ganará con la re-contra-reforma educativa?

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¿O quién vence a quién?
Hace una semana, Martí Batres, presidente de la Mesa Directiva del Senado, se defendió, en redes sociales, de un “columnazo” en el que se aseguraba que el Presidente Andrés Manuel López Obrador le había jalado las orejas porque la Reforma Educativa no se había aprobado “in situ”, aun cuando no fuera la cámara de origen.
Lo consolé enviándole un “retuit”: “A ti no tenía por qué, pero al que seguro le invitarán otros chilaquiles será a Ricardo Monreal”, escribí. Sepa Dios qué pasó después.
Batres tiene razón y hasta se le permite emular a Vicente Fox con aquella famosa frase de “¿y yo por qué?”.
Si aprobar iniciativas fuera futbol, toda la culpa sería de Layún, pero, el pasado 30 de abril, los senadores morenistas hicieron honor al Día del Niño “auto-chamaqueándose” con la seguridad de que tenían todas las canicas.
Error de primerizo de Monreal no controlar a su rebaño (y todo por traer en la cabeza telarañas donde caminan Polevnsky, Barbosa, Armenta). En este momento no habría ninguna necesidad de un periodo extraordinario en el Congreso (pues para abrir periodo extraordinario metieron con calzador la leyes secundarias de la Guardia Nacional, los derechos de las empleados domésticas y otras cosas más) si su vocero, Salomón Jara, hubiera emitido su voto cuando la iniciativa, hace una semana, ya estaba discutiéndose en lo particular.
Era un líquido voto.
Cierto, los ausentes que pudieron inclinar la balanza fueron tres, pero Jara tenía, por sobre muchas cosas, la obligación de estar presente ante el entuerto de su bancada. Cuando las emergencias se juntan, la frialdad y el control a distancia también ayudan. Todo indica que el senador morenista lo aplicó, pero un asunto familiar delicado fue la prioridad.
Su origen oaxaqueño, coincidentemente, como el de la CNTE, y supuestas pláticas con líderes de la Coordinadora antes y durante la discusión de la Reforma Educativa hace una semana desataron una tormenta de especulaciones.
Pero ya ni hablar; lo hecho, hecho está. Ahora, quien intentará sacar los “tiritos” del círculo o del rombo será Mario Delgado porque no creemos que quiera compartir mantel con Monreal.
El asunto, en apariencia, no es largo, sino, más bien, de fina negociación, que, incluso, ya deben haber consumado, sobre todo, con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Los diputados vuelven hoy a tener en sus manos la Reforma Educativa. Hasta ayer, la calma era chicha, pues por ningún lado asomaba alguna amenaza de los profesores disidentes.
Los legisladores de la Cámara Baja revisarán sólo lo pendiente, los artículos reservados que impidieron la aprobación de la “bien llamada” contrarreforma educativa. Y seguramente todo tiene solución desde ya, excepto el peliagudo punto del control de las plazas magisteriales estipulado en el polémico Artículo 16 transitorio, que señala que las relaciones laborales de los maestros continuarán rigiéndose por el Apartado “B” del 123 constitucional, el cual detalla que 50 por ciento de los puestos laborales corresponde decidirlos a los sindicatos.
Así, pues, a Delgado, la CNTE lo mira feo, con ojos de advertencia, porque en el extraordinario, que inicia hoy, él lleva mano por haberse regresado la iniciativa a la Cámara Baja. Pero al lado está parte de la oposición, y más alejadita la maestra Elba Esther Gordillo y el SNTE, que a éste último, al parecer, le importa un bledo como quede el asunto.
Como quiera, a la par de Delgado, Monreal apresura también su acercamiento con los coordinadores de partidos en el Senado porque volverá a tenerla en sus manos.
En todo este toma y daca existe un, tal vez, no muy alto riesgo, que la Contrarreforma Educativa no pase la prueba y se vaya hasta el próximo periodo ordinario de sesiones, lo que significaría un gran revés para el Presidente.
Pero a ver, algo bueno, o despistadamente bueno, por ahí, del “neoliberalismo” deberá servir a la Cuarta para sortear estos tiempos difíciles, que, por cierto, no serán los únicos.
Por lo demás, tranquilos; a ver quién gana (piedra, papel o tijera); las niñas, los niños, los adolescentes, esperan.

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@RobertoCZga

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