Partidismo y equidad de género en la Corte

Sorprende que, en esta ocasión, el Presidente Andrés Manuel López Obrador no propusiera, al menos, un hombre en terna

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En la propuesta de tres mujeres para que los senadores elijan a quién sustituirá en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al Presidente López Obrador le ganó su gusto por la equidad de género, pero además exhibió, una vez más, su intención de dominar al supremo tribunal.

Dos de las propuestas son morenistas, si bien una de ellas renunció a su militancia, Loretta Ortiz, cuando buscó ocupar la vacante de José Ramón Cossío. Fue quien difundió la versión, falsa, de que el Papa Francisco participaría en los Foros de Paz, que coordinó.


La otra es Celia Maya, quien fue magistrada del Tribunal Superior de Justicia en Querétaro. En la competencia con Ortiz no obtuvo un solo voto de los senadores. El triunfador fue Juan Luis González Alcántara.

La otra competidora es Yasmin Esquivel Mossa, presidenta del Tribunal Contencioso Administrativo de la Ciudad de México.

Esquivel Mossá es quien tiene mayores probabilidades de ocupar el lugar de Luna Ramos, pero sus contrincantes aprovecharán,  para atacarla, que es esposa del ingeniero José María Riobóo, cuya cercanía al Presidente López Obrador es conocida.

Quien obtenga la mayoría de votos de los senadores, la nueva ministra, será del gusto del Presidente de la República por militancia partidista o amistad, pero, además, sorprende que, en esta ocasión, López Obrador no propusiera, al menos, un hombre en la terna.

Se acabaron los abogados en Morena o se impuso la equidad de género, por un lado; por el otro, ¿por qué partidizar a la Corte?

 

 

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