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Si es cierto que en todas las familias hay de todo, en la de este menda nada más hubo de todo, en especial en la muy católica materno toluqueña entre cuyos especímenes, había profesionales en el arte de aparentar y engañar. Unos ejemplos: Tía Queta decía que su difunto marido había sido industrial, siendo que fue un lechero cuya modesta fortuna hizo gracias a lo barata que es el agua; tío Ricardo, hablaba de la joyería de su papá, cuando fue un relojero de zaguán en los portales; tía Lola, presentaba a su hijo más chico como adoptado, sin aclarar que su hija, Lolita, lo tuvo de su maestro de francés con el que aprendió mucho pero no francés; tío Chato, guitarrista y solterón, que vivía de tocar en fiestas, sin precisar que era el requinto del trío “Las Chatas”, fundado por él, de mucho éxito en establecimientos de esparcimiento discretísimo; o tía Chela, tan criticona ella, quien decía vivir del legado de su fiambre esposo, cosa cierta si se considera como herencia a un compadre del marido. Mucho simular, mucho mentir y todo acababa por saberse.

A querer o no, se entera uno de las andanzas y pregones de quienes supone gobiernan el país. La pandemia, repetidamente se ha declarado domada y todos los días nos enteramos de nuevos éxitos en la campaña nacional de vacunación; la economía crecerá un 5% este año y estamos a la espera del nuevo índice de medición del bienestar, prometido por el Presidente que seguramente probará la profunda sabiduría de la mexicanísima sentencia de “jodidos pero contentos”; Pemex no se cansa de anunciar el descubrimiento de nuevos yacimientos; el Presidente firmó un acuerdo con los gobernadores que nos garantiza elecciones pasteurizadas y homogeneizadas… y no se nos puede olvidar que ya se distribuyó la Cartilla Moral, epifanía del pueblo bueno, garantía del fin de la falta de valores, arribo del Evangelio de Macuspana.

Los asuntos que día a día ocupan el tiempo de nuestras más altas autoridades, confirman que todo discurre por caminos andaderos y con buen rumbo. Digo, si el Presidente está revisando el caso de la falsa detención de la señora Florence Cassez, hace 16 años, imagínese lo muy bien despachado que está cualquier caso penal sucedido al menos en los últimos dos años y cinco meses; o si el Secretario de Salud se dirige a la nación para informarnos lo bien que votamos en 2018, pues “afortunadamente México eligió a un estadista como López Obrador para conseguir una sociedad más igualitaria”, queda claro que la salud pública ya ni es tema.

Sin embargo, estamos en el año 2021 y no en 1970, la propaganda ya no funciona como antes, cuando se podía mangonear la realidad nacional con la certeza de que la opinión contraria moría en torno de la mesa de cafetería en que regocijadamente departían los críticos sin interrumpir el imponente y profundo silencio que aseguraba la prensa domada de entonces (con perdón de los bohemios del brindis).

Ahora todo es diferente: Aparte de prensa para todos los gustos, están las redes digitales, el fácil acceso a medios de información extranjeros y… ¡chin!, el país ya no está cerrado y forma parte de la comunidad global, por acuerdos comerciales, convenios y tratados internacionales, todos con fuerza de ley en México, y la correspondiente incorporación del inevitable escrutinio de organizaciones sobre las que nuestro gobierno no tiene la menor influencia.

Así las cosas, mientras el Presidente se ocupa en ratificarse a sí mismo cotidianamente y sus paniaguados en darle la razón en todo y como sea, con tal de mantenerse en sus afectos y la nómina, de fuera nos informan cómo estamos:

13 de marzo de 2020: México retrocedió tres lugares en el Índice Global de Estado de Derecho 2020, elaborado por la organización World Justice Project, al quedar peor evaluado que Nigeria, Kenia, Guatemala y Sierra Leona, ubicándose en el puesto 104 de 128 países. Esta metiche ONG define el Estado de Derecho como un sistema duradero de leyes, instituciones, normas y compromiso comunitario que ofrece: Responsabilidad, leyes justas, gobierno abierto y justicia accesible… ¡ah, bueno!

13 de agosto de 2020: Los grupos criminales se han infiltrado como nunca en las instituciones políticas (las) organizaciones criminales han financiado elecciones de funcionarios públicos o se han beneficiado del presupuesto público a través de concesiones, donde las autoridades locales son más vulnerables al poder corruptor e intimidatorio: International Crisis Group, (ICG), reporte: “Una guerra cotidiana: Guerrero y los retos a la paz en México”. Las organizaciones criminales han diversificado como nunca sus actividades económicas, desde tráfico de armas, tráfico de personas, robo de trenes, huachicoleo, tala clandestina de árboles, secuestro, extorsión y homicidio: Fausto Carbajal Glass, Departamento de Seguridad y Ciencia del Crimen, de la University College London, Reino Unido.

8 de septiembre de 2020: México cae en ranking mundial que mide la ausencia de corrupción: World Justice Project; México quedó en el lugar 121 de 128 países.

13 de octubre de 2020: México sigue siendo un paraíso para la corrupción: Transparencia Internacional: “El gobierno actual no han judicializado ni sancionado un solo  caso de corrupción y la pasividad de las autoridades mexicanas ante los sobornos de compañías extranjeras es difícilmente explicable”.

5 de enero de 2021: México reprobó en el reporte global de competitividad elaborado por el Foro Económico Mundial para evaluar la capacidad de recuperación económica post pandemia; se analizaron 141 países que integran el 99% de la economía mundial; México quedó entre las 10 peor evaluadas calificando por debajo de todas las prioridades, particularmente: Garantizar instituciones confiables; Mejorar la infraestructura para acelerar la transición energética;  Ampliar la infraestructura y acceso a la salud; Facilitar las asociaciones público-privadas, en vez de optar por la vía estatista.

Bueno, uno también tiene otros datos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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