Olga y Eréndira se agarran del chongo

El Presidente debe estar atento al próximo encuentro público de las dos secretarias, no vaya a ser que las venza el carácter

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Si el caso del penthouse de Olga Sánchez Cordero sigue el rumbo que lleva, el Presidente López Obrador tendrá que intervenir antes que las secretarias de Gobernación y de la Función Pública se agarren del chongo en un espectáculo poco edificante.

Parece un pésimo chiste, pero el pleito entre las dos prominentes damas del gabinete de AMLO exhibe una de las varias fracturas ya existentes en apenas 68 días de gobierno.


Como prometió López Obrador, lo del penthouse en Houston de Sánchez Cordero se aclaró, pero de una manera singular: si interpretamos las explicaciones de la titular de la SFP, su colega, la ex ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que además es la primera mujer notaria de México, ¡no sabe de leyes!.. al menos de las reglas mínimas que norman la SFP.

La historia es reciente, pero más que conocida: el periódico Reforma descubrió que la señora Sánchez Cordero, que funge como secretaria de Gobernación, omitió hacer pública la propiedad de un departamento en Houston.

En la conferencia mañanera, la ex ministra explicó no haber sido ella quien omitió la publicación de la existencia de su propiedad, sino el responsable de la Dirección de Responsabilidades y Situación Patrimonial de la SFP quien habría reservado, es decir, no hizo pública la información.

Luego entonces, la omisión sería culpa de la SFP, a cargo de Eréndira Sandoval.

Pero he aquí que la secretaria Sandoval agarró el toro por los cuernos y explicó de inmediato en un comunicado que cada servidor público es responsable del ingreso preciso de sus datos y de decidir hacer públicas o reservadas sus declaraciones, lo que significa que decisión de hacer pública o no la existencia del penthouse es de Sánchez Cordero y no del director Fernando Martínez García.

Sandoval fue más lejos; en entrevista con Ciro Gómez Leyva se tiró a matar a la secretaria de Gobernación. Explicó que en caso de haber querido que fuera de conocimiento público su propiedad, habría bastado a Sánchez Cordero con actuar “de forma proactiva (es decir, que) ella hiciera una nota informativa con los datos que quisiera compartir”.

Para resumir, la secretaria de Gobernación sí declaró la propiedad del departamento, pero no fue proactiva, es decir, no facultó a la SFP para que lo hiciera público, como si lo han hecho otros 154 servidores públicos del gobierno de AMLO.

Eréndira Sandoval dice que no hay problema en el ejido porque sólo se trata de un asunto técnico, pero se equivoca porque exhibir como ignorante en Derecho a la ex ministra y secretaria de Gobernación es un tema político del más alto nivel.

Y todo porque los más cercanos a López Obrador no pudieron convencerlo de que la ley no los obliga a hacer pública su declaración patrimonial, o quizá ni siquiera se atrevieron a explicarle que mantenerlos en reserva no los hace menos honestos y que, en cambio, al exhibir las fortunas, que algunos poseen de manera legítima, los convierte en blancos de los malos que no aceptan ni quieren el perdón ni el indulto que ofrece la Cuarta Transformación.

Por lo pronto, el Presidente debe estar atento al próximo encuentro público de las dos secretarias, no vaya a ser que las venza el carácter.

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