Nada preocupa a Slim y 56 por ciento quiere reelección

A los ciudadanos mayores de 18 años que Gabinete entrevistó por teléfono en las 32 entidades, está de acuerdo en que permanezca por más de seis años en Palacio Nacional; es más, que se reelija, aunque los resultados prometidos no se reflejen aún en sus ingresos, pero ¿qué le dio el Presidente a Slim?

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No es que me esté volviendo Amlover y ya empiece a ver al Presidente como corredor keniano, pero diversas circunstancias me empiezan a empujar en el día 100 del sexenio a reconocer que probablemente durante casi dos décadas viví en el error y que el verdadero Andrés Manuel López Obrador es el de hoy y no el que la propaganda del PRIAN construyó a lo largo de estos años.

Entiendo que al hombre que ocupa el quinto lugar entre los más ricos del mundo, Carlos Slim, sólo preocupe no ser expulsado de ese selecto club al que únicamente es posible ingresar con mil millones de dólares en el bolsillo, y que la vida diaria lo tenga sin cuidado, pero si él asegura que el sector privado mexicano no está intranquilo con el gobierno de López Obrador, debemos creerle.


¿Por qué razones? Supongo que, de no tenerlas, sería incapaz de aconsejar: “no preocuparse de nada”.

Mencionó algunas: “Está bajando la inflación, hay una mayor austeridad, sobriedad y hasta el acuerdo para aumentar el salario mínimo y la necesidad e importando de que se complemente la inversión pública y la privada… hay disciplina presupuestaria y el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos están funcionando. Estamos muy bien, no hay preocupación”.

Ingenuo de mí que me tragué lo del enojo de Slim con Andrés Manuel por la cancelación del NAIM, como algunos colegas (seguramente conservadores, fifís o neoliberales) han escrito a lo largo de los primeros 100 días del sexenio sobre el supuesto enfadamiento del hombre de Carso con el Presidente.

Si él no se preocupa ¿por qué debería preocuparme yo?

Al contrario, apenas me enteré de sus declaraciones, me dispuse a revisar 20 años en el error para encontrar por qué “Cierto Bulto”, como cariñosamente le dice Nacho Cobo, no padece insomnio como algunos otros de su gremio que, embargados por el pesimismo, se la pasan tafileando.

Y sí, sin duda he vivido en el error, porque luego me entero por el único encuestador en quien confío, Liébano Sáenz, que Gabinete de Comunicación Estratégica encontró entre las personas a quienes consultó que el 83 por ciento está de acuerdo con la forma de gobernar de AMLO, que el 71.1 por ciento tiene opinión buena/muy buena y, por si fuera poco, el 48 por ciento está de acuerdo en que se mantenga en el cargo de Presidente más de seis años (en noviembre de 2018 sólo el 34.2 opinaba igual). En materia de reelección el porcentaje es mayor, alcanza el 56.5.

Intento explicarme que a los ciudadanos mayores de 18 años que Gabinete entrevistó por teléfono en las 32 entidades, les baste por ahora con el discurso anticorrupción de López Obrador y estén de acuerdo en que permanezca por más de seis años en Palacio Nacional; es más, que se reelija, aunque los resultados prometidos no se reflejen aún en sus ingresos, pero ¿qué le dio el Presidente a Slim?

O, en todo caso, ¿qué prometió darle que le permite expresar su seguridad de que la economía crecerá en 4 por ciento, como promete Andrés Manuel, cuando el resto de los que dicen saber no apuestan más allá de uno por ciento, en el mejor de los casos?

Imagino que nada porque el Presidente no es sobornador y ni modo que el quinto hombre más rico del mundo, que en ocasiones es el primero, se deje seducir con promesas.

Ahora bien, no vaya a ser que alguna contra-reforma en telecomunicaciones le permita recuperar los mil millones de dólares que, según el discurso oficial del sexenio pasado, le dejamos de pagar los mexicanos anualmente por telefonía.

O quizá alguna señal divina le alimente la esperanza de cumplir el sueño de modificar el título de concesión que no le permite ofrecer televisión.

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