‘Moctezuma y el Nuevo Acuerdo Educativo de AMLO’

Ninguna tarea debe tener mayor prioridad que la de garantizar que ni un solo mexicano se vea excluido de la oportunidad de recibir educación de calidad. Ese es el gran desafío del gobierno federal, que encabeza el Presidente Andrés Manuel López Obrador

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La revolución industrial inglesa actuó como centro del crecimiento europeo y el liderazgo económico de Estados Unidos en la segunda posguerra mundial sentó las bases de la expansión económica mundial.

Apareció así un modelo de crecimiento en el que el capital excedentario del centro suplió la escasez de ahorro e inversión de los países adyacentes, al mismo tiempo que el comercio internacional introdujo flexibilidad, eficiencia y competitividad en las economías occidentales.


Durante el periodo 1950-1973 se produjo un crecimiento económico efectivo en los países en vías de desarrollo, es decir, en la periferia del sistema económico mundial. Pero no hubo un proceso de convergencia entre el centro y la periferia. Por otra parte, se acrecentaron las desigualdades dentro de las mismas sociedades en desarrollo, porque, aunque el crecimiento fue notable, resultó cancelado en parte por el incremento de la población.

La evidencia histórica respalda la opinión de que ninguno de los países altamente industrializados de nuestros días logró un crecimiento económico significativo antes de alcanzar la universalización de la educación primaria. Más aún, el ejemplo reciente de los nuevos países industrializados de la Cuenca del Pacífico revela que iniciaron el despegue cuando habían logrado ya la alfabetización de su población.

El complemento indispensable de una estrategia de alto crecimiento sustentada en la inversión innovadora es la educación pública de calidad. Hoy se hace indispensable dar acceso a la educación  a los mexicanos que aún están excluidos de ella.

Ninguna tarea debe tener mayor prioridad que la de garantizar que ni un solo mexicano se vea excluido de la oportunidad de recibir educación de calidad. Ese es el gran desafío del gobierno federal, que encabeza el Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien debe comprometerse con la suficiencia presupuestal necesaria para asegurar la educación pública  universal de calidad, laica, obligatoria y gratuita, desde el preescolar hasta la universidad a todos los mexicanos que la demanden, sin distinción de género, edad, etnia, religión o filiación política.

La propuesta del Presidente Andrés Manuel López Obrador en materia educativa borra elementos esenciales de una de las reformas estructurales de la administración que encabezó Enrique Peña Nieto (2012-2018), como la premisa de que el Estado deba buscar “educación de calidad” y los puntos referentes a la evaluación de docentes y concursos de oposición. De ahí parten los principales cambios planteados en la iniciativa de López Obrador para reformar los artículos 3, 31 y 73 de la Constitución.

La propuesta que el Ejecutivo presentó en la Cámara de Diputados borra el inciso D de la fracción II del artículo 3, que actualmente establece que uno de los criterios que orientarán la educación será que “haya calidad, con base en el mejoramiento constante y el máximo logro académico de los educandos”. En cambio, agrega un inciso D en el que señala que la educación será equitativa, y que el Estado aplicará una política educativa incluyente, a fin de combatir las desigualdades sociales, de género y regionales.

También borra la fracción III del mismo artículo, en la que actualmente se desarrolla el apartado de los concursos de oposición y la evaluación. En concordancia con este enfoque el secretario de Educación Pública planteó que “cero rechazados en instituciones de educación superior es la meta para esta administración al término del sexenio”, reiteró el secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán.

Durante su participación en el Consejo General Consultivo del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Moctezuma Barragán planteó que en la reforma presentada por el gobierno federal en materia educativa, el magisterio nacional será reconocido como un agente de cambio, porque es parte del capital humano más valioso del país. Insistió en que los cambios planteados consideran el derecho de las maestras y maestros a recibir formación permanente como parte de las obligaciones del sistema educativo nacional.

Para lograr el progreso que el país requiere son necesarios los cimientos de una buena educación. Las carencias de los alumnos de todos los niveles conducen a un estancamiento económico y social. Si dotamos a nuestros alumnos de una sólida primaria, les será más fácil el avance en los próximos niveles.

Es muy triste constatar que llegan a todas las universidades alumnos que fallan en actividades tan fundamentales y primarias como es la aritmética, para después fracasar con el cálculo y todos los niveles de matemáticas.

Urge que sin demora la SCT ponga en marcha un programa emergente de infraestructura carretera en Oaxaca, Guerrero y Chiapas. En paralelo, es necesario un esfuerzo conjunto de la Sedesol con la SEP para que, usando los recursos del INEA, el Conalep, y el Conafe, pongan a Oaxaca, Guerrero y Chiapas en condiciones de detonar su despegue industrial.

En esta coyuntura histórica y al inicio de lo que el propio Presidente López Obrador ha llamado “La Cuarta Transformación” y sin soslayar la importancia de los diez proyectos que el propio Presidente decidió someter a la consulta popular, es mi convicción que su desafío más importante y su legado más trascendente están centrados en el terreno de la educación.

Superar sin demora los rezagos e insuficiencias de su educación pública es el prerrequisito para la eficacia de las demás políticas encaminadas a lograr que México consiga superar al fin el lastre de tres décadas de crecimiento insuficiente para eliminar la pobreza masiva y la lacerante desigualdad social en que se han venido incubando la inseguridad pública y la violencia criminal.

Esa formidable tarea estará pronto en las manos de un experimentado e inteligente servidor público mexicano, Esteban Moctezuma Barragán, quien ha sido designado por el Presidente López Obrador para ser el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Como puede verse Esteban Moctezuma está excelentemente dotado, tanto por su inteligencia y formación académica como por su vasta experiencia política y administrativa para ser el secretario de Educación Pública que AMLO necesita para hacer historia como el Presidente que logró derrotar al flagelo del analfabetismo funcional y al azote del desempleo y la subocupación de nuestros jóvenes. Merece tener un éxito cabal.

 

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