Militares en la FES Acatlán y las horas de confusión

Las fotografías llegaron antes que la explicación a muchas partes. Atrás había un conflicto semi-resuelto de un ataque de porros a un grupo de estudiantes frente a Rectoría, cuyo peor resultado fue de dos jóvenes malheridos. Al frente, el próximo 50 aniversario del 2 de Octubre…

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Por eso después las explicaciones de las autoridades no sirven más que para desprestigiarlas.

Ayer martes ya pasaba de mediodía cuando el Jefe de Redacción de IMPACTO, José Vieyra, me mostró las dos fotos de tres militares en la entrada de la Facultad de Estudios Superiores de Acatlán.


Adivinar el motivo de su presencia frente a un plantel universitario no era sencillo. Y mucho menos crear rumores o sospechas cuando apenas unos días la comunidad universitaria, no sólo de la UNAM, repudiaba el cobarde ataque a alumnos del CCH-Azcapotzalco en las narices de la Rectoría, y en el que resultaron malheridos dos jóvenes, y una decena más golpeados.

El manejo prudente de la información era deducir que “vigilaban” el recinto universitario partiendo de que hace una semana autoridades capitalinas y de la Universidad Nacional Autónoma de México decidieron la creación de “brigadas” para proteger a los alumnos de eventuales acosos o ataques de grupos porriles.

Estas “brigadas”, recordamos, estarían conformadas por integrantes del Instituto de la Juventud CDMX junto con elementos de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina y de la Procuraduría General de Justicia local, coordinados por la Secretaría de Educación Pública de la Ciudad de México.

De hecho, el jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, reveló, tras el anuncio de la creación de tales “brigadas”, que éstas “se van a mantener en los perímetros de los CCH, las prepas, facultades, las instalaciones universitarias”.

Añadió que la acción de acompañamiento y protección se haría extensiva a todas las instituciones públicas de nivel medio superior y superior.

Sin embargo, no contemplaban la participación de militares.

La duda se mantuvo: ¿Por qué tres militares permanecían apostados en la puerta principal de la FES Acatlán?

Hasta el inicio del programa “Mesa de Redacción”, de IMPACTO TV, la incógnita no se resolvía.

La redacción de una de tantas notas que en Internet se preguntaban lo mismo, mencionaba la poca sutileza de la acción, fuera cual fuera su motivo, en un día en el que precisamente se cumplían 50 años del acceso del Ejército al campus universitario, previo a los hechos del 2 de Octubre.

Las fotografías, sin embargo, llegaron antes que la explicación a muchas partes. Atrás había un conflicto semi-resuelto de un ataque de porros a un grupo de estudiantes. Al frente el próximo 50 aniversario del 2 de Octubre.

Nadie parecía tener respuesta, pero las fotos seguían dando alas a la imaginación.

El dicho es muy claro, “ves la tormenta y no te hincas”. La genial idea de mantener en secreto la presencia de tres militares en la entrada de la FES Acatlán trajo dudas, desconcierto, pero también nervios.

Vaya, a una atmósfera de casi tres semanas, en la que salieron a relucir porros, golpeados, encapuchados, vigilantes que no vigilan, pero sí permiten agresiones, y ahora agregarle la presencia militar sin una explicación de por medio, es toda una irresponsabilidad. Una tras otra.

No dudo que por la mente de muchos estudiantes, presentes en ese momento en el recinto universitario, hayan pasado toda clase de imágenes y especulaciones.

Tan sólo con la pregunta directa a uno de los militares por parte de algún líder estudiantil o cualquier joven sobre la razón de su presencia, pudo generar una respuesta áspera, silencio, advertencia, o sepa usted qué más.

Fuera de quienes tienen a su cargo la vigilancia de la FES Acatlán ninguna otra persona de la UNAM sabía qué ocurría. Tanto que quienes difundieron las fotografías fue personal de la propia Universidad.

Varias horas después aclaraban oficialmente: Cercano al plantel, policías y militares del Estado de México realizaban un operativo, detectando a dos presuntos “narco-menudistas” que para huir se metieron a la Facultad de Estudios Superiores.

“Pero fueron detenidos y remitidos a las autoridades correspondientes”, es decir, a los soldados.

La pregunta pertinente es si ante todo razonamiento de precaución ¿no era más aconsejable que quienes se acercaran a las puertas del plantel fueran los policías?

Aun en el entendimiento de que “los efectivos castrenses se mantuvieron siempre afuera de las instalaciones de la Facultad, siendo respetuosos de la misma”, no está demás un jalón de orejas a quien está a cargo de la comunicación de cualquiera de las dos partes, el plantel o el operativo.

Porque en detrimento de una buena labor administrativa, de gobierno o universitaria se han inventado muchas cosas, y entonces nadie es responsable de nada.

Digamos que para zafarse de las consecuencias de graves inundaciones por un mal drenaje o falta de limpieza del mismo inventaron las “lluvias atípicas”.

Que para tapar la falta de vigilancia o de acciones contra grupos delictivos en la Ciudad, en hechos donde resultan víctimas mortales, sacaron los “ataques directos” (Garibaldi y Xochimilco en un solo día).

Como igual de imperdible fue la declaración del rector Enrique Graue tras la golpiza a estudiantes: “No estábamos preparados para un ataque de porros en CU”.

Claro, son asuntos diametralmente opuestos (lluvias, crimen, porros), pero tienen un común denominador, la falta de precaución. Pero eso sí, los asuntos sutiles deben tratarse con pinzas.

 

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@RobertoCZga

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