Toledo y el perfil de la 4T… Eso sí cala

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Algo no debe estar funcionando en la “Cuarta Transformación”, pues no sale de una cuando ya entró a otra. Los reclamos y las inconformidades de colaboradores de primer nivel del Presidente Andrés Manuel López Obrador están al día y hacen fila. Al menos eso se entiende con la revelación filtrada de Víctor Manuel Toledo, titular de Semarnat.


Según una plática grabada durante una reunión con otros colaboradores del Gabinete, el Secretario de Medio Ambiente dijo algo que hasta ahora nadie se había atrevido, aunque quizá nunca pensó que fuera a hacerse pública o tal vez era la idea: “La 4T, como tal, como un conjunto claro y acabado de objetivos, no existe, no existe”.


Como decía Paco Stanley, “¡Pácatelas!”. Para el Presidente no puede haber sorpresa, pues es de la opinión que hay que decir lo que se piensa (el pecho no debe ser bodega), como lo hizo recientemente Javier Jiménez Espriú, ahora ex secretario de Comunicaciones. O como lo hizo en su momento Carlos Urzúa, ex Secretario de Hacienda.


Entre otras de las cosas que Toledo también dijo están que la 4T “está llena de contradicciones brutales”, que al interior del Gabinete se vive una “lucha de poderes”, que la dependencia a su cargo hace un esfuerzo, pero no tiene un gobierno de su lado.


El titular de Semarnat no afirma que la bronca sea con el Presidente, sino más bien con el desorden de la administración y los egos regados por todas partes. Menciona, por ejemplo, “obstrucciones” de Alfonso Romo, Jefe de la Oficina de la Presidencia; malas decisiones de Víctor Villalobos, Secretario de Desarrollo Rural, y diferencias con Rocío Nahle, Secretaria de Energía.


Igual y la sangre no llega al río. Sería malísima señal, pero tal vez en unos meses. Por lo pronto, palo dado ni Dios lo quita.

AMLO EN LO CIERTO, COMUNISTA NI PARA CUÁNDO

Para decir que no pretende instaurar en México el Comunismo, el Presidente López Obrador citó al Papa Francisco: “Defender al pobre no es ser comunista, es el centro del Evangelio”.


Su explicación para librarse de una connotación que pocos izquierdistas rehúyen (¿le dará pena?) fue para responder a las declaraciones que “atribuyen a un eclesiástico, y que no sé si realmente haya dicho eso”.


El interfecto es Juan Sandoval Íñiguez, Arzobispo Emérito de la Arquidiócesis de Guadalajara, que el domingo en el medio eclesiástico local dijo que el actual gobierno pretende llevar al país al Comunismo.


Y justificó su dicho: Promociona la “ideología de género”, controla ideas, educación, economía, y promueve una doctrina “materialista atea”. Además, se adueña de bancos, echa a perder empresas y controla el Congreso.


Pero no, Sandoval Íñiguez yerra. Para avanzar al comunismo (lo cual sería anacrónico y erróneo), ideológicamente, López Obrador está en primer grado. Aunque la crítica a su manera de “monopolizar” cuanto se le ocurre, hasta decidir qué es cierto y qué no, es correcta.


Porque, además, no es lo mismo “defender” (al pobre) que “utilizarlo”; “transformar” que “desbaratar”. Ni “cuarta” que “primera”, “segunda” o “tercera”.

CUBREBOCAS, TRIUNFO DE SHEINBAUM; LOS LÓPEZ, EXHIBIDOS

En estos días, a fuerza de duro y dale, en la Ciudad de México ya se puede ver que entre un 70 y 90 por ciento, a veces dependiendo de la zona, los capitalinos utilizan el cubrebocas.


Es muy notorio a diferencia de hace un mes o mes y medio. Quizá esté ocurriendo en todo el país. Ahora sí mucha gente tiene miedo ante el número de muertos (50,000), y las repetitivas explicaciones del doctor Hugo López-Gatell y su equipo. No contamos con nadie, el riego es de cada quien.


Este miércoles, en un hecho que ya repite más seguido, el subsecretario de Salud sacó un cubrebocas verde y jugueteó con él, como que se lo ponía y no. Lo volvió a recomendar un poquito más. “En el transporte público es donde más puede ser útil”, dijo.


Pero el martes por la noche, al Presidente López Obrador se le vio con la mascarilla puesta a su arribo a Culiacán, Sinaloa (más allá de que intente decir que se lo puso porque la corrupción ya se acabó).


¿Estarán los López cambiando de opinión? ¿Qué sienten, qué quieren dar a entender? ¿Qué sigue de los picos, las curvas, Susana y el semáforo? Quizá la Jefa de Gobierno los está haciendo entrar en razón.

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