¿Pues qué tan largo es el túnel?

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La primera vez que lo dijo fue el 25 de abril. “Sí hay futuro, ya estamos viendo la luz a la salida del túnel (de la pandemia)”, expresó el Presidente Andrés Manuel López Obrador hace un mes y dos días.

Pero el 4 de mayo fue más explícito. “Les digo que ya falta poco, ya se ve la luz al final del túnel, creo que va a ser nada más este mes (la emergencia por el Covid-19), ese es mi pronóstico.

“Incluso en algunos lugares, vamos a regresar a la normalidad… desde el día 17 (de mayo), y a partir del 1 de junio queremos hacerlo a nivel nacional…”.

Estamos a 26 de mayo y no se ve por dónde se asome una mínima chispa. Los pronósticos del doctor Hugo López-Gatell “caen como moscas”. Tan solo este martes su propia cifra de 8 mil muertos por Covid-19 que alcanzaría México durante toda la epidemia, ya fue superada, registrando 8 mil 134.

Pero, además, el día fue fúnebre por necesidad y atrocidad: ¡501 fallecimientos y 3,455 casos en 24 horas! Así, mientras esperamos un halo de luz, la oscuridad no nos permite ver, ni siquiera, ¡dónde está el túnel!

MÉXICO NO SE ENDEUDA… SALVO MORALMENTE CON SLIM
Si él quisiera, no solo adelantaría su pago de impuestos, lo que redundará, según la nueva medición de la Felicidad, en el primer mexicano oficialmente feliz, feliz, feliz.

Pero Carlos Slim, y quizá se lo esté guardando, podría como aquello que fue leyenda y no se dio, ofrecer hasta pagar la deuda externa del país.

Porque con su gesto y ejemplo de ciudadano bien comportado, pues ganó hasta la mención en la “mañanera” del Presidente. Con medio Tren Maya (o más) en la bolsa, perder la inversión de Texcoco fue quitarle un pelo a un gato.

Jodidos los que ante la epidemia, que además de personas ha matado cientos de miles de empleos, no tendrán ni siquiera digamos para pagar impuestos, ni para comer.

Eso sí, de qué tamaño será la deuda moral del país con uno de los hombres más ricos del mundo. ¿Lo contamos en trenes o en aeropuertos? ¿O a pantallazos?

SÁNCHEZ CORDERO Y SU MANOTAZO AL ESCRITORIO
Hasta se llegó a pensar que aquella “súper Secretaría” todavía existía.

En primer lugar, Olga Sánchez Cordero echó abajo la directriz de Hugo López-Gatell de que ante la epidemia de Covid-19, los estados pueden ser “proactivos” y tomar decisiones.

Ante la extensa gama de tonos que ha tomado la instalación del “semáforo” para cuidarnos del Covid, algunos gobernadores quisieron imponerse sobre quien este martes encabezaba la videoconferencia donde se analizaban las medidas dictadas por el rojo, naranja, amarillo o verde.

Entonces escucharon a doña Olga: “No podemos tener consideraciones de semáforos locales porque entonces sería una descoordinación total… de cada quien tiene su propio semáforo, cada quien abre cuando quiere, cada quien cierra cuando quiere, no”.

“¡El semáforo es federal!”, dijo. Y la reunión acabó.

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