Las “mañaneras”, el horno crematorio del pasado político reciente

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Cuando el Presidente Andrés Manuel López Obrador propuso que durante su gobierno existiría la conferencia matutina (7:00 horas), hizo ver, y así se sigue esperando, que sería un evento diario para informar sobre las propuestas y avances de lo que hoy se conoce como “Cuarta Transformación”.


Algo de eso ha ocurrido, informar sobre obras públicas que se han iniciado o que están en proceso; programas sociales, planes económicos, y un sinnúmero de decisiones, con la justificación de que se llevaron a cabo bajo el demoniaco periodo neoliberal, para desbaratar lo hecho en los sexenios anteriores.


Y eso, precisamente, es lo que ha convertido a las “mañaneras”, más que en las sustitutas del boletín oficial o la rueda de prensa por dependencia, en el púlpito de recriminación política hacia los supuestos adversarios de la 4T, pero con un sello electoral permanente.


No hay día que López Obrador deje de refutar, recriminar, señalar y, a veces, hasta advertir o medio amenazar a ex Presidentes, medios de comunicación, periodistas, empresarios. Que en cada pregunta que hacen los reporteros su contexto sea, una y otra vez, la acusación y el rencor.


Este lunes, por ejemplo, en lo que apenas puede ser el nudo de su narrativa contra quien ya agarró de su puerquito, aseguró que por las acusaciones contra Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad Pública, y detenido en Estados Unidos, se puede hablar de que Felipe Calderón encabezó un “narco-estado”.


Para su mala suerte, el ex Presidente, como él, tampoco tiene en su pecho una bodega, y a la hora respondió: “Yo no soy el Presidente que anda saludando a la mamá de ‘El Chapo’ (Guzmán), no liberé a ningún criminal en ninguna circunstancia, ni a los hijos de ‘El Chapo’ (Ovidio), ni a los sobrinos”. Seco.


Ante la proximidad de periodos electorales secuenciales (2021-22-24), la “mañanera” continuará funcionando, además de medio informar sobre lo que hace o deja de hacer la 4T -que se está convirtiendo, por cierto, en el gobierno con mayor secrecía-, como el horno crematorio del pasado político reciente, si no es que en el liberal cadalso inquisitorio.

LÓPEZ-GATELL Y SU ‘MODITO’ DE ‘MANDAR AL DIABLO’ A REPORTEROS

Luego de dos días de ausencia en la conferencia vespertina sobre Covid-19, dicen por ahí que para librar los cuestionamientos sobre el lamentable camino de México a lo que él mismo calificó de “escenario catastrófico”, ante 53,000 muertos y 485,000 casos, Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, regresó con nuevos bríos.


Este lunes, durante la rueda de prensa, Araceli Aranday, de Canal 11, hizo dos preguntas. En la primera pidió al subsecretario un adelanto sobre lo que se habló y acordó durante la reunión que mantuvo con gobernadores. La segunda, para la doctora Guadalupe Guerrero Avendaño, sobre pacientes no Covid y Covid.


Pedirle que revelara cómo le fue con los gobernadores le cayó como patada de mula. Aprovechando el reloj, López-Gatell “mandó al diablo” la pregunta. “Como ya no nos que quedan más que 25 segundos, yo le contesto mañana, y le dejo el lugar a la doctora Guerrero”.


Como dijera el clásico, “buena rima, Tacho”… Buena rima, doctor López-Gatell.

AMLO Y LA CNTE, CRÍA CUERVOS…

Profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación ya fueron a tocarle la puerta de Palacio Nacional otra vez al Presidente López Obrador. Bueno, no precisamente así, pero le instalaron un plantón que, aseguran, es indefinido.


Eso quiere decir que piden una cita con él, la onceava o doceava, ya hasta la cuenta se perdió. Y como la CNTE tiene salvoconducto VIP con ya saben quién, pues seguro el plantón no pasa de unos cuantos días.


¿Y ahora qué exigen los profesores disidentes? Nada del otro mundo que no hayan incluido antes. Entrega de plazas a normalistas recién egresados, el rechazo al pago de la nómina a través de tarjeta bancaria, el pago de adeudos a maestros eventuales…. ¡y libertad a presos políticos!


Bueno, en esto último quizá tengan razón, porque no es posible que Rosario Robles siga encarcelada cuando por lo que se le acusa, omisión, no da para prisión preventiva.


En fin, el buen trato y permiso para que los profesores disidentes hagan y deshagan no necesariamente es una manda que paga el Presidente, pero sí una factura política de esas que nadie olvida.


Por nada del mundo la Presidencia perdería la amistad con tan trabajadores y educados profesores…

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