Gatell, mala leche; México, un sarcófago: 50 mil muertos, ¡y dedica la conferencia a la lactancia!

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Increíble, pero cierto, México sobrepasa los 50,000 muertos por el Covid-19 -cuando hace tres meses se calculaba no rebasar los 10,000-, y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, encargado de impedir, con los métodos que quisiera, que el país tomara forma de sarcófago, dedicó la conferencia de este jueves… ¡a la lactancia!


Para “sepultar” lo que seguramente previó, una andanada de preguntas sobre la proximidad a la “catástrofe” que él mismo temió (60,000 muertos), López-Gatell invitó a tres doctoras para consumir la hora con el tema materno:


Anabelle Bonvecchio Arenas, directora de Políticas y Programas de Nutrición del Instituto Nacional de Salud Pública; Miralda Aguilar Patraca, titular del Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada de México Poniente del IMSS, y Catalina Gómez Mena, jefa de Política Social de Unicef México.


El subsecretario por poco la libra, pero su última ponente concluyó cuatro minutos antes de las 20:00 horas. Pidió que las preguntas fueran cortas para dar la palabra a los que más se pudiera. Pero, o traía una última carta bajo la manga… o demasiada suerte.


De los tres reporteros que preguntaron, dos no dijeron el medio al que representaban, y los dos primeros cuestionaron, precisamente, ¡sobre lactancia! El tercero no, pero tampoco sobre los muertos y casos acumulados.


Difícil saber si las doctoras sabían por qué fueron invitadas para hablar de un tema que más que inductivo pareció “distractivo”.


Si algo quedó claro fue que al doctor no le importa el barranco al que la pandemia ha llevado a los mexicanos. Pero los malosos insisten, los muertos, al tiempo, pesan.

HORAS ANTES, URDE EL ‘PLAN B’, Y SÍ SE LAVA LAS MANOS

Este jueves, Hugo López-Gatell sabía lo que significaba rebasar los 50,000 muertos por la pandemia de Covid-19. Y preparó el escenario.


Horas antes de la conferencia vespertina, en la que no se diría nada al respecto, durante una reunión virtual con gobernadores y miembros del Gabinete, lanzó un salvavidas más para encubrir lo “incubrible”.


“Es indispensable replantear el ‘Lado (o Fase) B’, o la segunda etapa de la respuesta a la epidemia… No es que la revisión implique un arrepentimiento de lo ya vivido…”, explicó.


Aunque no quiso pronunciar la palabra “zafo”, tradujo su intención. No hay una predicción específica de la duración o de la fecha de término de la pandemia, dijo, pueden ser dos, tres o más años.


Filtró términos nuevos para su nueva etapa: “Retornos”, “rebrotes”, “reingresos” o “repuntes”. Y sentenció: “La predicción sobre el posible punto final es extraordinariamente difícil de establecer”. Poncio Pilatos se quedó corto.

TRUMP, DESESPERADO, HASTA CON EL COVID HACE CAMPAÑA

Sin lugar a dudas cuando el poder está en juego no importa el precio para conservarlo, así sea vendiendo el alma al diablo. En eso piensa en estos días el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien desde hace semanas le entra a todo con tal de reducir la ventaja de su opositor, el demócrata Joe Biden.


En días pasados incluso las redes sociales de Twitter y Facebook debieron bloquear sendos mensajes del Presidente estadounidense “por faltar a la verdad”. Pero Trump sigue en las mismas.


Este jueves se difundieron declaraciones suyas en el sentido de que es posible que Estados Unidos logre para finales de año, quizá antes de noviembre, una vacuna contra el Covid-19. Es decir, quiere votos.


Algo tan relativo como decir que México “tiene serios problemas con el Covid-19” y colocar a su vecino “amigo” del sur en la categoría 4: No viajar a ese país, cuando cualquier estadounidense sabe que si hay una nación hasta las chanclas de contagios es el suyo. Vaya, son tiempos electorales. ¿Algún otro viajecito a la Casa Blanca?

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