El sexenio de Ayotzinapa, y la sabia advertencia: “No invente otra ‘verdad histórica’”

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En medio de la losa que para la Izquierda significa zafarse de la culpa por la desaparición de los 43 normalistas en Iguala en 2014, este sábado la tragedia cumple su sexenio.


En aquella fatídica fecha, un territorio dominado por el PRD, con simpatías y apoyo de Morena y PT, vivieron su propio 2 de octubre convertido en 26 de septiembre negro. Hoy, en el poder nacional, pero incluso desde antes, han intentado modificar el meollo del delito.


Los culpables de la desaparición y muerte de los jóvenes (porque aunque se quiera no hay indicios que indiquen lo contrario) no son quienes erraron en la investigación o trataron de resolverlo a medias para enterrar el asunto.


Los culpables, los que dieron la orden, están identificados. La incapacidad para deducir en donde están los estudiantes -vivos o muertos- cumple cuatro años del sexenio anterior y dos de éste.


A Tomás Zerón de Lucio, ex director de la Agencia de Investigación Criminal, y al ex Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, los podrán enjuiciar por incapaces, no por asesinos. Y de eso ya se dio cuenta el pueblo sabio de Ayotzinapa.


A cinco días de cumplirse seis años de la desaparición, estudiantes normalistas agredieron este lunes, con piedras, cohetones y bombas molotv, el edificio Judicial de Iguala, gobernada por el morenista Antonio Jaimes Herrera, mientras que los padres de los muchachos bloquearon casetas de la Autopista del Sol.


La principal exigencia fue que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no invente otra “verdad histórica”. Es decir, no creen en el intento de desviar la atención. Y ni cómo darle la vuelta al asunto.

EL RETORNO DE ANAYA, O CÓMO PONERSE DE PECHITO

Se antoja natural que en momentos álgidos políticos o sociales, aparezcan o reaparezcan figuras públicas bajo el criterio de “creo que me necesitan” o “este es el momento”, sobre todo cuando ya han tenido algún protagonismo.


Parece que ese “tic” le llegó a Ricardo Anaya, ex candidato presidencial apenas hace dos años. Y apenas se supo su decisión, algunos malosos preguntaron, ¿a qué regresa el panista?


A formar otro partido político seguramente no. ¿A ensuciarse los zapatos recorriendo calles, colonias, pueblos, municipios, estados? Si va por ahí, le faltarían un poco más de 10 años para acumular credibilidad. Porque al menos esas son las credenciales de quien hoy ocupa el cargo que tanto el PAN como el PRI mal aprovecharon.


Anaya regresa a que lo tundan. Quizá este martes en la “mañanera” le den la bienvenida. No se ve por ningún lado en qué o cómo pudiera retomar un liderazgo. En el 18, Anaya era para una elección presidencial, como lo es hoy Gibrán Ramírez para dirigir Morena, aun y cuando éste la ganara, de ninguna manera sería ni por capacidad, ni por carisma.


En algunas cosas, Anaya tiene razón, hay “más que oponer, proponer. No basta con alzar la voz y con cuestionar al Presidente… “Perder una elección… fue una oportunidad para madurar… Sé que cometí muchos errores en la campaña…


“Señalar el desastre, pero ayudar a remediarlo” en la economía, la inseguridad, y la corrupción. Y se pregunta: ¿Qué vamos a hacer? Y afirma que la respuesta está en el 2021 y en el 2024.


Anaya tal vez no ha medido bien el tamaño de la ola que los aplastó en el 2018, la cual no es ni invencible ni infranqueable. El juego cambió, los perfiles son otros.

A FERNÁNDEZ NOROÑA AHORA LE LLUEVEN HUEVOS

Acostumbrado a las rabietas, en los últimos días no le han faltado motivos al diputado petista Gerardo Fernández Noroña para desatar una que otra. Algunas en público y otras en soledad.


Casi seguro que los pasados 13 y 16 de septiembre no tuvo ánimos suficientes para presenciar los eventos encabezados por el Presidente López Obrador sobre el 173 aniversario de la gesta heroica de los Niños Héroes, y el 210 de la Independencia, respectivamente.


El motivo, que en representación de la Cámara de Diputados a los dos eventos acudió la priísta Dulce María Sauri Riancho, quien fue designada presidenta de la Mesa Directiva, cargo que peleó hasta con las uñas.


Este domingo, en Huichapan, Hidalgo, cuando encabezaba un mitin en apoyo al candidato a alcalde por el PT, Alberto Endonio, el diputado federal recibió, además de consignas en su contra, una andanada de huevazos y jitomatazos.


C’est la vie!

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