AMLO no necesita adversarios, con las cartas de renuncia tiene

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Se está haciendo costumbre que en cada renuncia de un funcionario a la 4T, presidida por Andrés Manuel López Obrador, se sepa algo contrario a los enunciados que pregonan.


No ha pasado la zarandeada que provocó la renuncia de Víctor Manuel Toledo a la Secretaría de Medio Ambiente, cuando llega la de Jaime Cárdenas al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, con causas que debieran preocupar a los involucrados en la “transformación”, porque si Hidalgo, Juárez o Madero vivieran…


Más aún, cuando ocurrió la de Toledo todavía estaba fresca la de Javier Jiménez Espriú a Comunicaciones y Transportes. Las tres, y sin contar la primera en pesos completos, la de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda, porque entre ellos hay al menos 20 más, han evidenciado lo que corre por las venas del transformador gobierno.


Si Toledo dijo que “la 4T como un conjunto claro y acabado de objetivos no existe”, Cárdenas, con solo tres meses en el cargo que le provocaron, dice el Presidente, que se fatigara, aflojara o afligiera, desveló que en el tan mentado instituto que regenera lo robado existe toda una “mafita” en ciernes, quizá sin que alguien, hasta ahora, se lo dijera a López Obrador.


Porque, a ver, cómo está eso, según Cárdenas, de que lo recuperado por robo… ¿se vuelve a robar? Que existe manipulación de sistemas informáticos y tecnológicos para beneficiar a ciertas personas en las subastas electrónicas, que se subvalúan y mutilan joyas, y se otorgan contratos favorables a empresas.


La situación se torna difícil cuando ni a los de casa se convence. Y eso es peor que cualquier adversario. Pero ¿quién sigue?

QUE AVISEN A LA FISCALÍA, ¡GERTZ MANERO DESAPARECIÓ!

A estas alturas, el Gobierno Federal debiera estar más que preocupado por la ausencia en el escenario público de Alejandro Gertz Manero, todavía, suponemos, Fiscal General de la República.


No es cuestión solo de que el encargado de la investigación y persecución de los delitos del fuero federal despliegue su “arrogancia de sentirse libre”, y no acompañe al Presidente López Obrador en eventos de envergadura oficial, como el 173 aniversario de la gesta heroica de los Niños Héroes, o el 210 de la Independencia.


Por cierto, al último sí acudió el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar que, como el titular de la FGR, tampoco asistió al primero.


El asunto es más amplio, y ya va siendo hora de que alguien toque a la puerta de la Fiscalía o de plano dé aviso a Locatel. El caso se torna grave porque si usted se asoma al portal oficial del órgano autónomo, pero de vital importancia para el gobierno, se dará cuenta de que el último informe data del 23 de marzo de este año, y es sobre las medidas adoptadas… ¡ante el Covid-19!


Sin embargo, ya desde febrero se comenzó a murmurar sobre su ausentismo público. Una de sus últimas apariciones fue en la mañanera del día 10 de ese mes, cuando entregó al Presidente un cheque por 2 mil millones de pesos para cubrir el pago de los 100 premios, de 20 millones de pesos cada uno, por la rifa del avión (sin avión).


Dos más, uno dos días después cuando acudió a presentar su fallida reforma jurídica, y otro en un videomensaje el 30 de junio. Y párele de contar.


A nadie escapa que López Obrador prefiere a Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, para señalamientos de índole acusatoria, pero quien finalmente los encausará e integrará jurídicamente es la Fiscalía.


De Gertz Manero ni siquiera se supo algo cuando se difundió el video de presuntos sobornos recibidos en el Senado, pero tampoco cuando se filtró una copia modificada de la denuncia de Emilio Lozoya. Se acerca el sexenio de Ayotzinapa y el Fiscal ni sus luces.


¿Será que el titular de la FGR equipara autonomía con ausencia? Aquel 10 de febrero, ante el Presidente, dijo: “Qué curioso. Me han enfermado, me han renunciado…”. Bueno, también se le ha extrañado.

LA VACUNA DE EBRARD QUE NO ES DE ASTRAZENECA, PERO ATACA AL VIRUS PORFIRISTA

Marcelo Ebrard no quiso caer en la provocación, pero lanzó el antivirus. Por más que evadió responder a Porfirio Muñoz Ledo sobre las acusaciones en su contra de que adelanta tiempos presidenciales y la advertencia de que él lo correría del partido…


El Secretario de Relaciones Exteriores dijo que él muestra convicción al estar solo en los procesos que ordena el Presidente, uno de ellos el de pactar vacunas contra el Covid-19 para los mexicanos.


Y, añadió, “eso opera como una vacuna conta la mezquindad y la calumnia”. Y remató afirmando que López Obrador advirtió a quienes se integraron a la “transformación”: “El que no tenga convicción no acepte, no es bienvenido, no tiene que estar aquí”.


Como era de esperarse, el Presidente no se metió en el argüende. Una porque le importa un bledo lo que ocurra en Morena. Y otra, porque si otros usaron el “dedazo”, él se atiene a “lo que diga su dedito”.

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