Adular cada semana al Presidente, la estrategia de Ricardo Monreal

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Quien ya debería poner los pies sobre la tierra es Ricardo Monreal, pues no hay semana que no haga de dos a tres propuestas de reformas.


La más reciente, pero con una cola como de cinco, es la de adjuntar la consulta sobre juicio a “actores políticos” (que no de ex presidentes) a la elección federal de junio, moviéndola de agosto, como marca la Constitución.


Pero el ruido de Monreal se entiende. Luego de que su gallo, Alejandro Rojas Díaz Durán, dejó la contienda por dirigir a Morena (que igual no calentaba mucho), la pelea extra partido, con miras al 2024, se había concentrado entre Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum, vía Mario Delgado y Porfirio Muñoz Ledo.


El único aparador al que recurre, y quizá el que él imagina que es el mejor, es el de la adulación al Presidente Andrés Manuel López Obrador.


Pero ya Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE, como en varias ocasiones otros, lo pararon en seco. “La consulta para enjuiciar a los ‘actores políticos’, a menos que se quiera violar la Constitución, se realizará el primer domingo de agosto del 2021”.


Bueno, Monreal solo quería llamar la atención, y que no le coman todo el mandado.

SI LA FUERZA DE AMLO ES MORAL Y NO DE CONTAGIO, LA DE TRUMP… ¡DE QUÉ ES!..

Desde el inicio de la pandemia de Covid-19, digamos enero-febrero para el mundo, pues para China fue diciembre, se dijo que el infectado requiere un aislamiento forzoso de 14-15 días.


En esos parámetros, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, representa en estos momentos, gracias a la medicina, el caso de un superhombre, pero con muchas dudas en torno al tratamiento recibido contra un virus que tiene postrado al planeta, pero que a él lo devolvió a la “vieja normalidad” ¡en tres días!


Círculos médicos le llaman “Síndrome VIP”. La decisión clínica de volcarse en el suministro de todo lo que esté a la mano (multiplicidad de tratamientos) para casi “volver a la vida” al afectado en cuestión de horas.


En el caso de Trump a menos que su contagio haya sido una mentira o una jugarreta electoral, aunque no se entendería el propósito, y más allá de que ya de vuelta en la Casa Blanca, 4, 5 o 6 días después de dar positivo, dijera que el Covid-19 es como una gripa, y recomendara “no dejen (que el virus) domine sus vidas, salgan, tengan cuidado” (¿dónde hemos escuchado eso?).


En su breve estadía en el hospital Walter Reed en Bethesda, Maryland (entró el viernes 2 de octubre y salió el lunes 5), Trump (de 74 años y 110 kilos), según sus médicos, encabezados por Sean Conley, padeció fiebre, falta de oxígeno, cansancio, fatiga, tos, y congestión nasal.


Y cinco días después de su ingreso al hospital, este miércoles se volvió a sentar en el Salón Oval de la Casa Blanca, trabajando ya, como si nada, en un paquete de estímulos a la economía.


¿Cómo curaron a Trump (si realmente enfermó)? Primer tratamiento, Regeneron, fármaco experimental de anticuerpos. Segundo, Remdesivir durante cinco días. Tercero, Dexametasona, corticoide para enfermedades severas. Cuarto, un titipuchal de vitaminas, minerales, hormonas, antihistamínicos, ácidos.


Con eso ni a la cama crítica, ni al respirador mecánico. Y así ni la kriptonita, ni la fuerza moral. Pobre virus.

EL GOLPE DE MOLINA EN LA QUIJADA DE GATELL

Este miércoles fue triste para la ciencia en México ante el fallecimiento del Premio Nobel de Química 1995, Mario Molina.


Entre los lamentos por su muerte, sin duda, están los del Presidente López Obrador, el Secretario de Salud, Jorge Alcocer, y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.


Los tres supieron a tiempo que Molina fue uno de los constantes impulsores del uso obligatorio de cubrebocas contra el Covid-19, lo que ninguno de ellos, al menos como ejemplo, han querido usar formalmente.


López-Gatell lo utiliza dos minutos en la conferencia diaria a su cargo más como signo de burla que como acto de recomendación.


En su estudio, difundido a nivel mundial, Molina especificó que la medida previno más de 700 mil infecciones en Italia entre el 6 de abril y el 9 de mayo, y más de 66 mil en Nueva York entre el 17 de abril y 9 de mayo.


Por cierto, ante los rebrotes, Italia se apresta a anunciar, ahora sí, su uso obligatorio. Lo mismo que puede hacer México antes del primer rebrote, ¿o tenemos que esperar, otra vez, el asomo o la extensión de la tragedia?


O, quizá, en acto de humildad profesional o en homenaje de sensatez a Molina. Pues antes de irse, de que descontó a López-Gatell, lo descontó.

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