Los mismos dolores

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En la amplia sección femenina de la familia materno-toluqueña de este menda, como bien sabe usted, se practicaba un catolicismo decimonónico, severo, rayano en lo fanático, junto con el deporte de despellejar prestigios ajenos complementado con una gran experiencia en el disimulo de las propias flaquezas y deslices, pero conforme ganaba uno edad, se iba enterando así fuera a retazos, de muy interesantes tropiezos propios de la especie, en especial en materia genésica de los que nadie está exento… bueno, casi nadie. Sin embargo, hubo un caso en particular del que no tuvo noticia el tecladista sino hasta llegar a cuarentón y del que se enteró por un boquiflojo extraño que no sospechaba el parentesco de la protagonista de su anécdota con su oyente de ocasión: Tía N coronó la testa de su marido con ayuda de bulto de su suegro, con el que se casó después de un divorcio discreto y rápido, para a los pocos años enviudar y contraer nupcias… con el hermano menor del primer esposo, quien, furibundo, se fue a vivir a la capital, pero faltaba el remate de la historia: Tía N dejó a su tercer marido, su ex cuñado, para instalarse también en la Ciudad de México, de querida del primero. Mal ella, peor ellos o al revés, como prefiera.

Tal vez no se enteró usted, pero el fin de semana corrió como lumbre por las redes, un video grabado el viernes 2 de abril, en el centro de vacunación ubicado en Zacatenco, CDMX, en el que se ve a una señorita disfrazada de enfermera, aplicando la vacuna contra el Covid-19 a un adulto mayor (no, no era un señor grandote, era un viejo, pero ahora es grosería decirles así)… sin sustancia en la jeringa: Sobadita previa con alcohol, piquete (sin siquiera tocar el émbolo), extracción de aguja, segunda sobadita con alcohol y ya. Se armó la Marimorena, vacunaron al señor y la Secretaría de Salud de allá junto con el IMSS emitieron una “tarjeta informativa”… y sanseacabó.

Otro caso similar del que no se dice nada, sucedió el 1 de julio de 2018, cuando a La Patria (la señora de toga blanca de la portada de los libros de texto gratuitos), se le aplicó la vacuna triple -la Morena V, de los laboratorios Macuspana Biológicos, S. de R.L.-, contra los virus de la corrupción, el mal gobierno y la pobreza… y no le pusieron nada, cosa probada al paso del tiempo por continuar como antes el contagio de esos organismos patógenos, cuyas principales manifestaciones son debilitamiento general del espíritu cívico, insuficiencia democrática y la propagación de cuadro anémico en los partidos políticos, acompañado todo esto por la infestación de políticos reciclados, perversos y trepadores en el cuerpo nacional.

El profesional a cargo de la ilustre paciente, Andrés Manuel López Obrador, licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública egresado de la UNAM, único integrante de la generación 1973-1987 (15 años en pasar todos los exámenes, porque tronó 16 materias del total de 39), insiste en que su tratamiento ha dado resultados excelentes y considera que las quejas de La Patria, obedecen al incomprensible para él, deseo de desprestigiarlo sin tomar en cuenta sus virtudes y por encima de ellas, que cobra muy barata la consulta.

Sin embargo, quien durante lustros clamó porque le dieran oportunidad de arreglar a La Patria, asegura que el próximo 6 de junio, prescribirá otra medicación que reforzará la inicial y ahora sí, la dejará buena y sana. Se trata de que la ilustre aunque quebrantada dama, acepte la inoculación de gobernadores, legisladores y ayuntamientos que garantizaran el éxito del tratamiento que la transformará del todo y por cuarta vez.

Y no es tan difícil que el Presidente se salga con la suya porque La Patria tiene fama de cándida y crédula, tanto, que todavía no advierte que los restauradores y pacíficos revolucionarios que la han de llevar a tocar los dinteles de la Gloria, son los mismos de siempre con distinta presentación. Efectivamente, el novísimo y reconstituyente medicamento marca Morena no es sino un muégano de priístas, reforzado con panistas y perredistas al gusto.

Si duda y anda pensando en aceptar otra dosis de Morena, revise la lista de sus candidatos a gobernadores (no hay espacio para comentar los 300 candidatos a diputados):

Se juegan 15 gobiernos estatales, Morena mediante encuestas internas, secretas y no realizadas, seleccionó a dos ex priístas, cinco ex priístas que también son  ex perredistas y seis ex perredistas; sólo dos no los pepenaron de tiradero ajeno. Unas muestras:

Nuevo León: Clara Luz Flores, 22 años en el PRI; Campeche: Layda Sansores, ex priísta, ex perredista, ex Convergencia; Tlaxcala: Lorena Cuéllar, 20 años en el PRI, también estuvo en el PRD; Sonora: Alfonso Durazo, ex priísta colosista, ex panista con Fox; Zacatecas: David Monreal, hermano de Ricardo el senador, ex priísta, ex perredista, ex del PT; Nayarit: Miguel Ángel Navarro, priísta 29 años, ex candidato a gobernador por el PRD; Guerrero: Félix Salgado Macedonio, ex priísta, ex perredista, facineroso en activo.

Sí, damas y caballeros: Morena es la nueva envoltura del más añejo PRI al más puro estilo echeverrista de hace 40 años, que aspira a retornar al país a aquellos buenos viejos tiempos de la presidencia imperial y la democracia en cápsulas… encapsulada, más bien.

La ventaja del Presidente es que poco más de 19 millones de tenochcas portadores de credencial de elector, recuerdan ese México esperpéntico de un solo hombre, hablantín y marrullero, aferrado a la pedestre idea de que sólo él podía decidir todo, que nos arrastró a una crisis económica 12 grados Richter, en tanto que poco más de 74 millones de posibles electores no degustaron o apenas recuerdan las mieles de la autocracia sexenal de antaño.

Después del periplo de nuestra debilucha democracia, después de haber conseguido la transición ordenada del poder (PRI, PAN, PAN, PRI, Morena), estamos de nueva cuenta en riesgo de caer en los mismos errores, otra vez a brindar con extraños y a llorar por los mismos dolores.

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