Los horarios del crimen: cuando los ‘traviesos’ también madrugan

Sea como sea, “haiga sido como haiga sido”, dijo aquel, el horario es lo de menos, y si de empezar por algo es lo recomendable, aquí está la Ciudad de México, que en delincuencia, común o federal, hoy por hoy, se pinta sola. ¿Dónde andas Giuliani?

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¡Ya! Si nos cuidamos al extremo de las 6:00 de la mañana a las 12:00 del día podríamos ayudar a disminuir las altas cifras de homicidios en el país.

Bueno, al menos así lo dio a entender el Presidente Andrés Manuel López Obrador en su mañanera de este martes.


De 6:00 a 7:00 de la mañana, afirma el Presidente, se tiene el reporte en materia de seguridad, en el punto de homicidios.

“Estamos recibiendo información todo el día. Les puedo decir que sabemos a qué horas del día se comenten los homicidios con más frecuencia, cuáles son los horarios. Y tenemos reportes de acuerdo a cada determinado tiempo”.

Y entonces, no es que nos saque de un error, sino, más bien, coloca en duda el plan para priorizar los efectos de la violencia y la actividad de la delincuencia:

“Muchos podrían pensar que los homicidios se cometen por la noche, y no es así, la mayor parte de los homicidios se cometen de 6:00 de la mañana a 12:00 del día.

“Por eso desde la mañana estamos pendientes y todo el día se le da seguimiento, y eso lo hace el Gabinete de Seguridad”.

Y puede que el Presidente no esté equivocado, que quienes llevan su propio “ejecutómetro” (como el del periódico Reforma) le digan que los “traviesos”, como él llama a los delincuentes, también hacen su trabajo “mañanero”, pero que en realidad ese reporte se refiera, en gran parte, a los delitos del fuero común con saldo de víctimas mortales, como asaltos en la calle, a un banco, en transporte público, en restaurantes (que está de moda); robo a casa habitación, abusos sexuales.

Pero la duda crece, pues el crimen organizado suele participar y originar eventos violentos que por lo regular se registran en la tarde-noche. Digamos que en los últimos meses, para no ir tan atrás, los ataques a bares en distintas ciudades del país han dejado un número considerable de víctimas, y nunca ocurren por la mañana por una simple razón, a esa hora están cerrados. O agresiones con armas de alto poder a fiestas, a funerales.

Pero el mismo “modus operandi” ocurre con los enfrentamientos. Es poco usual que los grupos armados, los cárteles, salgan temprano a buscar a sus contrincantes. Un plan de ataque conlleva, si ponemos razonamiento al asunto, meterse en la agenda diaria del otro; buscar, rastrear. Y eso, cuando menos, deja sin actividad a estos grupos las primeras cinco o seis horas del día.

Por ello las cuentas no salen.

Suponiendo que la tercera parte de los delitos del fuero común con saldo mortal se dé por la mañana, otra por la tarde y otra por la noche; a éstos hay que agregar los del fuero federal (en el que utilizan armas prohibidas o de uso exclusivo del Ejército, tráfico de drogas, el terrorismo y lo que se asemeja, motines), y entonces la cifra vespertina-nocturna se impone sobre la “matutina”.

Hace aproximadamente mes y medio, López Obrador se refirió a la tarea especial del gobierno federal de librar a los mexicanos del crimen en cuanto a asaltos, robos en casa, en transporte público, pero nunca a las situaciones de violencia que generan gran porcentaje de los muertos diarios del país, y que tiene que ver con los enfrentamientos entre grupos antagónicos del crimen organizado.

Hay una correlación en ello, el Presidente no quiere saber nada del crimen organizado (aunque por dos días seguidos se implementó un operativo en Santa Rosa de Lima, Guanajuato, en búsqueda de “El Marro”, líder “huachicolero”, generando quema de vehículos y obstrucción de vías por parte de pobladores), sobre todo el que involucra a los cárteles de la droga, porque “oficialmente ya no hay guerra”.

(Sale sobrando, entonces, preguntar para qué quiere a la Guardia Nacional.)

En fin, yo insisto en la suspicacia que generan las narco-mantas aparecidas en los últimos días en varios estados de la República. Sólo me llaman la atención algunas palabras, volver a la paz aplicando “la vieja escuela” con “el apoyo del Gobierno federal”.

Y la idea no es la mejor, pero es la que predomina en casi todo el mundo.

Sea como sea, “haiga sido como haiga sido”, dijo aquel, el horario es lo de menos, y si de empezar por algo es lo recomendable, aquí está la Ciudad de México, que en delincuencia, común o federal, hoy por hoy, se pinta sola. ¿Dónde andas Giuliani?

Y creo que aquí sí madrugan. Me canso.

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