‘Los cambios van en serio’

El Embajador de México ante la ONU, Juan Ramón de la Fuente, asegura, en entrevista exclusiva a IMPACTO, que ahora llega una buena oportunidad para el país. ‘¡Asumo el riesgo!’

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Hace años que no veía tan entusiasmado a Juan Ramón de la Fuente, ni siquiera cuando la Constitución le abrió la posibilidad de ser candidato presidencial independiente; quizás tanto como cuando mantuvo a la UNAM en paz en 2006, en la época en que Andrés Manuel López Obrador mantenía tomado el Centro de la Ciudad de México para evitar la protesta, como Presidente, de Felipe Calderón.

Recuerdo que desde el gran ventanal de su oficina en la Torre de la Rectoría me mostraba la tranquilidad en que se desenvolvía, en el campus universitario, una comunidad mayoritariamente perredista; hoy morenista.


‘En el 2006, desde el gran ventanal de su oficina en la Torre de la Rectoría, De la Fuente me mostraba la tranquilidad en que se desenvolvía el campus universitario’

Y es que ahora está a punto de viajar a Nueva York a representar, en la Organización de las Naciones Unidas, a un país inmerso “en un verdadero cambio como resultado no de un golpe de Estado; no de una elección cuestionable, sino de un proceso democrático ejemplar, razón por la cual los ojos del mundo, en este momento, ven a México con un gran interés porque es un fenómeno que contrasta con lo que está pasando en algunos otros países de la región y de Europa”.

México tiene embajador de lujo en la ONU. De la Fuente es de la estatura de otros inolvidables representantes mexicanos, como Luis Padilla Nervo, Martín Luis Guzmán, Rafael de la Colina y Alfonso García Robles.

Enfrentará problemas de gravedad, como la política norteamericana en otros continentes, especialmente Asia, y la migratoria, del Presidente Trump, respecto a los centroamericanos que atraviesan México en busca de ingresar a Estados Unidos, por ejemplo.

Para el ex secretario de Salud con Ernesto Zedillo, ex rector de la UNAM, a quien tocó rescatarla de la parálisis en que la sumió una huelga que duró casi un año, entre marzo de 1999 y el 6 de febrero de 2000, es necesario preguntarnos si vale la pena “hacer frente a esta oportunidad que la democracia mexicana anunció porque el cambio que se dio fue pacífico, institucional, legal, democrático, y hubo un mandato abrumadoramente mayoritario del pueblo de México”.

No alberga duda porque “yo, al igual que muchas y muchos mexicanos, desde hace tiempo hemos luchado por cambios en el país, porque ocurran cambios, porque queden atrás viejas prácticas que, creo, a todos nos fueron, paulatinamente, agobiando, desgastando, y creo que ahora llega una buena oportunidad para México”

Habla en exclusiva para IMPACTO. Dice haber decidido participar en el gobierno de López Obrador “con plena convicción, categoría y dignidad”, representando a México en la ONU “como lo que somos, sin ocultar nuestros problemas, pero también desplegando las potencialidades de México y lo mucho que  puede ofrecerle al mundo, sobre todo en estos tiempos tan confusos en que estamos inmersos”.

En su primera incursión fallida por la Presidencia, cuando perdió con Felipe Calderón, Andrés Manuel mencionó al rector De la Fuente como su posible encargado de la política interior, es decir, secretario de Gobernación; en la segunda se hizo acompañar por él en algunas actividades de campaña relacionadas con cuestiones educativas por su trayectoria en la UNAM, por lo que se especuló que ocuparía el despacho de José Vasconcelos en la SEP; esta ocasión, en plena transición, reveló que le confiaría la representación en la ONU.

 

LOS CAMBIOS TIENEN RIESGOS, PERO VAN EN SERIO

Para De la Fuente constituye un honor por su reconocido compromiso con los derechos humanos.

En este contexto habla de los cambios que está impulsando el gobierno de Andrés Manuel:

“Van en serio; los cambios se están planteando con profundidad; por supuesto… generan, a veces, incomodidades, dudas; conllevan riesgos, pero a mí me parece que recuperar, para México, ciertos valores que se habían ido diluyendo, como puede ser el combate directo a la corrupción, como está ocurriendo en estas últimas semanas; como es también el hecho de que se retome el tema de los derechos humanos y que, por primera vez en la historia de este país, el gobierno le pida una disculpa pública, atendiendo una recomendación de Naciones Unidas, a una periodista que había sido injustamente tratada, difamada, a Lydia Cacho, me parece que todos ellos, en conjunto, son signos de cambio”.

Añade que por su convicción de que los cambios conllevan riesgos, “si los asumimos entre todos podemos minimizarlos y avanzar en nuestros objetivos”.

Y se pregunta: ¿Qué es lo que queremos en este país? La respuesta fluye: “Un país más honesto; estructuras que funcionen con más transparencia; que veamos un país que viva en paz, que pueda recuperar la tranquilidad que todos hemos perdido; todo esto implica, necesariamente, tomar decisiones delicadas; algunas tendrán que ver con mis responsabilidades en Naciones Unidas de manera directa o indirecta; otras quizá no; puedo señalar, por ejemplo, en el tema de la clasificación; la clasificación de este país, necesariamente, pasa por una revisión de la política de drogas”.

El tema lo apasiona; ha escrito mucho empujando su convicción de que se deben encontrar mejores fórmulas para enfrentar el consumo mundial creciente porque las fórmulas que hemos venido aplicando no funcionan.

El ex Rector de la UNAM asegura que la política mexicana de drogas ‘ha sido un fracaso; ha generado cientos de miles de muertos, desaparecidos, y cada vez hay más drogas; cada vez cuestan menos y cada vez se consumen más’

La política mexicana de drogas “ha sido un fracaso; ha generado cientos de miles de muertos, desaparecidos, y cada vez hay más drogas; cada vez cuestan menos y cada vez se consumen más; el prohibicionismo no funciona; lo venimos diciendo desde hace unos años; ahora tendremos la oportunidad de esgrimir estos argumentos en las instancias de Naciones Unidades especializadas en el tema”.

Y se pregunta, una vez más, si vale cambiar también en este tema, a pesar de los riesgos  inherentes: “¿Nos quedamos igual, seguimos simulando que las cosas mejoraron o que cambiaron cuando, en realidad, no cambiaron?; ahí hay una oportunidad de cambio; yo estoy en el ánimo, desde estas nuevas tareas que se me han encomendado, de contribuir a que ese cambio se traduzca en beneficios reales para la sociedad”.

Y dice tajante: “¡Asumo el riesgo!”.

Habla de una regulación responsable del Estado porque, como médico, “por supuesto que no estoy a favor de que alguien consuma drogas; hacen daño; son nocivas, pero tampoco estoy a favor de que quien las consuma sea etiquetado como criminal y lo lleven a la cárcel, porque eso tampoco es un delito; en todo caso habrá que llevarlo a un centro de salud y darle un programa de tratamiento y de reinserción social. Los adictos, todos ellos, potencialmente pueden realizar y llevar una vida social productiva si los tratamos adecuadamente”.

En cambio, si metemos a la cárcel a los jóvenes que consumen drogas, “muchas mujeres, por cierto, tendrán un verdadero doctorado en delincuencia… si los metemos a la cárcel y les aplicamos entre nueve meses y tres años de pena, que es lo que marca la ley”.

Como embajador en la ONU, ahora tendrá la oportunidad de esgrimir estos argumentos en los organismos de Naciones Unidas en Ginebra. “Vamos a ver qué tanto avanzamos; vamos a ver cómo podemos, además, decir a todos los demás países ‘oigan, en el tema de las drogas, el caso de México es particular’, porque somos vecinos del mercado más importante del consumo de drogas del mundo, y esto, perdón, pero nos hace diferentes a Uruguay; nos hace diferentes a algunos otros países de Europa o de otros lados; aquí tenemos que generar nuestro propio modelo, pero no podemos seguir como vamos porque no vamos bien”.

El embajador De la Fuente lleva más de 30 años vinculado a la ONU. Estuvo como consultor de la Organización Mundial de la Salud en temas de salud mental, drogas y violencia; formó parte del muro de educación de la UNESCO como presidente de la Asociación Internacional de Universidades; presidió la Junta de Gobierno del sistema de Naciones Unidas contra el sida en París; formó parte de la Junta Directiva de la Universidad de Naciones Unidas en Tokio, que le reporta, directamente, al Secretario General. Ban Ki-moon le encargó, directamente, ayudarle a preparar, desde ese espacio de la capital japonesa, algunos documentos para la Asamblea General hace 4 o 5 años. Es decir, conoce el sistema de la ONU; ha trabajado en él desde los ámbitos que le son más familiares, la salud, la educación, el desarrollo social.

 

¿MADURO? COMO DICTA LA CONSTITUCIÓN

Ahora que tiene una representación oficial no ocultará los problemas que tiene México. “Por supuesto que los tenemos y algunos son bien complicados, pero también este es un país que tiene una cultura formidable, que tiene talento en muchos ámbitos, que tiene cosas que ofrecerle al mundo y que está inmerso en un verdadero cambio, como resultado no de un golpe de Estado, no de una elección cuestionable, sino de un proceso democrático ejemplar…”.

El reto es, como lo ha planteado el Presidente López Obrador, “que la política interior sea motor de la política exterior, y ahí me parece que, nuevamente, el tema de los derechos humanos es un buen ejemplo para ilustrar cómo, para poder llegar a los organismos internacionales y tener autoridad para hablar de derechos humanos, tenemos que empezar en casa”.

“El buen juez por su casa empieza; tenemos un expediente de rezagos en materia de derechos humanos, de observaciones y recomendaciones que no hemos cumplido desde hace muchos años; el Alto Comisionado para Derechos Humanos en Ginebra tiene un expediente de este tamaño, de México, de observaciones y recomendaciones no atendidas; eso, la verdad, es que va a cambiar. La instrucción que tengo del Presidente es que en estos temas vamos a cambiar; el compromiso que yo he percibido del Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, es que esos temas van a cambiar; me pregunto ¿esto le conviene a México o no le conviene a México? Creo que vale la pena intentarlo”.

Es entonces que le hablo de la posición mexicana en el caso de Nicolás Maduro y Venezuela, en donde no se puede hablar de un cambio democrático, como el mexicano.

Como Embajador de México ante la ONU asegura que el comportamiento del país ante el mundo, como en el caso Venezuela-Nicolás Maduro, será el que marca la Constitución

Como se recordará, el Grupo de Lima, con la excepción de México, le pidió no asumir, de nueva cuenta, la Presidencia, y la OEA, también con la excepción mexicana, decidió suspenderlo. ¿Cómo se comportará México en la ONU si el tema llega al pleno?

“Si se llega a debatir -explica el embajador-, el que marca nuestra Constitución; esa es la posición que tomará México, como también lo ha reiterado el Presidente; alguien puede decir ‘es que a mí no me parece’, ok, me parece muy bien; se pueden cambiar las leyes; se puede cambiar la Constitución, pero, por lo pronto, ese es el mandato constitucional. Ahora eso no impide, como lo ha planteado también, reiteradamente, ya el licenciado Ebrard, que, en un momento dado, México participe como facilitador y tratando de abrir espacios de diálogo, de entendimiento, pero el mandato constitucional está muy claro, entonces, esa será la posición que adoptará México y, además, eso lo ha reiterado ya, en varias ocasiones, el Presidente”.

En este tema “podemos tener opiniones; debemos tener opiniones. Si externamos nuestras opiniones en diversos espacios con ánimo propositivo, a lo mejor podemos tener un impacto, pero también, independientemente de esos puntos de vista, que son válidos, me parece que está muy bien que se sigan discutiendo y el mandato constitucional es muy claro… vamos a cumplirlo, a acatarlo”.

Sostiene De la Fuente que “no va a ser una posición que no se entienda; puede ser una posición con la que no se esté de acuerdo; no todo mundo está de acuerdo con lo que decimos, pero va a haber un razonamiento y creo yo que esto se va a ir entendiendo; México tiene prestigio; tiene presencia; tiene una buena oportunidad, en este momento, si también volteamos a ver un poco más a nuestra región y no dejamos de darnos cuenta que parte del problema y sensibilidades complejas que tenemos que enfrentar, pues, es una relación bilateral que no es sencilla y una relación con nuestros vecinos del sur, que también tienen sus problemas”.

 

REORDENAR LA POLÍTICA MIGRATORIA

Y entramos al problema migratorio que México ha enfrentado en los últimos meses con caravanas que el gobierno de Estado Unidos no ha dejado ingresar a su territorio; de hecho, ya está una más en nuestra frontera sur.

“El problema migratorio es complicado; no hay soluciones unívocas que hayan, sistemáticamente, funcionado… es un tema candente en la ONU, y tan lo es así que recientemente, en Marrakech, se planteó un esquema para una migración segura, ordenada y respetuosa; México jugó un papel importante en la elaboración de ese proyecto, que ya fue aprobado por Naciones Unidas, por la Asamblea General; no es vinculante, o sea, no obliga a los países a cumplirlo, pero es un referente importante; por cierto, uno de los países que no lo suscribió fue Estados Unidos, pero México sí, y qué bueno”.

La posición mexicana en Marrakech, explica, nos da la oportunidad de mantener un respeto y una disposición para ayudar, con carácter humanitario, a aquellos migrantes que vienen de Centroamérica, fundamentalmente; pasan por México, pero su destino final son los Estados Unidos.

Dice que la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, como el subsecretario Alejandro Encinas, el nuevo director del Instituto Nacional de Migración, “nos están diciendo ‘vamos a reordenar nuestra política migratoria interna independientemente de la política migratoria de otros países’”.

El gran reto, asegura el embajador, es ¿cómo encontrar equilibrios cuando las políticas migratorias de un país que colinda con otro no son las mismas?, es decir, con las de Estados Unidos.

Juan Ramón de la Fuente durante la entrevista en el set de IMPACTO TV. ‘¿Cómo encontrar equilibrios cuando las políticas migratorias de un país que colinda con otro no son las mismas?.. Reordenando nuestra propia política migratoria’

Ese es el planteamiento del problema; ahí es donde hay que trabajar, reordenando nuestra propia política migratoria. Por fortuna ya hay iniciativas internacionales, una propuesta con algo de financiamiento para empezar a atacar de origen las causas de esa migración centroamericana. Está ya el proyecto para que los tres países, los del llamado Triángulo del Norte, Honduras, El Salvador y Guatemala, puedan empezar a tener mejores condiciones internas, que es la forma como se va a resolver el problema migratorio.

El problema migratorio de Centroamérica a México no se resolverá de la noche a la mañana…

“Lleva años, pero un día hay que empezar… porque bajo la base de que toma mucho tiempo, pues, lo que hemos hecho es no empezar, y, por lo pronto, en estas primeras semanas del gobierno ya se empezó. No va a dar resultados a corto plazo, pero está mejor tener ese proyecto como proyecto de fondo que no tenerlo”.

¿Qué posición adoptará México en los conflictos de Estados Unidos en otros continentes, así, por ejemplo, si llega a ser miembro del Consejo de Seguridad de la ONU?

“En un par de años se decidirá si México va o no a ser candidato al Consejo de Seguridad; estamos ahorita en la lista, como una suerte de pre-registro… al final es una decisión que, evidentemente, tiene que tomar el Presidente de la República. Los pros y los contras tú ya los has esbozado con tu pregunta-comentario. Estar en esa posición para un país como México es delicado, es sensible, otra vez, por nuestra realidad geopolítica, que es muy singular, exclusivamente de México (ser vecino de Estados Unidos) en este caso; podríamos decir también de Canadá, que también es vecino de esta gran potencia…”.

El Embajador explica que en su momento se analizarán el contexto y las posibilidades; ventajas y desventajas.

“Mi punto de vista ha sido, y creo que seguirá siendo: Si a México le conviene vamos a entrarle; si a México no le conviene, porque el entorno es demasiado complicado, no creo que vayamos a tomar una decisión sin haberla meditado muy cuidadosamente, de manera que por lo pronto estamos pre-registrados, estamos en la lista… pero la decisión final de ese tipo de decisiones, como muchas otras, son del Presidente de la República”, concluye.

 

 

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