Los bots existen y su misión es mantener a raya a la prensa

No es necesario mencionarlos, están a la vista y todos los días quedan en evidencia provocando la carcajada nacional y metiendo al Presidente en problemas que no merece ni necesita

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Está claro que el Presidente López Obrador o sus antecesores y sucesores no están obligados a ser expertos en nada, excepto en ganar votos, en lo que él, sin duda, ha sido el mejor. Para las cuestiones especializadas tienen suficiente presupuesto para contratar a los mejores, aún con los bajos salarios con que en la Cuarta Transformación se paga a la alta burocracia.

Para infraestructura tiene a Javier Jiménez Espriú; para Relaciones Exteriores a Marcelo Ebrard; para representarnos en la ONU, a Juan Ramón de la Fuente; para cuestiones legales, a Julio Scherer; para salud a Jorge Alcocer; para procurar Justicia, a Alejandro Gertz Manero; para cuestiones financieras, a Carlos Urzúa; para seguridad, a Alfonso Durazo, y así por el estilo.

También es cierto que, en muchas de las materias del gabinete, con excepción de los mandos militares, ha contratado a algunos chivos en cristalería y aliados de ocasión que aprovecharon el tsunami para subirse a la ola y llegar a donde nunca hubiesen soñado porque la realidad es que, en condiciones normales, es decir, antes y después de la nueva transformación, sólo servirían para cargar el maletín a los verdaderamente expertos.

No es necesario mencionarlos, están a la vista y todos los días quedan en evidencia provocando la carcajada nacional y metiendo al Presidente en problemas que no merece ni necesita.

Pero así ha pasado a todos y ocurrirá a quienes lo sucedan, porque a muchos los contratan sólo porque hay compromiso político o porque algún cercano los vende como “muy inteligentes” y los mandatarios no recuerdan que cuando a Adolfo Ruiz Cortines le vendían a algún jovenazo con esa virtud, solía preguntar: ¿inteligente? ¿Para qué?”.

Así que le creo al Presidente cuando dice que no tiene bots, lo que esto sea, para defenderse de los “conservadores”, cuya “verdadera doctrina… es la hipocresía; todo lo que ellos hacen piensan que lo hacen sus semejantes, esos es característico del conservadurismo”.

Esto porque el martes el periódico Reforma y Proceso difundieron (y después de ellos muchos otros medios) un estudio del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), conforme al cual existe una estrategia para atacar en las redes sociales a los medios informativos que le son críticos al Presidente.

Desde luego que López Obrador no es experto en materia cibernética, aunque el día del triunfo de la 4T sobre el PRIAN invocó a las “benditas redes sociales” como causantes principalísimas de haberlo llevado a consumar el sueño de conquistar la Presidencia; tampoco puede leer todo lo que existe en papel y en redes o ver y escuchar lo que se difunde por medios electrónicos e internet, mucho menos leer los comentarios de los anónimos lectores.

No obstante, no puede negar con la vehemencia que lo hizo en la conferencia de prensa mañanera que, en cada ocasión que a un periodista cualquiera o a un ameritado intelectual, se le ocurre tocarlo con el pétalo de una rosa, le llueve todo lo que suele caer, no del cielo, si no del estercolero. Lo más decente son las mentadas de madre.

Nadie dice que sea él quien ideo o financia la existencia de la red de bots que utilizan servidores diseminados convenientemente por todo el mundo (y perdón si digo tonterías, porque al igual que el Presidente no tengo mayor conocimiento en esta materia, sólo repito lo leído en relación a Donald Trump, Hillary Clinton y Rusia); tampoco no hay quien lo culpe de ser quien dio la orden o supervisa e inspira a quienes escudados en el anonimato reaccionan automáticamente en las redes para defenderlo.

Pero cualquiera sabe que los bots están ahí, listos para salir en defensa del Cuartotransformador (aquí me refiero al mandatario, no a este tundecomputadora) y la única manera que conocen es acudir al estercolero para sepultar a la prensa fifí, conservadora y neoliberal.

Al Presidente le bastaría leer y contar los adjetivos en los comentarios a las noticias, columnas o editoriales críticos a su gobierno, de ciertos lectores que, acumulados, suman cientos de miles.

Los bots ya estaban antes de que AMLO hablara de la 4T y hoy están más activos que nunca.

¿Quién los maneja? La versión oficial es que, nadie, son militantes espontáneos de la 4T.

Como diría el clásico, ¡Sí, Chucha!

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