Los abyectos

Si la referencia es a ‘buenos por causa’ (opositores) y a ‘malos por maldad’, la mención es elogiosa, pero innecesaria en un contexto político. Mientras lo advertido por el Presidente no sea causa ‘Ab irato’ todo está bien

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El calificativo es duro, pero en su significado lleva la penitencia para quien lo usa: “Despreciable; vil en extremo”.
Más que el destino, la propia agenda juntó, este sábado, a Andrés Manuel López Obrador y a Javier Corral, el primero destinatario de la agrupación “Contrapeso”, liderada por el segundo. Presidente de la República y Gobernador de Chihuahua.
Muchas veces, sobre todo en política, utilizar el recurso lingüístico para emitir un juicio contra alguien (a quien no se le pinta un rostro ni identificación) conlleva un grave riesgo si los términos son aplicables mutuamente.
Es decir, una persona es “asesina” si tal acepción se da “Ipso facto”, “in fraganti”; si el hecho está jurídicamente comprobado. Pero, además, el emisor (acusador) no es (no debe ser), “De facto”, susceptible de lo mismo.
Es la cualidad de lo “feo” y lo “bonito”, cuando los dos términos están completamente definidos. Lo uno no es lo otro. El “feo” puede decirle “guapo” al “guapo”, pero no a sí mismo, y viceversa. Ahí no existe riesgo alguno, salvo el de la locura.
Ocurrió durante la gira de trabajo del Presidente por ese estado, en donde, con la espina clavada por la conformación del que alguien comparó con el “Grupo San Ángel” (1994), López Obrador no pudo eludir el tema porque frente a él estaban los ojos de quien lo lidera. Y la mirada es cabrona, dicen.
De entre todo lo que dijo (e hizo y prometió, porque su estancia era de trabajo, no de revancha; al menos así debió interpretarse, y porque “lo bueno cuenta, y cuenta mucho”) resalta la frase: “Si Javier Corral hace un cuestionamiento al Presidente o al Gobierno federal está en su derecho a disentir y se le va a respetar siempre. Es más: Merecen más respeto los opositores que los abyectos”.
Y ahora, ¿quiénes son los “abyectos”?
Si la referencia es a “buenos por causa” y a “malos por maldad”, la mención es elogiosa, pero innecesaria en un contexto político. Y, sinceramente, no creo que haya sido la intención.
¿O por qué comparar a quienes buscan limitar el exceso de retórica con criminales?
El ser “abyecto” conlleva el riesgo del “boomerang”, salvo, como decíamos, que el contexto se dé “Ipsa natura rei” o “Res ipsa loquitur”, por naturaleza propia o porque los hechos hablan por sí mismos.
Me pierdo. En el contexto del Presidente, los “abyectos” son una nueva tribu de apestados, ¿o en ellos caben el “conservadurismo”, los “fifís”, los “neoliberales”, la “mafia del poder”, los que la sintieron “doblada”?
Porque meterse a un tema (“Contrapeso”) en el que estaba prohibido salir perdiendo contenía mucho lenguaje “perdonavidas”:
“Por eso, nuestro respeto absoluto, sin condiciones (el subrayado es nuestro), al Gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado ¿Y saben qué? Podemos tener diferencias, porque eso es la democracia, es pluralidad; no es pensamiento único”.
“Y ninguna represalia, nada de que el Gobernador está cuestionando al Presidente y que por eso va Chihuahua a desatenderse; no; eso no lo vamos a hacer nunca jamás”.
“Respeto absoluto (a Corral)”.
“Luchamos mucho tiempo como opositores y nos hacían muchas cochinadas, y no, ahora que ya llegamos, vamos nosotros a actuar igual; no; no somos iguales; no somos lo mismo”.
“Corral tiene garantizado el derecho a cuestionar la investidura presidencial y al Gobierno federal”.
Faltaba más.
Pero, además: “Ya pasó la campaña”. Buen aviso, pero sólo alguien no lo recordaba.
Mientras lo advertido por el Presidente, la aparición de los “abyectos” a un lado de los “opositores”, no sea causa “Ab irato” todo está bien.

 


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@RobertoCZga

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