Lo que pensaba Colosio sobre Narro

A cinco días de cumplirse 25 años del asesinato de aquel esperanzador candidato del PRI a la Presidencia de la República, es imposible especular sobre su pensamiento en torno a quienes buscan encabezar al partido que dirigió en sus peores circunstancias históricas.

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Al concluir una reunión con intelectuales en casa de José Narro, Luis Donaldo Colosio exclamó: “¡qué chingón es este cabrón!”, refiriéndose al anfitrión, uno de los grandes personajes de los últimos tiempos de la UNAM, con Juan Ramón de la Fuente”.

A cinco días de cumplirse 25 años del asesinato de aquel esperanzador candidato del PRI a la Presidencia de la República, es imposible especular sobre su pensamiento en torno a quienes buscan encabezar al partido que dirigió en sus peores circunstancias históricas.

Está claro que, por sus convicciones personales, condenaría la traición de quienes piensan entregar al PRI a la Cuarta Transformación, cual es el caso del gobernador de Campeche, Alejandro Moreno, a quien sus correligionarios llaman “amlito” convecidos de que sirve a quien ya sabemos quién.

No le habría gustado el video con que René Juárez Cisneros anunció su negativa en el proceso sucesorio de Claudia Ruiz Massieu aludiendo a quienes pretenden entregar el partido al gobierno, pero también quieren imponer una dirigencia “a modo” usando el dinero como factor determinante.

Colosio habría censurado que René, siendo uno de los mejores cuadros del PRI, se bajara del caballo con pretexto de no abonar a la fractura priista, cuando en estos tiempos se trata precisamente de lo contrario, de enfrentar a los bandos que quieren entregar el PRI a López Obrador o imponer un líder partidista a “modo” con base en el uso indiscriminado de dinero.

Más aún, le habría reclamado no pronunciar los nombres de unos y otros. Con la sorna que le era característica y sin disimular su molestia, le habría dicho: ensayaste bien para mostrar que estás enojado.

Le habría gustado el espíritu de lucha de Ivonne Ortega y la habría animado a participar, pero tengo mis dudas si habría hecho lo mismo con Ulises Ruiz, paradójicamente quizás quien mayores méritos tiene para aspirar al liderazgo nacional no obstante el grupo político del que sólo es la punta del ícberg.

Poco a poco se ha construido la idea de que el ex rector de la UNAM será el candidato a vencer en el proceso interno priista, en especial por la embestida enderezada en su contra por el Presidente López Obrador, el director de la Unidad de Inteligencia Financiera, y su sucesor en la Secretaría de Salud.

Al estilo de la Cuarta Transformación no hay acusaciones concretas, todo se reduce a hablar de corrupción, de destruir lo existente para edificar sobre las ruinas y señalar que hubo omisión del ex titular de Salud cuando unas cuantas empresas acumulaban los contratos millonarios de compra de medicamentos y equipamiento. Pero, en concreto nada, sólo siembra de sospechas y destrucción de reputaciones.

Sólo los priistas saben qué necesitan para sobrevivir en el peor de los mundos que alguien pudiera imaginar para un partido que detentó el poder en casi 78 años de los 90 de su existencia, y sólo ellos decidirán a quién quieren de dirigente para iniciar la resurrección o caminar al panteón de la historia.

Sólo por la dolorosa efeméride que se nos viene encima, traigo a colación aquella exclamación de Colosio sobre Narro: “¡qué chingón es este cabrón!”.

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