La República Moral y candidatos en apuros

La propuesta de López Obrador de someter a aprobación una Constitución Moral es una de sus múltiples ocurrencias para calentar a sus auditorios, pero refleja lo fundamentalista que podría ser su gobierno. Algo similar no se le ha ocurrido ni siquiera a Nicolás Maduro

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Mientras Ricardo Anaya se entretiene de nueva cuenta en dar respuesta a las sospechas sobre el origen legal o ilegal de alguno de sus inmuebles y Andrés Manuel López Obrador propone una “Constitución Moral”, José Antonio Meade no registra la acusación contra su sucesora en la Secretaría de Desarrollo Social sobre supuesto desvío millonario de fondos, pero revela que en el priísmo no hay “Plan B”, es decir, no existe lugar para la derrota.

El candidato de la coalición PAN-PRD no vive los mejores momentos; aunque aparenta seguridad cuando responde a las acusaciones sobre el origen ilegítimo de bienes inmobiliarios, quizá lo aconsejable sea acudir ante la PGR y contraatacar ahora a Joaquín Xamán McGregor, abogado que representa a Alberto “N” y Daniel “N”, quienes supuestamente fueron utilizados para triangular dinero a través de distintos países para adquirir una nave industrial de la familia Anaya.

Como es natural, uno de sus enemigos en el PAN, Ernesto Cordero, aprovechó el viaje para advertir del peligro de que seamos gobernados por un mandatario bajo sospecha de corrupción.

No le falta razón al presidente del Senado, pero su temor suena más a venganza que a preocupación genuina por el país. Como sea, es para preocupar.

La propuesta de López Obrador de someter a aprobación una Constitución Moral es una de sus múltiples ocurrencias para calentar a sus auditorios, pero refleja lo fundamentalista que podría ser su gobierno. Algo similar no se le ha ocurrido ni siquiera a Nicolás Maduro.

Lo absurdo es que Andrés Manuel se atreva a pronunciar el enésimo discurso moralino, no obstante que sus palabras son desmentidas por algunos ejemplares que lo acompañan en su partido y como candidatos.

Rosario Robles emplazó a representantes del periódico Reforma que, basado en datos de la Auditoría Superior de la Federación, publicó sus presuntos desvíos multimillonarios tanto en Desarrollo Social como en la SEDATU, a encontrarse hoy a las 12:00 horas en la PGR para dirimir ante la autoridad el asunto.

Meade no se refirió al tema en su encuentro con candidatos priístas a gobernadores, senadores y diputados, no obstante que la sucedió en la primera de las dependencias y, de existir el delito, pudo y debió detectarlo y, en su caso, denunciarlo.

Pepe Toño, como lo llaman sus amigos, prefirió aprovechar el momento para mostrarse más como el candidato que los priístas no creían tener.

“Aquí no hay plan B”, por lo que los llamó a quemar todas las naves y a ganar todos y cada uno de los espacios que están (en disputa) en esta contienda…

No fue una actitud triunfalista porque les advirtió que “Nadie nos dijo que iba a ser sencillo, todos los que aquí estamos sabemos que la contienda va a ser difícil, que va a ser… complicada… apretada”.

Pero al igual que a Anaya, lo ronda el fantasma de la corrupción propia o ajena, mientras López Obrador aprovecha sus problemas para anunciar la fundación de una República Moral.

El panista tiene que defenderse él mismo y demostrar que no es el corrupto que dicen, mientras al priísta le urge que la señora Robles aclare si la ASF miente, porque la lumbre lo puede alcanzar.

Y así transcurre la intercampaña, entre ocurrencias, disparates y develación de corruptelas.

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