La Mañanera, el ministerio de propaganda de López Obrador

En el virtual ministerios de propaganda se frena a quienes no están de acuerdo con el líder. Se impone agenda mediática y marcar el paso y rumbo de la información. Diariamente ataca a la crítica sin importar sembrar datos falsos y alterados. Es la trinchera del populismo para atacar a adversarios políticos.

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El propósito histórico de los organismos estatales de propaganda, llamados en algunos países Ministerio de Propaganda, tienen como propósito la manipulación de la opinión pública, no el rigor de la información, no la precisión del dato.

Eso es la conferencia mañanera en Palacio Nacional del presidente Andrés Manuel López obrador.


Desde Palacio Nacional se dirigen obuses contra ‘el conservadurismo’, contra Felipe Calderón Hinojosa, Vicente Fox Quezada, Ernesto Zedillo, contra el Poder Judicial, y se trata con pétalos a Enrique Peña Nieto y a sus funcionarios, inclusive a Rosario Robles Berlanga, Gerardo Ruiz Esparza y a los tres ex directores de Pemex del sexenio.

En un poco más de dos meses, en México hemos visto pasar por el virtual ministerio de propaganda la información amañada para sepultar el proyecto del Nuevo Aeropuerto de Texcoco, para crear el Frankenstein de Santa Lucía, y el capricho del Tren Maya, un proyecto que con la sola bendición del líder se libra de estudios de impacto ambiental, financieros y de sustentabilidad.

De igual forma se han expuesto tesis para evitar dar marcha atrás al gasolinazo, con datos igualmente mentirosos. En el galerón de Palacio frente a cámaras y micrófonos fue proscrita la Reforma Educativa, y la Energética que requirió de mayores esfuerzos de mitomanía, e información alterada para ocultar las verdaderas causas que provocaron la mayor crisis del naciente sexenio, con el desabasto nacional de combustible justificado con el presunto combate a bandas de guachicoleros y la muerte, hasta el momento, de 127 personas en Tlahuelilpan Hidalgo que podrían llegar a 150 por los más de 40 internos en diversos hospitales del país.

Desde este podio se escucharon las impensables palabras de apoyo para el dictador de Venezuela Nicolás Maduro, repudiado por las democracias de América y Europa, acusado de genocida y de llevar al abismo al país de Bolívar, bajo el endeble pretexto de la Doctrina Estrada, ignorando los crímenes de lesa humanidad y las flagrantes violaciones a los derechos humanos.

En estos últimos días, la conferencia mañanera en Palacio Nacional sirve para preparar el camino de la imposición de Yasmín Esquivel Mossa, esposa de José María Riobó, como ministro de la SCJN para sustituir a Margarita Luna Ramos.

El virtual ministro de propaganda también intentó dinamitar la credibilidad del Poder Judicial al afirmar que su gobierno tuvo que intervenir para que la Suprema Corte de Arturo Zaldívar Lelo de Larrea cambiara la resolución para evitar que accionistas del grupo modelo recibieran la devolución de impuestos por la estratosférica cantidad de 35  mil millones de pesos, cuando la resolución se tomó en la Segunda Sala de la Corte desde el 10 de octubre del 2018, con la misma recomendación del Tribunal Colegiado desde el 7 de junio.

Para los propósitos de propaganda política es importante enfatizar y sobre dimensionar los abusos de ‘los malos’, en estos casos los gobiernos anteriores, marcando una raya moral infranqueable entre el pasado desastroso y el futuro esperanzador, limpio, y justiciero.

Este miércoles la información moldeada en Palacio Nacional con datos alterados para provocar un escándalo artificial sobre sueldos y gastos del Infonavit en la administración pasada, sirvió para crear una cortina de humo por la omisión de un penthouse en Houston en la declaración de bienes de la Secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero.

Una vez revelado por el periódico Reforma, la información del departamento de lujo no pudo permanecer oculto y se creó la narrativa de presuntos errores técnicos del sistema de la Secretaría de la Función Pública de Irma Eréndira Sandoval, esposa del asesor ideológico de cabecera del presidente, John Mill Ackerman Rose.

El presidente nuevamente utilizó la plataforma del ministerio de propaganda para desacreditar al medio de comunicación y arrinconarlo en el maniqueísmo de ‘conservadores contra liberales’, igual que en la crisis de desabasto de combustible y muchas otras más.

Una parte fundamental del virtual ministerio de propaganda del comandante Hugo Chávez en Venezuela fue el programa dominical Aló Presidente que iniciaba a las 11:00 horas y generalmente terminaba a las 17:00 horas, una homilía con vaudeville durante seis horas donde en apariencia el pueblo era parte de la toma de importantes decisiones, una de ellas un cambio de horario de media hora para adaptarse al invierno y al verano que duró lo efímero del absurdo.

El arquetipo nació 1933 en Alemania con el nombre Ministerio del Reich para la Ilustración Pública y Propaganda y lo encabezó Paul Joseph Goebbels. Ahí se definieron los primeros parámetros de la mercadotecnia moderna, con la disciplina y agudeza mental de Goebbels.

El método del ministerio de propaganda permeó y se adaptó a las nuevas tecnologías y es utilizado en las autocracias para embestir a los adversarios políticos.

La alineación en la conferencia mañanera de López Obrador es una evolución de la experimental desde la Jefatura de Gobierno del 2000 al 2006, con la adaptación de 12 años de carrera tecnológica, pero en esencia son los mismos conceptos de Goebbels que transitaron por la Italia de Mussolini, la Rusia de Stalin, Albania de Enver Hoxha, China de Mao Zedong, Camboya de Pol Pot, Cuba de los Castro, Venezuela de Hugo Chávez, Corea del Norte de Kim Jong-un y muchos países más.

En los ministerios de propaganda se frena a quienes no están de acuerdo con la visión del líder, se impone la agenda mediática e induce a los medios de comunicación para marcar el paso y rumbo que debe tomar la información.

El ministerio de propaganda diariamente ataca a la crítica y sin pudor alguno siembra datos falsos, alterados a conciencia para sostener tesis y justificar proyectos por más abyectos, caprichosos o fuera de la realidad que se presenten.

En los gobiernos populistas el ministerio de propaganda es la trinchera por excelencia para atacar al adversario político.

La narrativa del ‘ministerios de propaganda’ tendrá que ser analizada con atención cada mañana, en su justa dimensión para exhibir sus propósitos. No se trata de una simple conferencia de prensa, es en realidad una trinchera para eternizar a la Cuarta Transformación que ya anunció la Cuarta Constitución con sus aparentes 30 millones de seguidores.

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