La herencia de Moctezuma

Distará de ser una carga fácil de llevar; lapidarios datos contenidos en reciente informe de Instituto para la Evaluación Educativa

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Esteban Moctezuma Barragán. Es hora de corregir la tan llevada y traída Reforma Educativa

La herencia que recibirá Esteban Moctezuma Barragán como secretario de Educación del gobierno del presidente electo Andrés Manuel López Obrador no parece una carga fácil de llevar. Para comprender la enormidad del reto basten, para empezar, los datos contenidos en un reciente informe del Instituto para la Evaluación Educativa (IEE): “En la presentación del informe Panorama Educativo de México 2017, la consejera presidenta de la Junta de Gobierno del instituto, Teresa Bracho, dijo que, a pesar de los logros en cobertura y de que cada vez es mayor la población que finaliza sus estudios en la edad que se debe terminar, todavía existe una deuda en mejorar la calidad de la educación”.

De acuerdo con el estudio, en los últimos 15 años se incrementó la matrícula de la educación obligatoria de 26.8 millones de alumnos a aproximadamente 30.9 millones, lo que significa un crecimiento promedio, por año, de 0.9 por ciento del ciclo escolar 2001-2002 al 2016-2017.


Mientras, según la prueba Planea 2017, sólo 26.1 por ciento de los estudiantes de tercero de secundaria obtuvo resultados satisfactorios en Lenguaje y Comunicación, y 13.7 por ciento en Matemáticas.

Interrogada por REFORMA, Bracho explicó que es normal que cuando se incorporan nuevas poblaciones a un sistema educativo en el que antes no estaban existan malos resultados. “Suele suceder que cuando se incorporan poblaciones que tradicionalmente están excluidas del sistema tienen aprendizajes más bajos porque hay una relación entre origen socioeconómico, capital cultural, educación de los padres y desempeño de los niños en la escuela”, afirmó. “Un niño que no pudo alimentarse no logrará la máxima concentración; un niño cuya madre no sabe leer y escribir difícilmente le va a poder ayudar a aprender, cosa que no sucede así en situaciones más ventajosas”.

 

Según el reporte, durante el ciclo escolar 2016-2017, la tasa neta de cobertura para primaria fue de 98.4 por ciento, y para secundaria de 82.2, con lo que se alcanza, prácticamente, la universalidad. La tasa de cobertura en preescolar fue de 73 por ciento, y en educación media superior de 62 por ciento. Así, el grado de escolaridad de la población mexicana equivale a 9.2 años, es decir, a la educación básica completa.

El INEE señaló que las autoridades educativas federales y locales no han logrado construir estrategias que permitan cambios significativos a nivel nacional para obtener mejores resultados en el aprendizaje de las habilidades, competencias y conocimientos básicos de los estudiantes. El INEE detectó que existen deficiencias en la supervisión escolar. De acuerdo con el Panorama Educativo México 2017, 6 de cada 10 supervisiones escolares de preescolar carecen de Asesores Técnico Pedagógicos (ATP), quienes realizan tareas relacionadas con la operación y ejecución de diversos programas y proyectos pedagógicos en las escuelas.

La proporción en primaria es de 35 por ciento, y de 45.9 por ciento en secundaria. En tanto, el 25 por ciento de supervisores del nivel preescolar y el 34 por ciento de secundaria no cuenta con apoyo administrativo. El informe expone que debido a que las oficinas de los supervisores suelen estar en inmuebles prestados o en comodato, el personal tiene dificultades para acceder a Internet, equipo de cómputo, impresora y hasta proyector.

Es hora de corregir la tan llevada y traída Reforma Educativa,  que ha sido, en realidad, mucho más laboral y administrativa que, propiamente, educativa. Moctezuma tiene, ahora, el reto y la responsabilidad de definir y concretar lo educativo de la Reforma. Para lograr el progreso que el país requiere son necesarios los cimientos de una buena educación. Las carencias de los alumnos de todos los niveles conducen a un estancamiento económico y social. Si dotamos a nuestros alumnos de una sólida primaria les será más fácil el avance en los próximos niveles. Es muy triste constatar que llegan a todas las universidades alumnos que fallan en actividades tan fundamentales y primarias como es la aritmética, para después  fracasar con  el cálculo y todos los niveles de matemáticas. Urge, sin demora, un programa emergente de infraestructura educativa en Oaxaca, Guerrero y Chiapas. En paralelo, es necesario un esfuerzo para que, usando los recursos del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y del Colegio Nacional de Educación Profesional (Conalep),  se ponga, sin demora, a los habitantes de Oaxaca, Guerrero y Chiapas, y a todos los estados que padecen condiciones de atraso y marginación, en condiciones de detonar su despegue industrial. Sólo así será posible hacer realidad la aspiración del presidente electo López Obrador de alcanzar, en su sexenio, un crecimiento promedio del 4% en el Producto Interno Bruto (PIB) y eliminar así, para siempre, la pobreza masiva. Es ahora o nunca.

 

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