Julio Scherer honra a su padre y es leal a AMLO

Supongo, sin mayor información, que Julio reflexionó en la inconveniencia de su función dual de consejero jurídico de la Presidencia y miembro del Consejo de Administración de Proceso

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Julio Scherer Ibarra ofreció una gratificante e inigualable lección de respeto a su padre y lo que representa para el periodismo mexicano y, simultáneamente, de lealtad a su jefe, el Presidente.

No es secreto que una de las 3 o 4 personas más cercanas al Presidente López Obrador es Julio, hijo de don Julio Scherer García, lo más parecido a un santo laico del periodismo mexicano cuyo único mandamiento era que las 8 columnas del Excélsior que por décadas encabezó o, en su caso, la portada de la Revista Proceso, fundada y dirigida por él hasta su fallecimiento, a nada se subordinaban, ni a amistades ni a familiares.


La filosofía permanece. Incluso la familia Scherer lo ha experimentado en carne propia.

El 26 de junio de 2013, Proceso publicó un reportaje titulado “Las maniobras del cuñado de Calderón”. El tema fueron 300 mil pesos que Juan Ignacio Zavala, hermano de Margarita, la esposa de Felipe Calderón, recibió provenientes de una cuenta bancaria del Grupo Parlamentario del PAN en el Senado.

El reportaje también pudo ser titulado: “Las maniobras del yerno de Julio Scherer”, porque Juan Ignacio está casado con María, hija de don Julio.

Sin embargo, como IMPACTO lo aclaró a través de la columna “El Hijo Desobediente” de Juan Ramón Bustillos, la noticia fue sensacional, pero no hubo delito ni inmoralidad. El entonces senador Roberto Gil Zhuart tenía derecho a un préstamo hasta por 300 mil pesos en el Grupo Parlamentario panista en la Cámara Alta y lo solicitó para, a su vez, prestarlos a Juan Ignacio que sufría con su esposa María un doloroso problema familiar. Con el tiempo le reintegró el dinero.

El 7 de octubre pasado, Proceso publicó otro reportaje sensacional. Reprodujo en su portada  la de la revista Hola! que reseñó la boda fastuosa de César Yáñez, por aquel entonces quizá el más cercano y más fiel seguidor de quien todavía era Presidente electo.

El enlace nupcial fue escandaloso porque chocaba con las prédicas de López Obrador sobre la austeridad juarista; lo fue aún más al usar Proceso la portada de Hola!, dado que quien ya había sido anunciado como consejero jurídico del próximo Presidente de México, Scherer Ibarra, representaba a los 9 hijos de don Julio en el Consejo de Administración del semanario que fundó después del golpe de Luis Echeverría a Excélsior.

A muchos no resultó fácil entender que la revista de la familia Scherer diera un golpe fulminante a César, a quien se consideraba y se considera el personaje más cercano a Andrés Manuel, pero si recordaran que Juan Ignacio Zavala también fue objeto de un reportaje de Proceso, no habría tenido problema en entender que el semanario sólo sigue fiel a la filosofía del fundador, así se equivoque como lo hizo en el caso del marido de María Scherer.

Un mes después de masacrar a César Yáñez, Proceso publicó una entrevista con el jurista Diego Valadés. La interpretación en el titular de la portada de lo dicho por el ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ex procurador general de la República y ex del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, causó sensación en el mundo político-periodístico, pero también molestó al Presidente López Obrador. Ni la foto seleccionada por el diseñador le gustó.

“AMLO, se aísla”, dice el “balazo”; “El fantasma del fracaso”, reza la cabeza.

Sin mencionar a Proceso, el Presidente publicó en su cuenta de Facebook que el título le pareció “muy sensacionalista, amarillista”, y que en la foto aparece “decrépito, chocheando”.

El episodio provocó un inusual intercambio de twitters entre la esposa de López Obrador, doña Beatriz Gutiérrez Müller, y el director de Proceso Rafael Rodríguez Castañeda.

El escándalo fue monumental porque en medio quedaba Julio Scherer Ibarra, ahora sí consejero jurídico del Presidente, a quien, conforme a la cabeza del Proceso, ronda el fantasma del fracaso.

Es curioso, mientras el mundo político y periodístico se ahogaba en murmuraciones y a Andrés Manuel le brotaban defensores gratuitos y obsequiosos, y muchos se hacían cruces sobre si el presente y futuro de Scherer Ibarra sería como el de César Yáñez que, por decisión propia o porque así lo quiere el Presidente, ha asumido un perfil tan bajo que muchos se preguntan si está dentro o fuera del gobierno, el consejero jurídico recibía muestras de estimación fraternal de la esposa de López Obrador y éste se apoyaba aún más en él, de tal suerte que los temas más importantes de su administración en lo que va del mes y medio del sexenio, pasan, todos, por su oficina.

Para decirlo de otra manera, la libertad con que Proceso ha abordado los temas de López Obrador a partir del 1 de julio en nada ha lastimado la relación, confianza y amistad con Julio Scherer.

Sin embargo, supongo, sin mayor información, que Julio reflexionó en la inconveniencia de su función dual de consejero jurídico de la Presidencia y miembro del Consejo de Administración de Proceso, porque conforme avance el sexenio los temas complicados se multiplicarán y a los medios que hemos decidido conservar la libertad, como la revista que fundó su padre, nos sobrará material.

Hoy, María Scherer, cuyo esposo fue objeto alguna vez de Proceso, representa a sus hermanos en el Consejo de Administración, y Julio, sin que nadie pueda alegar conflicto de intereses, seguirá convertido en uno de los pocos miembros del equipo presidencial que da resultados, manejando y operando, en su bajo perfil acostumbrado, las complicadas tareas que López Obrador echa cotidianamente sobre sus hombros.

Abandonar el Consejo de Administración es la mejor manera de mostrar lealtad al Presidente y honrar a su padre, don Julio.

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