¿Juárez estaría con AMLO o con la Corte?

Todo tiene que ver con la austeridad en que se niegan a vivir ministros

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Mal empieza el sexenio con un enfrentamiento legal, político y mediático entre los poderes Ejecutivo y Legislativo federales unidos contra el Judicial de la Federación.

Todo tiene que ver con la austeridad en que se niegan a vivir los ministros de la Corte. Por su parte, los coordinadores de las bancadas de Morena en el Senado y la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal y Mario Delgado, han hecho coro al Presidente López Obrador.


En Chiapas, Andrés Manuel tachó a la Corte de deshonesta e insensible al mantener su pelea jurídica por no perder los sueldazos que, si se les aplica la nueva ley de remuneraciones de funcionarios públicos, dejarían de percibir.

Incluso, instó a los ministros a quitar el retrato del Presidente Juárez que luce la Corte.

Y Monreal y Delgado se han rasgado las vestiduras porque los ministros serán juez y parte en el estudio legal sobre si debe aplicárseles la ley o no.

Juárez es el ejemplo insuperable que Andrés Manuel ofrece cuando cita la justa medianía en que un funcionario público debe vivir.

Ocurre, sin embargo, que conforme al ensayo “¿Absolutismo constitucional?” del ministro en retiro Salvador Aguirre Anguiano, citado por Carlos Marín en Milenio, el Benemérito ganaba, a precios actuales, un millón 234 mil 822 pesos y 14 centavos mensuales. Digamos que lo doble de un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de los tiempos actuales.

Para decirlo de otra manera, si esto es cierto valdría la pena  preguntarse ¿en qué lado militaría don Benito si todavía viviera?

¿Estaría dispuesto a renunciar a su sueldazo?

¿Se colocaría al lado de los ministros que aceptaron la controversia presentada por senadores panistas y priístas, apoyados por Emilio Álvarez Icaza, o se uniría al coro de López Obrador, Monreal y Delgado?

Suena a broma, pero no lo es. Y no necesariamente por los muchos o pocos dineros que el gobierno podría utilizar en programas asistenciales si los ministros aceptan la reducción obligatoria o lo hacen por propia iniciativa, sino porque a los problemas ya presentes no es aconsejable añadir un encontronazo de consecuencias no imaginadas si permanece la lucha entre Poderes.

Desde luego que, con el apoyo de las bancadas de Morena en el Congreso, el Presidente de la República podrá someter al Judicial como lo hizo Ernesto Zedillo, en su momento, aduciendo motivos de modernidad o, simplemente, como al inicio del sexenio de Felipe Calderón se intentó crear el Tribunal Constitucional para quitar a la Corte la facultad de dirimir las controversias entre Poderes.

Sólo un adivino podría vaticinar lo que ocurrirá, pero no se requiere serlo para saber que, con el relevo obligado de los ministros, paulatinamente, el Tribunal Supremo terminará aliado a la misma causa del resto de los Poderes, en manos hoy de Morena, pues los nuevos deberán ser aprobados por dos terceras partes de los senadores presentes en sesión dentro de los 30 días, improrrogables, una vez que el Presidente presente una terna.

 

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