LA DEA, COMO JUAN POR SU CASA: CÁTEDRA DE SEGURIDAD INTERIOR

Aunque en el dashboard modelo Chontalpa no aparece ya la Drug Enforcement Administration en México, ésta tiene oficinas en la Ciudad de México, Guadalajara, Hermosillo, Mazatlán, Mérida y Monterrey

Compartir:

La “Ileada” se fue contra la DEA

Andrés Manuel López Obrador señaló el 18 de octubre, sobre la actividad de la DEA en México:

“Desde que asumí la Presidencia no ha habido intromisión y no lo hemos permitido. En otros gobiernos entraban a México como Juan por su casa, incluso operaban. No sólo había labores de inteligencia, sino que iban sobre los blancos y los elementos de las fuerzas armadas sólo ejecutaban; las operaciones las llevaban a cabo por decisión de estas agencias. Eso ya no sucede”.

“Estaba completamente metida en la Secretaría de Marina; había un operativo conjunto entre ambos gobiernos. ¿Por qué sólo se involucra a quienes han participado en estos hechos en México y ellos no hacen autocrítica?, una reflexión de toda la intrusión de esas agencias en México, porque, sin duda, ellos operaban, entraban con absoluta libertad al país, hacían lo que querían. Claro, se los permitían”.

“Los de la DEA deben informar sobre su participación en todos estos casos, porque indudablemente trataron, tanto con García Luna como con el general secretario del sexenio pasado. ¿Ellos no tuvieron responsabilidad, por ejemplo, en la introducción de las armas en el operativo de Rápido y Furioso, que fue una propuesta aplicada desde Estados Unidos?”.

“Imagínense, aceptar que metan armas para supuestamente de esa forma enfrentar a la delincuencia organizada; armas que se salieron de control y causaron la muerte a muchos. Este fue un plan gubernamental conjunto; es decir, de ambos gobiernos”.

“Claro que estuvo muy mal lo que hicieron los gobernantes mexicanos, porque no se debe permitir que extranjeros intervengan en asuntos que solamente corresponden a los mexicanos. No se cuidó la soberanía de nuestro país. Ahora es distinto”.
“Nosotros no encubrimos a nadie… ellos (la DEA) tenían más información porque, precisamente, trabajaban juntos. Antes no se les investigó porque eran parte de una asociación delictuosa que existía”.

(Fin de cita)

Éste último párrafo es relevante porque, si se interpreta literal, la DEA tenía información de los nexos de la delincuencia organizada con el gobierno mexicano, justamente porque trabajaban juntos. Si ahora ya no trabajan juntos la DEA y el gobierno mexicano, los americanos no tendrán información de esos nexos y todo quedará en secreto: la frase del tabasqueño es un disparo en el pie.

Antes de entrar en materia, diré que estoy de acuerdo por completo en que “no se debe permitir que extranjeros intervengan en asuntos que solamente corresponden a los mexicanos”, como se ha puesto claramente el ejemplo en territorio azteca, al darle transporte, alojamiento y escolta del más alto nivel a Evo Morales, en su frenético escape.

De que se haya empleado un Gulfstream G 550 con matrícula XC-LOK de nuestras Fuerzas Armadas para intervenir en un asunto de una nación extranjera, mejor ni hablar.

OTROS DATOS SOBRE LA DEA
Pues, si el tabasqueño cree que la DEA no tiene trato con las Fuerzas Armadas, está muy mal informado. Si considera que presurosos, los agentes empacaron y se fueron a El Paso apenas tomó protesta como Presidente, ni qué decir. Con todo, si cree que la inteligencia estadounidense no debe tener trato con las Fuerzas Armadas, peor.

Y no solo hay personal de la DEA en México; también de las otras quince agencias. Alguien podría pasarle una tarjeta con esos datos y de paso decirle que tienen distintas denominaciones para permanecer por México y aunque muchos tienen tapadera diplomática, también hay firmas que les maquilan la chamba.

Esas empresas son organizaciones serias, multinacionales fundadas por exagentes de distintas dependencias de la inteligencia civil y militar en Estados Unidos. Y cumplen trabajos importantes.

Por ejemplo: si un banco tiene un negocio potencial con algún empresario y la oferta es demasiado buena para ser cierta, el banco suele pedir que ese tipo de firmas hagan la investigación correspondiente e informen sobre la procedencia de ese personaje.

Inclusive, tienen servicios de poligrafía y funcionan para filtrar a empleados que van a manejar información sensible, como una especie de C3 privado. Es usual y normal.

El que la DEA opere en México y en otros países también es una actividad normal, que está aceptada por las propias autoridades estadounidenses. Como una muestra, va un documento desclasificado, fechado en 1987:

Un párrafo de la segunda imagen señala: “los esfuerzos internacionales de la DEA son conducidos en 42 países extranjeros por 242 agentes especiales”.

México hace lo mismo en Estados Unidos: tiene agentes encubiertos y destacamentados en distintas legaciones y los estadounidenses lo saben. Son las reglas de la inteligencia y la contrainteligencia.

Valga la pena señalar que no es lo mismo espionaje que inteligencia: la primera es una herramienta de la segunda.

Si no hay contrainteligencia, luego se hace el ridículo; como ejemplo fantasioso, se me ocurre que alguien de altísimo perfil sea detenido en otro país y no haya un plan de contención para ello, evidenciando que el entreguismo coquetea con la falta de estrategia.

Si no se hace inteligencia, algunas personas que sí saben hacerla se van a Israel o a Líbano y luego se comete una salva de torpezas porque el proceso para traerlas de regreso es tortuoso y lleno de incomodidades.

Aunque en el dashboard modelo Chontalpa no aparece ya la DEA en México, ésta tiene oficinas en: Ciudad de México, Guadalajara, Hermosillo, Mazatlán, Mérida y Monterrey.

Un eterno rival de la DEA también tiene oficinas en México: el FBI. Y no solo en la capital, también en Hermosillo, Guadalajara, Ciudad Juárez, Monterrey y Tijuana.

Si en las oficinas del tabasqueño lo quieren comprobar, es posible averiguarlo por un canal ultrasecreto al que unos pocos elegidos pueden acceder: en el portal web de la DEA.

Con todo, cabe reflexionar que hay cientos de agentes mexicanos que se han capacitado en los Estados Unidos en ciertos programas de entrenamiento, aunque de repente surgen seres no deseados de tales cursos, de los que la DEA no quiere saber absolutamente nada: “El Seguimiento 39” es uno de ellos.

Lo que debería llamar la atención, tanto a la DEA como a las autoridades mexicanas es cómo se inició este grupo, que no cártel como algunos criminólogos de café han dicho en sus eruditos reportajes. Éste sí es un tema de seguridad interior, nacional y binacional.

Pese a que la DEA ya no existe en el mundo de López Obrador, se sigue con los programas de entrenamiento; en su propio portal, la 4T señala: “El programa de Unidades de Investigación Sensible (SIU) de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA) fue instalado en México desde el año 1997, como una iniciativa de seguridad antinarcóticos multilateral y global”.

“El Curso Básico de Unidades de Investigación Sensible impartido por la DEA es nombrado ‘Roberto Velasco Bravo’, en memoria de policía federal mexicano caído”.

“En el marco de los trabajos de colaboración de la Policía Federal de México y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, en Quántico, Virginia, se celebró la ceremonia de graduación de siete integrantes de la División Antidrogas, quienes participaron y aprobaron de manera satisfactoria el ‘Curso Básico de las Unidades de Investigación Sensible, clase 94’”.

A diferencia del webmaster del gobierno federal, yo no exhibo la fotografía de los agentes graduados, porque divulgarla pone en peligro a sus vidas. Pero bueno; tal vez la idea de proteger la identidad de un policía federal no es relevante, porque la Policía Federal está llena de corruptos, según reza la especie oficial.

Pero no es la primera vez que algo así hacen los defensores de la honestidad valiente: en octubre de 2019, Andrés Manuel López Obrador le dio la orden al general secretario de la Defensa Luis Crescencio Sandoval de que dijera “por única vez” el nombre del diseñador del operativo contra Ovidio Guzmán, en plena mañanera.

Soltar el nombre de un integrante del Grupo de Análisis de Información sobre Narcotráfico no es una forma de cuidar a las Fuerzas Armadas, pero así se las gasta el tabasqueño.

Es curioso que la 4T cometa las mismas torpezas que sus enemigos conservadores: el tercer maestre Melquisedec Angulo murió en un enfrentamiento con el narcotráfico y fue enterrado el 22 de diciembre de 2009. Y al divulgar su identidad, se dio la señal de salida para que el “Santo Sapo”, jefe de una célula zeta en Tabasco, arrasara con la familia del caído.

¿Otra pifia más de los cruzados expertos en proteger a policías federales y militares? El 20 de noviembre de 2019 en público, Andrés Manuel López Obrador condecoró al piloto del Gulfstream G 550 que trajo a México a Evo Morales.

La bitácora de vuelo del avión militar quedó reservada por cinco años. ¿Ya para qué? El nombre del piloto fue dicho, micrófono en mano. Ahí, cabría una práctica de esos malditos extranjeros que se meten a México a “operar”: la mayoría de las dieciséis agencias no premia en público a sus elementos destacados.

En Langley, las medallas con las que condecoran a un integrante de su comunidad, no se le permiten llevárselas a su casa. Ha de ser porque el galardonado es un conservador agazapado. Otra posibilidad es que si alguien de los malos visita el domicilio de esa persona, no sabrá de quien se trata si comienza a hurgar en sus pertenencias.

Puede deducirse que la historia es cíclica, pero como ya lo dijo Vicente Guerrero en su versión apócrifa de “Los Sentimientos de la Nación”: quien no conoce la historia, está condenado a repetirla.

LO QUE QUISE DECIR
Cabría pensar que, por respeto a los militares, marinos, policías federales y personal de inteligencia que han caído en el cumplimiento de su deber en operativos binacionales, se organizara la opinión de alguien que, con sus palabras, impacta a hombres y mujeres honorables que se entrenan, pasando por controles de confianza extremos.

Esos hombres y mujeres no andan ataviados con un chaleco, cargando portafolios y alejando admiradores urbanos de la Suburban que sustituye a un Tsuru. Estos mexicanos se han jugado la vida y la de sus familias, por un sueldo modesto y cumpliendo ideales que otros ni siquiera imaginan: estas personas no destruyen a México, lo defienden con sus vidas.

Meter en la misma urna a narcotraficantes, lavadores de dinero, agentes de inteligencia, marinos, militares, policías y expertos, no solo es una gracejada para caer bien al graderío: es una afrenta contra las instituciones que, con su sacrificio permiten tener un piso mínimo de estabilidad que sirve, entre otras cosas, para que se burlen de ellas cada mañana.

No estaría mal dejar de insultar a la Marina Armada, que “tenía completamente metida a la DEA”; me refiero a esos tipos vestidos de blanco a los que ahora enviaron a enfrentarse a enemigos formidables a las aduanas y puertos: los malos ya le pegaron a un mando clave en Tampico y terminó en el hospital con las costillas rotas. La disciplina selló su silencio y yo no voy a decir quién fue.

La última línea de defensa de México la integran marinos y militares; no hay dos niveles en el que unos se subordinan a otros. Basta de agredir a quienes han dejado la vida combatiendo al enemigo sin esperar nada a cambio. Es imperativo desagraviar a la Marina y dejar de insultarla.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...