La caída de Salvador Cienfuegos: el desastre absoluto

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El graderío ha festinado ruidosamente la detención de Salvador Cienfuegos, exsecretario de la Defensa Nacional, en los Estados Unidos. Desde las primeras horas posteriores a la detención del divisionario, el que esto escribe recibió docenas de mensajes que contenían las mismas frases y no más.

La hora en que lo detuvieron, en qué aeropuerto, si llevaba chamarra o saco, si le ofrecieron agua en el área de detenciones de la DEA en el puerto aéreo; cosas así que podrían servir para una historia inscrita en la literatura noir, pero que no sirven de nada para acudir a lo importante.

Hay algo en lo que ninguno de los analistas, tanto de oposición como los adictos al régimen han reparado: la garrafal falla de los servicios de Inteligencia federal ante un expediente que tiene como fecha de elaboración el 14 de agosto de 2019.

Así, existe una serie de elementos que seguramente Andrés Manuel López Obrador y mucho menos Alfonso Durazo ―dada su dolorosa ignorancia en estos temas― no entendieron, tomando en cuenta las declaraciones del primero, particularmente:

• La detención de Cienfuegos en Estados Unidos no fue en un operativo espectacular con francotiradores incluidos: fue detenido, caminando con su familia. Lo anterior supone que él no tenía la menor sospecha de que sería aprehendido.

• Fue el mismo juez que sigue la causa de Genaro García Luna el que emitió el procedimiento contra Salvador Cienfuegos ―a García Luna lo detuvo el FBI y a Cienfuegos, la DEA―.

• Lo anterior confirma que los servicios de Inteligencia dirigidos por Audomaro Martínez y que se encuentran trabajando como agregados, en las oficinas de la Embajada Mexicana en Washington, D.C., no fueron capaces de identificar en un año y dos meses, que Cienfuegos sería detenido.

• Peor aún: Inteligencia Militar, que también tiene personal en Estados Unidos, no lo supo y si lo supo, dejó caer a Cienfuegos.

Audomaro Martínez es militar también. Su falla es triple: por no saber hacer Contrainteligencia; por no saber avisar a tiempo y, por dejarse engullir por Alfonso Durazo, lo que de suyo, ya es mucho decir.

Esto, más allá de que a Cienfuegos lo acusen de facilitar el tráfico de narcóticos a Estados Unidos o de recibir dinero de algún cártel, supone una falla catastrófica en los sistemas de Contrainteligencia del régimen lopezobradorista.

Ahora tan dado a poner hasta de albañiles a los militares, construyendo toda clase de infraestructura y ya que los puso a patrullar el país vía Guardia Nacional, es una bofetada no advertirles que uno de los suyos sería detenido en Estados Unidos.
Las consecuencias se ven a velocidad de bólido, de acuerdo al corte realizado al 17 de octubre de 2020:

1.-Da exactamente igual si hoy mismo, Cienfuegos paga una fianza y sigue su proceso en libertad. El símbolo es el mensaje: detuvieron a un divisionario en territorio extranjero. Pueden detener a quien sea, apenas llegue a Estados Unidos.

2.-Trump y López Obrador no se coludieron para detener a Cienfuegos: los beneficia a ambos, porque uno tiene a la reelección encima y el otro, a 2021.

3.-López Obrador no puede festinar en su cotidiana adolescencia la detención de Cienfuegos, porque se echaría encima a varios militares, pero ni remotamente, le molesta.

4.-Alfonso Durazo ya se va a vender cara su derrota en Sonora. Se habla que Marcelo Ebrard llegará a Constituyentes y el caos a desmantelar, luce desbordado.

5.-Han salido muchos especialistas de CNI en la era López Obrador y los que quedan, son notoriamente ignorados. Un país sin Inteligencia es un país sin defensa.

Más allá de los delitos de Cienfuegos, en política la forma es fondo y eso ha sido desterrado por dos mandatarios que hacen de la puerilidad, doctrina de gobierno y de las elecciones, la causa final de cualquier ditirambo.

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