Innovación legislativa CDMX

Corresponde a nuevo gobierno, y a todos los gobernados, materializar propósitos de Constitución propia

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La Constitución Política de la Ciudad de México entró en vigor el 17 de septiembre de 2018, después de un largo proceso para preparar la iniciativa con el concurso de juristas y expertos en derechos humanos de las distintas universidades, organismos no gubernamentales, activistas e intelectuales, que la confeccionaron para abrir la Asamblea Constituyente en el Palacio de Minería de la UNAM del Centro Histórico con 100 integrantes que, elegidos en instancias ciudadanas y designaciones gubernamentales, coincidieron en la oportunidad histórica de lograr el consenso para emitir el primer pacto jurídico-político de la entidad federativa denominada Ciudad de México.

La nueva Constitución consta de 71 artículos en ocho títulos, privilegiando la participación ciudadana en una nueva dinámica de institucionalidad, para agregarla en las propuestas y decisiones de gobierno, como corresponsables para ampliar derechos, no sólo a través de los órganos de la representación legítima transnacionales, sino directamente, mediante el referéndum, la iniciativa, la consulta, el plebiscito, presupuesto participativo, hasta la revocación del mandato. Se rediseña el modelo delegacional para crear las alcaldías con el contrapeso ciudadano en el ejercicio cotidiano de la autoridad, dando espacio a la concurrencia vecinal. El concejo de las demarcaciones hará posible la permanencia del contacto con todos los habitantes de la misma.


En la actualización de los derechos humanos se incluye el colectivo e individual de una “Buena Administración”, con la obligación del rendimiento de cuentas oportuno y veraz, como base para garantizar la mejor gestión administrativa a través de  un gobierno profesional y de sustento ético, respaldado por un ágil y eficiente sistema anticorrupción, que no se detenga en el fuero constitucional que quedó extinguido para todos los servidores públicos incluyendo diputados, alcaldes y Jefe de Gobierno.

Se establece la nueva entidad Ciudad de México en su calidad de Capital de la República y las respectivas relaciones con el Poder Federal a partir de un estatuto de capitalidad para ordenar las responsabilidades mutuas, dotándolos de capacidad para convenir las vías de cooperación en lo económico y jurídico, para la mejor coordinación entre sí, sin menoscabo de su autonomía y para el bien de la República. El ultimo capítulo respecto a la reformabilidad e inviolabilidad de la Constitución se sujeta al principio de progresividad (sólo procede en el sentido de reconocer nuevos derechos, nunca reducirlos) y el segundo lo obliga a hacerlo siempre, sobre el respeto del axioma pro-homine y la suprema finalidad de preservar el Estado de derecho en la esencia de convivencia de todo el espacio territorial.

Es la nueva Constitución, producto de una secuencia histórica legislativa que abre un nuevo horizonte para que, la fuente histórica y política de México, situada geográficamente en la altiplanicie del Valle de Anáhuac que en su seno escenificó los episodios más significativos de la vida de la nación sea, una vez más, la conjunción republicana más avanzada de sus tiempos.

Al igual que hace un siglo en Querétaro, los mexicanos logramos prodigios legislativos que proyectan nuestros ideales a la creación de un Estado perfecto que satisfaga los deseos y anhelos de los hombres que vivimos en sociedad y aspiramos a la paz con justicia y equidad para todos los mexicanos y mexicanas en lo individual y como comunidad.

Corresponde ahora al nuevo gobierno y a todos los gobernados, materializar estos propósitos en la práctica diaria. Romper el esquema de lucrar o medrar con el cargo público (ocupándolo sin cumplir con las obligaciones y sin vocación de servicio). En reciprocidad corresponde al pueblo exigir sus derechos cumpliendo rigurosamente con sus deberes en el cuidado de los bienes públicos, comportamiento cívico impecable, respeto a los demás y dedicación ineludible al cuidado y protección de los menores, mujeres y sobre todo discapacitados.

La empresa es fenomenal. Se trata de hacer de la Capital de la República el modelo de honestidad pública de gobierno y ciudadanos, cumpliendo cada quien su papel en grado de excelencia. Entender que gobernar es servir y ser ciudadano, es cumplir para armonizar la convivencia. Materias como la seguridad pública por ejemplo, deben empezar por la educación doméstica, la honorabilidad de la familia, el barrio, la colonia para que no se permitan, ni las conductas ilícitas, ni el mal ejemplo que constituye una inducción subliminal a los menores. El liderazgo corresponde a las autoridades actuando en el marco del gran documento constitucional que nos hemos dado.

La capitalidad de la República recobra la identidad de Ciudad de México, entidad federativa con tres poderes y parte de la Federación. Su papel más trascendente es el que el haber vivido un largo periodo de confusión tanto en su denominación impuesta de Distrito Federal, plagiada de la tradición norteamericana, hoy recupera su nombre original y su jerarquía jurídico-política paralela a la de los demás estados, sin perder la de ser la capitalidad de todos. Su futuro es de responsabilidad y esperanza para ser el pivote del cambio nacional.

El periodo de implantación es el reto que sigue. Puede ser el parteaguas como el que soñó Carranza hace un siglo al legarnos el nuevo orden en la Carta Magna que se frustró cuando los reaccionarios de siempre lo asesinaron. Hoy resurge el mismo espíritu de avance que no murió, nuestra generación debe estar a la altura de hacerlo real y efectivo. ¡Esa es la tarea!

 

 

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