López Obrador solo contra el mundo

El primer año de gobierno demostró la impericia de la nueva economía presidencial

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Durante Semana Santa, en siete días, el sector turístico dejó de percibir 53 mil millones de pesos por la cancelación masiva de habitaciones.

> En vez de voltear a ver empresas que generan gran parte de la riqueza nacional, AMLO insiste, entre la retórica y la ficción, en mantener contra toda lógica política y económica, sus tres grandes proyectos: Santa Lucía, Tres Bocas y el Tren Maya

> Por sistema a diario lanza diatribas en contra del neoliberalismo depredador y especulador. Sólo que a la fecha esos depredadores mantienen con alfileres la economía mexicana

Antes de iniciarse la pandemia del coronavirus, la economía mexicana ya presentaba graves síntomas de fatiga. Los escenarios más optimistas pronosticaban un crecimiento negativo de menos 2 a menos 3 por ciento. Ello contrastaba con la propuesta de campaña presidencial lopezobradorista de que México crecería al 4 por ciento.

El primer año de gobierno demostró la impericia de la nueva economía presidencial. El país se quedó en el cero por ciento de crecimiento, la inversión pública se estancó y a la fecha se han perdido 346 mil empleos de los 1.5 millones a 2 millones que se espera se esfumen durante el 2020.

Para fundamentar los funestos pronósticos de la economía mexicana, el Fondo Monetario Internacional ya dio el suyo. Este año México caerá en recesión al preverse un decrecimiento de 6.6 por ciento, aunque hay indicios de que la tasa de crecimiento negativa puede, incluso, llegar a los dos dígitos.

Sólo que el Presidente tiene otros datos. Con todo y las negras predicciones asegura que se crearán dos millones de empleos. El dato es incierto e incorrecto. La fuente más cercana se tiene a lo ocurrido en el sector turístico durante la Semana Santa. En apenas siete días México dejó de percibir 53 mil millones de pesos por la cancelación masiva de habitaciones en destinos catalogados como receptores tradicionales de mexicanos y extranjeros.

Pero eso es tan sólo un asomo de lo que sigue a muy corto plazo en los próximos meses. Se corre el riesgo, además de perderse el millón y medio de empleos, de cerrar 337 mil negocios relacionados con la industria restaurantera, turística y de servicios.

Recientemente el Bank of America y Goldman Sachts, criticaron la política económica presidencial. El argumento de ambas instituciones financieras internacionales, es impecable e irrefutable.  La falta de medidas contracíclicas del gobierno de López Obrador son letales para la economía mexicana.

También el prestigiado diario londinense, Financial Times, ha criticado severamente la falta de acción del gobierno de Andrés Manuel y augura un desastre económico para México. En vez de escuchar esas voces de alerta, sin ningún sustento desacredita la publicación y asegura que no es cierto el texto del diario británico.

Sólo que los datos de la economía nacional anuncian lo que expertos y legos vislumbran. Hay dos indicadores que jamás podrán ser desmentidos: la recesión cercana y la devaluación del peso mexicano en un 30 por ciento.

De la recesión ya hay signos inequívocos. El retroceso en la actividad económica es evidente, el descenso en el ritmo de crecimiento ya lo han destacado el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y la abierta tendencia hacia la disminución de la producción, la inversión, el consumo y el empleo están presentes en este momento. Y la agudización de estos indicadores puede llevar inevitablemente a la siguiente fase del ciclo económico: la depresión.

Respecto de la devaluación, básicamente significa una pérdida de confianza internacional hacia la moneda nacional. Si bien es cierto el coronavirus ha causado estragos sanitarios y económicos, también lo es que la errática política económica ha propiciado una devaluación mayor que pudo haberse dado en menor proporción y no del 30 por ciento.

El Peso mexicano sufrirá una devaluación del 30 por ciento, lo que significa una pérdida de confianza internacional.

Por sistema Andrés Manuel López Obrador a diario lanza diatribas en contra del neoliberalismo depredador y especulador. Sólo que a la fecha esos depredadores mantienen con alfileres la economía mexicana. Pagan a sus empleados el sueldo que perciben aun cuando la producción esté parada.

Los bancos, por definición en busca del mayor rendimiento del capital, han diferido por cuatro meses algunos pagos de sus deudores.  Por el contrario, López Obrador amenaza con que cada empresa debe de pagar en tiempo y forma sus impuestos, en vez de un apoyo mientras pasa la crisis sanitaria. Lo malo es que si empresas con altos volúmenes de empleo quiebran, caerá más el empleo y el dinero destinado a los pobres, terminará por no alcanzar y acentuará el nivel de pobreza.

Una industria estratégica para el desarrollo nacional es la automotriz. Genera el 5 por ciento del Producto Interno Bruto y participa con el 20 por ciento del empleo total en el país. Una quiebra en el sector o fondos suficientes para pagar la nómina mensual, sería catastrófica y acentuaría más el nivel de desempleo.

En vez de voltear a ver empresas que generan gran parte de la riqueza nacional, el presidente López Obrador insiste, entre la retórica y la ficción, en mantener contra toda lógica política y económica, lo que ya se conoce como sus tres grandes proyectos: el aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Tres Bocas y el Tren Maya del cual ya obtuvo el permiso de la madre tierra.

Recientemente Cementos Mexicanos (CEMEX) cerró sus 15 plantas. López Obrador ya anunció que el poco cemento producido,  será para el aeropuerto Felipe Ángeles, la refinería a construir en un pantano y el versátil Tren Maya condenado al fracaso.

Pregona como gran logro el apoyo de 25 mil pesos a las pequeñas y medianas industrias (PYMES) como si ello fuera a resolver la pandemia económica en ciernes. Sólo un dato. Las PYMES representan el 95 por ciento de las empresas en México y emplean el 73 por ciento de la mano de obra.

En promedio cada uno de esos negocios emplea entre 6 y 7 trabajadores. Pero en el caso de que sean 4 y ganen 4 o 5 mil pesos, los 25 mil pesos ya se fueron en pagar sueldos de 15 a 20 mil pesos, más 8 a 12 mil pesos de renta, esos 25 mil pesos no sólo desaparecen, sino que el pequeño empresario terminará en números rojos cada mes y finalmente se podrá en camino de la quiebra.

López Obrador en vez de gastar en el bienestar del país, prefiere mantener sus proyectos personales y su base electoral para el 2021 y el 2024. En su informe trimestral, hizo una apología del gobierno del presidente Franklin Delano Roosvelt, por su actuación durante la gran depresión de 1929. Calificó al Presidente estadounidense como titán de las libertades al decir: “El interés propio, egoísta, suponía una mala moral. Ahora sabemos que también era una mala economía.”

Parece que el Presidente mexicano nada practica de lo que pregona como ejemplo. Roosvelt es el artífice de lo que se conoce como el New Deal (el nuevo trato). Este instrumento de política económica propició la intervención más grande del Estado norteamericano en el país neoliberal y capitalista por excelencia.

Entre las 22 medidas económicas del New Deal, destacaron por su eficacia el préstamo por 580 millones de dólares a los industriales de los Estados Unidos, algo así como 15 mil millones de dólares de hoy.

Y como columna vertebral de la recuperación económica del New Deal, fue la ley de 1933 para la reconstrucción de la industria nacional. Por primera vez se planeaba la reorganización industrial bajo la vigilancia del gobierno. Algo que los empresarios en México han solicitado permanentemente y les han cerrado las puertas de Palacio Nacional.

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