Herrera, el secretario de Hacienda análogo de Salud

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El Presidente López Obrador tuvo que escoger entre su científico de cabecera en materia de coronavirus, a quien por cierto no descalifica por posdoctorarse en el extranjero en Epidemiología, y su secretario de Hacienda, Arturo Herrera, también, está por demás decirlo, Doctor, pero en Economía por la Universidad de Nueva York, que se atrevió a afirmar que el cubrebocas es uno de los elementos que permitirán relanzar con mayor éxito la economía en época de coronavirus.

No podía ser de otra manera, se pronunció por Hugo López Gatell que sobre coronavirus y cubrebocas sabe todo, en especial que el uso de este adminículo no sirve para proteger a la población del contagio u otras enfermedades infecciosas, aunque sí para contener el virus en las personas que ya están enfermas.

El planteamiento de Herrera le pareció tan disparatado al Presidente que confesó no creer que su secretario de Hacienda hubiese dicho que el cubrebocas es elemento clave para la reactivación económica: “No, pues creo que está muy desproporcionado, ojalá y fuese eso… si fuese el cubrebocas una opción para la reactivación de la economía, pues me lo pongo de inmediato, pero no es así. Yo sigo las recomendaciones de los médicos, de los científicos (Hugo) … No creo que haya dicho eso Arturo”.

Pues no, este miércoles, el secretario Herrera, que apenas unas semanas atrás vivió en carne propia el contagio del coronavirus, no puede ser calificado de desproporcionado.

Mostrando un cubrebocas dijo en un foro vía videoconferencia con Canacintra, que “Este (la mascarilla) va a ser no solamente uno de los elementos más importantes para protegernos, sino que va a ser uno de los elementos que permitan relanzar con mayor éxito a la economía”,

Dijo más: “Lo que tenemos que hacer es parte de lo que están haciendo ahí y me da mucho gusto, es decir, puede haber actividades, puede haber reuniones, hay que cuidar la condición física, hay que tener una careta, hay que tener una mascarilla. Yo por aquí tengo la mía, no me la pongo porque estoy hablando con ustedes (en videoconferencia) y no tengo a la gente cercana”.

Después de leer y releer lo que dijo a Canacintra no puedo entender por qué en la mañana del lunes, cuando el Presidente lo calificaba de desproporcionado y se negaba a creer que hubiese dicho lo que dijo a Canacintra, riendo, no se si divertido o nervioso, pidió hacer una aclaración. Mejor no lo hubiese hecho.

LA ANALOGIA

Se justificó ante el Presidente argumentando que lo que dijo a Canacintra fue una “analogía”.

“Lo que lo utilicé fue como una analogía para decir que en la reactivación económica vamos a tener que tener medidas de cuidado y la economía va a tener que estar trabajando en circunstancias distintas”, explicó.

El problema es que, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, analogía significa “Relación de semejanza entre cosas distintas”, y Herrera no comparó una cosa con otra, sino que además de mostrar su cubrebocas personal, que en ese momento no utilizaba pues estaba en videoconferencia, expresó lo que el Presidente no cree que dijo: “hay que tener una careta, hay que tener una mascarilla…(porque van a ser) uno de los elementos que permitan relanzar con mayor éxito a la economía”.

Eso no es una analogía, sino una afirmación.

El asunto es irrelevante, pero ha servido incluso para que le aconsejen renunciar a la Secretaría de Hacienda porque el episodio en la mañanera del lunes fue un tanto penoso.
Tanto como cuando, siendo subsecretario, el Presidente lo dio un decontón porque en Londres se aventuró a asegurar que no había dinero para construir la Refinería de Dos Bocas. Todavía no terminaba de decirlo y López Obrador ya le enmendaba la plana.

Pero así se llevan.Uno por otro.

Hace casi tres meses, cuando la epidemia de coronavirus apenas había cobrado mil 434 muertes en México y contagiado a 15 mil 500 mexicanos, se sucitó un pequeño escándalo porque se hizo público que el BID Invest y el Consejo Mexicano de Negocios (de ingratos recuerdos para López Obrador pues retrasó 12 años la instauración de la Cuarta Transformación) firmaron un acuerdo por 12 mil millones de dólares para financiamiento de 30 mil micro, pequeñas y medianas industrias, con el respaldo del Banco de México.

En la conferencia mañanera del 27 de abril, el Presidente dijo que el gobierno mexicano no daría el “aval” porque “no vamos a endeudar al país … no me opongo si no es a costa del presupuesto federal, pero si es a cargo del presupuesto, no lo acepto”.

López Obrador fue más lapidario: “la Secretaría de Hacienda no dará su aval (al programa BID Invest-CMN) porque el gobierno se enfocará en apoyar a los más necesitados. No me gusta el modito de que se pongan de acuerdo y nos impongan sus planes. Ya no es como antes, no estamos de floreros”.

El escándalo lo sucitó la Secretaría de Economía que en sus redes sociales publicó que “El @BIDInvest, el Consejo Mexicano de Negocios @soyccmx y la Secretaría de @Hacienda_Mexico anuncian créditos para brindar apoyo a #PYMES. #UnidosSaldremosAdelante#MéxicoSolidario”.

Ardía Troya.

En realidad, según el secretario de Hacienda, todo fue una confusión.

En entrevista con el periodico español El País, explicó que Hacienda no había dado aval alguno, que se trató de “una línea de crédito aprobada hace dos años, esta es la segunda fase. Yo creo que ha sido una confusión. Ante este tipo de organismos internacionales tenemos (el gobierno) un doble rol, somos los gobernaodres de los accionistas, pero ante los programas somos destinatarios”.

La culpa fue, según Herrera, “de la forma en qe se realizó la pregunta al presidente”. En esto se parece a López Gatell, todo es culpa de la prensa.

La reportera Verenice Téllez intervino en la mañanera: “Mi pregunta iba con respecto a estos 12 mil millones de dólares que se gestionaron con el Banco Interamericano de Desarrollo para los empresarios … ¿Y cuál es la opinión precisamente de este acuerdo… y que se necesita el aval además de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público?

Es decir, la confusión fue por el uso de la palabra “aval”. Habría bastado con que el mandatario hubiese recordado una plática con Herrera.

El secretario dijo a El País que “hace algunos días tuvimos una reunión, en la que hablamos de las posibles fuentes de financiamiento al sector privado y se habló de estos mecanismos y no tuvo (López Obrador) ninguna objeción. Al contrario, nos dijo que lo facilitáramos en la medida d elo posible”.

Entonces ¿por qué la reportera que preguntó hizo enojar al Presidente?

Herrera dixit: “Porque él no sabía que (el crédito del BID Invest) eran unos de los muchos que están…”

Estoy seguro que el descontón presidencial del miércoles a Herrera no fue en correspondencia a la del 28 de abril en El País en la que López Obrador fue exhibido por Herrera al menos como olvidadizo.

Y esto no es una analogía.

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