Gobernadores esquiroles del PRI y la Guardia Nacional

El Presidente López Obrador tiene razón, como que está muy evidente la división priísta sobre el aval al nuevo cuerpo policiaco-militar, en donde los senadores tricolores están dando guerra. ¿Qué los divide entonces, quién es el experto en “lobbying”?

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El asunto de la aprobación definitiva de la Guardia Nacional no a todos los partidos trae de cabeza, sólo al PRI.

Y es que no se requiere que el Presidente Andrés Manuel López Obrador salga en su “mañanera” a ventanearlos porque mientras en el Senado los priístas se aferran a que la figura en discusión del nuevo cuerpo policiaco-militar se apegue a un modelo civil, es decir, que no conlleve una militarización escondida del país, los gobernadores del tricolor la apoyan sin mucha confrontación, sólo cuidando, dijeron el lunes en reunión con Olga Sánchez Cordero, ciertos “puntos delicados”.


Vaya, en asuntos como este es donde sale a relucir el colmillo milenario del priísmo, sobre todo para llevar agua al molino personal de muchos de sus militantes, pero también, sin duda, para sacar a flote ideas que sirven al país.

Siendo del mismo partido, senadores y gobernadores, no tendría que haber discrepancias, pero las hay, principalmente, y en lo que resulta hasta incomprensible, en estados gobernados por el PRI en donde su gobernador cuenta a la vez con senador.

En el priísmo cada caso es especial. Así por ejemplo, están Quirino Ordaz, gobernador de Sinaloa, y Alejandro Moreno, de Campeche, gobernador y presidente en turno de la Conago, quienes hasta con inusitada pasión han dado el sí a la Guardia Nacional en un apego sin menoscabo a la idea del Presidente de la República.

Pero también lo están el del Estado de México, Alfredo del Mazo y, de manera singular el de Oaxaca, Alejandro Murat, porque en su apellido lleva la crema y nata de la convocatoria política.

No hay que olvidar que Alejandro es hijo del también ex gobernador de la entidad José Murat, Pepe, quien si en algo tiene demasiados méritos es en su agilidad y facilidad para la negociación y la habilidad de destrabar nudos políticos, principalmente por su pléyade de contactos del partido e ideología que sea.

Actualmente Pepe es el presidente nacional de la Fundación Colosio, pero aspira a más.

Tampoco debe hacerse a un lado que el ex gobernador de Oaxaca fue el eje del “Pacto por México”, cimiento del arranque del sexenio de Enrique Peña Nieto, y cuyas reuniones a las que asistieron tirios y troyanos se celebraron en su casa de Arrayanes 99.

Y la verdad es que el caso de la Guardia Nacional, hoy por hoy, está en cancha de los legisladores no de los gobernadores. Aunque, claro, los mandatarios estatales son referencia obligada porque desde que Miguel Osorio Chong, hoy senador, era el titular de la hoy disminuida súperpoderosa Secretaría de Gobernación, la inseguridad era su “coco”, pues nunca arreglaron un café, y nomás no pasaron de solucionar el asunto del Mando Único.

Entonces, a río revuelto, ganancia de gobernadores. El asunto da igual porque los gobernadores no votan en el Congreso.

Pero la Guardia Nacional sí les sirve para encaminarse a otros asuntos.

¿Será que el PRI tiene a la vista algún evento coyuntural, algo así como la renovación de su dirigencia nacional?

¿Será que entre los gobernadores priístas hay esquiroles moviendo piezas, estirando la mano, meciendo la cuna?

Porque para el “lobbying” algunos se pintan solos, así no estén en toma abierta.

 

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@RobertoCZga

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