Garras y colmillos para el Zar anticorrupción, Santiago Nieto

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Hay pocos colaboradores del presidente López Obrador que le sean tan valiosos en la lucha contra la corrupción, como Santiago Nieto, pero en breve no habrá quien lo supere o pueda contenerlo, porque ahora sí tendrá garras y colmillos, como suele decirse en la jerga legislativa.

Ricardo Monreal dio en obsequio de cumpleaños atrasado al presidente López Obrador la “Ley Nieto” que permitirá a la Unidad de Inteligencia Financiera bloquear cuentas bancarias sin necesidad de autorización judicial.

Los constitucionalistas dirán que la ley podrá ser recurrida mediante controversias constitucionales porque lesiona el secreto bancario, pero al margen de lo que concluyan los estudiosos del Derecho que siguen confiando en la autonomía del Poder Judicial Federal con Arturo Zaldívar al frente, lo cierto es que para el gobierno de López Obrador nada ha cambiado desde que el ingenio popular parafraseo a José López Portillo que buscó la Presidencia con la consigna de “La solución somos todos” y a partir de los resultados la convirtió en “La corrupción somos todos”.

Una vez que los diputados despachen la minuta que los senadores regresaron con algunas modificaciones, no habrá quien esté a salvo de Santiago Nieto que se ha convertido en el más eficiente instrumento del presidente López Obrador para combatir y erradicar la corrupción.

Ya no tendrá que esperar la orden de un juez ni recurrir a sus amigos de la DEA de la embajada norteamericana para cumplir la exigencia de que un país extranjero se interese en el inexplicable enriquecimiento de algún ciudadano mexicano. Le bastará con sospechar y actuar.

Desde luego sólo deben preocuparse quienes estén siendo investigados por terrorismo doméstico o internacional y realicen operaciones con recursos de procedencia ilícita.

La gran modificación que hicieron los senadores a la minuta heredada por Mario Delgado fue que serán los bancos y no la UIF quienes notifiquen a sus clientes que están en problemas, es decir, que no pueden disponer de su dinero ni abrir nuevas cuentas.

Eso si, hicieron el milagro de preservar el derecho de audiencia y hasta obsequiaron cinco días a los sospechosos de terrorismo y enriquecimiento ilegal para defender su dinero y bienes.

Para variar, los únicos en oponerse seriamente fueron los panistas que consideran que la Secretaría de Hacienda y la UIF serán jueces con facultad de meterse contra cualquier ciudadano.

Eso, insisto, a condición que sea terrorista, financie terrorismo o se enriquezca ilegalmente.

Es curioso que el periodismo neoliberal y corrupto, distraído en el escándalo de moda, el golpe a la DEA con el retiro de cargos por narcotráfico en Nueva York contra el general Salvador Cienfuegos, no diese atención a un arma que será definitiva para mantener tranquilos a los enemigos de la Cuarta Transformación.

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