Firme resistencia del Poder Judicial; enfrenta y desmiente a López Obrador

Magistrados y jueces responden a la embestida sistemática de López Obrador, Monreal y Delgado, diseñada con información falsa y alterada. La indignación no es potestad de Morena; está inoculada en la sociedad desde que echaron al PRI de Los Pinos en el 2000; hoy la retoma el Poder Judicial.

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El texto se redactó con un sólido fundamento constitucional después de semanas de reflexión, en espera de la recapacitación del Ejecutivo, que nunca llegó.

El Poder Judicial decidió enfrentar la embestida del Presidente y del Congreso, dominado por Morena, a partir de campañas de desprestigio instigadas por los coordinadores Ricardo Monreal Ávila y Mario Delgado Carrillo, centrada en información falsa.


Es el mecanismo de propaganda típico de las autocracias.

La mañana de este lunes, Andrés Manuel López Obrador fue el objetivo de la contraofensiva de la Asociación Nacional de Magistrados y Jueces del Poder Judicial por medio de un comunicado leído en decenas de sedes en la República Mexicana como una declaración de resistencia contra dos poderes unidos que quieren vulnerar la independencia del único poder autónomo.

Le adelante en este espacio la convocatoria y, posteriormente, el texto del posicionamiento. No hubo intimidación aun cuando el Presidente, inflado por los 30 millones de votos, dicte sus propios códigos para el someter a los demás a su proyecto.

Los apologistas de Morena construyen la base teórica de los nuevos tiempos con razonamientos falsos. Por ejemplo, tratan de capitalizar el encabronamiento, presuntamente inédito, como un brote espontáneo alrededor de la imagen de Andrés Manuel.

Mentira. El encabronamiento popular hizo que, en el año 2000, Vicente Fox Quesada sacara al PRI de Los Pinos; en el 2006, la sociedad le dio una segunda oportunidad al PAN, que no supo aprovechar Felipe Calderón Hinojosa y fue expulsado por el PRI en el 2012, y, en el 2018, ese mismo encabronamiento expulsó al PRI de la Presidencia y encumbró a López Obrador.

Así que esa presunta primavera que vive Morena no tiene dueño ni patente de corso. Este encabronamiento que está viendo el Presidente en el Poder Judicial, y en algunos partidos de oposición, no es nuevo ni alienable; ya lo demostró Acción Nacional cuando lo dejó ir; de igual forma el Revolucionario Institucional con el sexenio peor calificado y marcado como el más corrupto de la historia moderna, y al que Andrés Manuel otorgó el perdón a priori, como pago de una transición tersa.

Ese encabronamiento social ve con claridad el pacto de impunidad y perdón de López Obrador confirmado en el discurso de toma de posesión el 1 de diciembre; ahora se está manifestando de distintas formas: Una fue este lunes por la mañana, en la protesta nacional del Poder Judicial.

Otra en la controversia constitucional interpuesta por los partidos de oposición, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, contra el Ley de Remuneraciones, y la tercera manifestación de autonomía e independencia la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, encabezado por Janine Otálora Malassis, al ratificar el triunfo de Martha Érika Alonso Hidalgo en la gubernatura de Puebla.

En esas incongruencias y aberraciones que carecen de importancia para Andrés Manuel ataca un día antes a los ministros de la SCJN al inferir deshonestidad, abuso y falta de ideales, y suelta la cifra de 600 mil pesos mensuales de salario, pero no se molesta en probar nada de eso, aun cuando él, desde el púlpito presidencial, tiene acceso a todo ese tipo de evidencias administrativas.

En el pronunciamiento de magistrados y jueces, entre otras cosas, la cifra de 600 mil pesos fue desmentida por otra que no llega a la mitad citada en el discurso presidencial.

No se equivoquen; no se trata de defender salarios; se trata de evitar la vulneración sistemática a la autonomía de un poder con una campaña demagógica de personajes que sin ningún escrúpulo han pernoctado en varios partidos con un agudo olfato de sobrevivencia para acabar en el umbral protector de Morena y López Obrador, el poder en turno.

De los gobernadores, al menos la gran mayoría, no espere mucho para combatir la amenaza de la autocracia; siguen en el feudo ofreciendo servilismo al Presidente y a su gabinete cuando es necesario, con la autopromesa de salir con un futuro de riquezas totalmente resuelto. Así, la docilidad actuada es, simplemente, una estrategia de negocios.

Bien por el Poder Judicial, que no se deja amedrentar; su autonomía es vital para la democracia de México. Apenas a 10 días de despegar del 1 de diciembre, la turbulencia es inimaginable, sin embargo, los ciudadanos tenemos 18 años de mostrar una posición asertiva y firme en las urnas.

Son infantiles los alegatos que versan sobre analistas y críticos que afirman que no lo hicimos en regímenes pasados; ni siquiera se molestan en revisar los escritos, sin embargo, es una verborrea impuesta por la misma propaganda que trata de contrarrestar la libertad de expresión, una las grandes molestias de las autocracias.

Se equivoca Morena si piensa que tiene la potestad de ese encabronamiento, del que se sirvió el 1 de julio; se equivocan los partidos si se dedican a negociar dádivas a cambio de sometimiento; la resistencia está ahí y, en las últimas horas, ha mostrado su rostro.

 

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