Cierto, urge al Presidente crear la Guardia Nacional

Creo que más que todo, la Guardia Nacional habría intervenido “para garantizar la paz pública”, es decir, aplacar a quienes se opusieron con actos de violencia a la consulta del Presidente

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El lunes en la “mañanera” veremos la versión del Presidente Andrés Manuel López Obrador por los hechos ocurridos en Morelos y Puebla durante el primer día de la consulta sobre el “Proyecto Integral Morelos” y la Termoeléctrica La Huexca.

El sondeo, con el perfil y formato que siempre implementa, desde que era jefe de Gobierno, el Ejecutivo federal, se llevará a cabo durante dos días, hoy y mañana.


Pero este día resultó bastante rechazado y, como diría él, “saboteado”.

De antemano sabemos que quienes no permitieron la recaudación de opiniones de manera inmaculada se habrían ganado ya el calificativo de “conservadores” o “desechos del neoliberalismo”.

Debo usar lo de “desechos” para unirlo a lo de “neoliberalismo” porque quienes ayer demostraron que no desean la obra y menos la consulta, a la que llamaron “amañada” e “ilegítima” son, en realidad, pueblo-pueblo, muchos que ni siquiera utilizan o entienden el concepto del neoliberalismo.

Tanto en Morelos como en Puebla, donde también se instalaron casillas, o se intentaron instalar, la consulta no tiene visos, por ningún lado, de ser representativa de nada.

El asunto tiene muchas aristas bastante punzantes. Primero, está rodeado de la sensación de tragedia “inducida” por el crimen del activista del “Frente de Pueblos de Morelos”, Samir Flores, ocurrido en la comunidad de Amilcingo, cuatro días antes de realizarse la consulta.

Un apunte de “El País”:

“Tras el anuncio de la consulta hace dos semanas, Flores, quien ya había sido amenazado, intensificó sus denuncias contra la termoeléctrica y el gasoducto frente a los micrófonos (él manejaba su propia estación de radio comunitaria).

“Consideraba estos proyectos un peligro para las comunidades y una imposición.

“El gobierno de López Obrador convocó la consulta para corregir esa impresión. El día antes de su asesinato, Flores expuso sus ideas en una de las asambleas informativas que la Administración federal ha organizado en vísperas de la votación para convencer a la población de las ventajas de la planta. Fue su último acto de protesta”.

(Paréntesis: Ante el río revuelto no se puede escapar de la fabulación o la especulación, pero en casi tres meses de gobierno, tres asuntos de importancia pública se han visto contaminados por la desgracia: La muerte el 24 de diciembre de la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso, y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle; la muerte de más de 130 personas, tras la explosión de un ducto en Tlahuelilpan, Hidalgo, y el crimen de Samir. Después de la elucubración sigue la sospecha, que puede ser sólo maléfica coincidencia.).

Otra, que la noche del viernes me asomé por Twitter y me llamó la atención la difusión de un video, grabado en 2014 por López Obrador, en donde advertía su total rechazo a la construcción de cualquier termoeléctrica (no sé si se refería a la misma) “porque sólo contaminan las aguas”, y entonces fue vitoreado por quienes hoy (tampoco sé si todos) apoyan su obra en Morelos.

La verdad, dieron ganas de graznar.

(Parénteis 2: En este instante, el Presidente sale a decir que “no se caiga en provocaciones durante la consulta, que lo mejor es que haya democracia”.).

El caso de “La Huexca” (el crimen de Flores, y la acción de los inconformes que quemaron urnas, otras que no las dejaron instalar, y hasta destruyeron papelería), como el de Tlahuelilpan, pudieron ser “manejados”, “administrados” (¿o hasta evitados?) por miembros de la Guardia Nacional si en estos momentos existiera.

Primero partiendo de que actuarían como el Presidente afirma, con la sobriedad y adiestramiento de paz como los “Cascos Azules” de la ONU.

Creo que más que todo, la Guardia Nacional habría intervenido “para garantizar la paz pública”, es decir, aplacar a quienes se opusieron con actos de violencia a la consulta del Presidente.

Claro, quizá para cuando la Guardia Nacional exista, el crimen organizado ya habrá regresado a “la vieja escuela”, como lo expresaban mantas encontradas el fin de semana en varios puntos del país, en donde se afirma tener todo el apoyo del gobierno federal, y entonces la nueva corporación, efectivamente, sólo procurará la paz pública. Qué más, si el Gobierno la requiere. Y ahora hasta con gansos de obsequio.

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