Es oficial: no será V; estamos en L y luego será K

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Parece que estamos jugando al abecedario, pero no es así, es una forma grafica muy simple para mostrar el comportamiento y pronóstico de crecimiento de la economía nacional después de la apertura de la economía en tiempos de la pandemia del coronavirus, el Presidente López Obrador y su Secretario Herrera habían pronosticado una recuperación de la economía en forma de V, esto es, caer en todos los indicadores económicos durante los meses del confinamiento (abril, mayo y junio) y después vendría una recuperación expansiva en todos los sectores conforme se fuera normalizando la actividad económica (julio, agosto y septiembre).

Con más deseos que acciones directas para provocarlo, los datos e indicadores nos dicen que efectivamente los meses posteriores inmediatos a la apertura gradual de la economía, el crecimiento de algunos sectores fue intensivo, sobre todo la manufactura vinculada al mercado exportador, la industria de la construcción y en menor medida el sector servicios, esto sobre todo como un efecto natural después del cierre total de la producción y venta.

Sin embargo, los indicadores que van saliendo del comportamiento económico del mes de septiembre indican casi de manera clara, una pérdida de dinamismo inicial del mes de julio y agosto, en caso de la manufactura de exportación la explicación es casi obvia, nuestro principal mercado de exportación no tiene el dinamismo esperado, el comportamiento errático de la pandemia en los Estados Unidos y la incertidumbre política por la efervescencia electoral, ha provocado una demanda interna es muy rala, eso propició un crecimiento apenas del 0.8% de la producción manufacturera nacional, viniendo de un 26.9 y 11.3 por ciento de meses previos.

En el caso del sector servicios, que fue un motor a medio gas aún y en pleno cierre de la economía por la pandemia, en el mes de septiembre pierde dinamismo y las ventas cayeron 1.4% cuando los cuatro meses previos había tenido un crecimiento sostenido. En el caso de la construcción, si mantuvo un crecimiento positivo de cerca de 11 por ciento, respecto del mes de agosto, pero su comportamiento de los últimos meses ha sido errático y poco predecible, por lo que no es una variable suficientemente confiable respecto de una reactivación sostenida. En materia de empleo se generaron en el mes de septiembre más de 100 mil empleos formales, del millón de empleos formales que se perdieron durante la pandemia se recuperaron en estos tres meses 250 mil, dejando un déficit de más de 750 mil empleos que se perdieron.

Esto muestra que efectivamente se tocó piso en el mes de mayo y junio respecto de la crisis económica, y que en el mes de julio y agosto se inició una nítida recuperación económica pero que en el mes de septiembre ha perdido el empuje, tanto por factores externos como provocados por un anémico mercado interno.

Ahora, si se recrudecen los contagios y muertes por la pandemia del coronavirus en estos meses finales del fatídico 2020 y se extiende al primer trimestre del siguiente año, tendremos un estancamiento económico prolongado con efectos expansivos a todo el aparato productivo del país y con repercusiones sociales graves al resto de la sociedad.

Con todo y el valor de las remesas y lo que representa el mercado exportador del país, estamos frente a una recesión económica prolongada cuyos efectos aún están por visualizarse, tristemente.

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