EpiVacCorona: De la guerra biológica a salvar al mundo

Compartir:

Albricias. Tras el demoledor éxito de la “Sputnik V” en Brasil, sin pruebas contundentes en su fase 3, Rusia lanzó Urbe et Orbe la buena nueva: EpiVacCorona, su segunda vacuna contra el Covid-19, que tiene una efectividad del 100 por ciento. Así como lo lee.

La memoria comenzó a hacer su tarea y saltó cuando vi el nombre del fabricante: VECTOR; si mal no recuerdo, es el acrónimo del “Centro de Investigación Estatal de Virología y Biotecnología”.

No puede ser, me dije. Suena al nombre de uno de los brazos tecnológicos que producen armas biológicas en Siberia, literalmente. Tiempo después, al complejo de producción de ese tipo de armas se le llamó Biopreparat.

Cabe recordar que en abril de 1979 se dio un brote de ántrax pulmonar en Ekaterimburgo y mató a unos 120 habitantes de la región.

En 1980, el diario alemán Bild Zeitung hizo un reportaje, y como era de esperarse, airadamente, el Kremlin se echó sobre el periódico de referencia señalando que era una mentira vulgar, algo así como que los investigadores eran conservadores o señoritingos.

Tiempo después se supo que en una de las instalaciones de Biopreparat se liberaron accidentalmente esporas de ántrax que hicieron lo suyo y se dispersaron en el aire.

El Centro Estatal para la Investigación de Virología y Biotecnología se encuentra en Koltsovo, justamente, en Ekaterimburgo. No se tiene certeza del número, pero sí hay cientos de científicos trabajando ahí: Es un lugar, por mucho, más importante que Gamaleya, donde se inventó la “Sputnik V”.

Durante años, Biopreparat cocinó de todo un poco: Viruela, influenza, peste bubónica, ébola y otros productos, suficientes para generar una guerra bacteriológica de escala global, de ahí que no suene descabellado que uno de sus antiguos brazos tecnológicos sea el que haya preparado la milagrosa EpiVacCorona.

De todo lo anterior se desprenden tres conclusiones:

1.- Wuhan tiene instalaciones de investigación militar china y las vacunas rusas provienen de centros tecnológicos de las fuerzas armadas de dicha nación. Cabe pensar que el Covid-19 es un producto que se salió de control en China y empezó a masacrar países a toda velocidad, particularmente, por el tráfico aéreo.

Y si en realidad funcionan las vacunas rusas es porque allá entendieron la clave del problema: Tratar al Covid-19 como un elemento bio-político, no de animales que venden en los mercados de China.

2.- No hay información disponible sobre la fase 3 de EpiVacCorona en forma pública. Es posible que vaya a seguir lo mismo que su homóloga “Sputnik V”, lo que al menos debe llamar la atención de Marcelo Ebrard, el negociador mexicano de estos temas.

El secretario de Salud de Zipolite, Hugo López-Gatell, debe pensar que EpiVacCorona es una marca de baterías para radio o de cerveza baja en calorías. Ni qué decir.

3.- Si ese nuevo producto va a ser aplicado en México, Marcelo Ebrard deberá solicitar que se haga una prueba previa y no dar la orden a Cofepris de que la apruebe sin más.

Es una idea afortunada comprarles a varios proveedores, y no depender de uno solo, sin embargo, esas compras requieren autentificación de lo que he comentado en otras ocasiones: Que sí proteja contra el virus, que no genere efectos secundarios mortales y que se pueda identificar el lapso de protección que ofrece.

 

 

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...