Encinas, de protector de Godoy a investigador del caso de los 43

Siguiendo la línea de Giuseppe Tomasi, ya saben, cambiar todo para que… ¿Pero sólo dejar todo igual o empeorar? ¿Y las promesas de ética y honor?

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En septiembre de 2010, junto con José Narro, Guadalupe Acosta Naranjo y Mary Thelma Guajardo, Alejandro Encinas fue pieza clave en el ocultamiento en la Cámara de Diputados, específicamente en su oficina, de Julio César Godoy Toscano, acusado de tener vínculos con “La Familia Michoacana” o “Los Caballeros Templarios”.

El hermano del ex gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, buscaba fuero porque sobre él pesaban, ya, órdenes de aprehensión. Oculto en el recinto de San Lázaro duró 48 horas, dos días, hasta que pudo tomar protesta como legislador.


Posteriormente desaforado, hoy es prófugo de la justicia.

Ayer sábado, a quien será el encargado de una de las tres subsecretarías a las que fue reducida Gobernación, la de Derechos Humanos, Población y Migración, Encinas, se le encomendó la misión de encabezar, a partir del 1 de diciembre, la coordinación de las pesquisas por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en 2014.

Lo que hace el poder y las vueltas que da.

Pero jure usted que las indagatorias no tendrán sesgo. Ayotzinapa es, quizá, el caso más claro, en la Historia de México, de quienes son los culpables de un hecho abominable contra estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos”.

Los principales operadores del acoso, persecución y desaparición de los jóvenes aquel 26-27 de septiembre son José Luis Abarca, entonces alcalde perredista de Iguala, Guerrero, y su esposa, María de los Ángeles Pineda, quien pretendía sucederlo en el cargo.

A éstos, desde el inicio de la investigación y su posterior aprehensión, se les acusó de estar coludidos con el grupo delictivo “Guerreros Unidos”, según notas periodísticas y archivos en redes sociales.

Por aquellas fechas, el Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, aún era eso, un movimiento. Un año después se convertiría en partido político.

En la campaña política de Abarca, cabe recordar, participó toda la Izquierda, PRD, PT, Morena y hasta Movimiento Ciudadano. Fotografías y videos sobran de apapachos, abrazos y mítines en favor del futuro alcalde de Iguala. En algunas gráficas se ve con Andrés Manuel López Obrador.

El caso propició la muy temprana renuncia, como dirigente nacional del PRD, de Carlos Navarrete.

Entonces, ¿la Izquierda investigará a la Izquierda?

No cabe duda que el actual Gobierno federal se ha enredado en el asunto, pero, aún más, se ha dejado enredar e incluso ser acusado, al menos, de no saber llevar una investigación certera o fidedigna, porque a la vista de todos están los culpables.

Es muy probable que ahora sí se lleguen a abrir los accesos de los cuarteles militares cercanos a Iguala para auscultar rincones en busca de indicios que lleven la investigación a otra dirección, aunque muy difícil será cambiar la historia de aquella terrorífica madrugada.

La mayor pregunta es, sin embargo, ¿puede un ex legislador que durante la ostentación de su encargo ciudadano ocultó a un prófugo de la justicia encargarse de una investigación judicial en la que de por medio están 43 familias?

 

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@RobertoCZga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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