En Narro el PRI encontrará a quien lo salve

Narro, el ex rector que, sin su ayuda la UNAM no habría sido recuperada para el país, el ex funcionario público sin mancha y el mexicano a quien todo mundo respeta, por fin decidió dar el paso que muchos le exigían

Compartir:

A partir que Claudia Ruiz Massieu consiguió el milagro de dar libertad a la militancia priista para que, sin intermediarios, sin consignas y sin imposiciones elija a quien deba ser su dirigente nacional, la mayoría de las opiniones coincidieron en que el partido que en unos días cumplirá 90 años, necesita un líder con experiencia prestigio si quiere sobrevivir, no a la Cuarta Transformación, pero sí a los vicios que lo convirtieron en paria de la política.

Parece que ya encontró a ese hombre, el doctor José Narro, que no necesita presentación.


Narro, el ex rector que, sin su ayuda la UNAM no habría sido recuperada para el país, el ex funcionario público sin mancha y el mexicano a quien todo mundo respeta, por fin decidió dar el paso que muchos le exigían.

Lo hizo de una manera elegante, académica y hasta romántica, sin decir quiero ser presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, con un artículo en el periódico La Jornada titulado “Una decisión personal”, en la que habla de la conclusión de su etapa académica con la Universidad.

Pero lo importante es lo que piensa de la política para que los priistas sepan a qué atenerse si lo eligen:

“ La política es una actividad superior del ser humano que desafortunadamente se ha visto degradada por acciones personales y grupales que la han afectado. Creo que la política y sus instituciones deben transformarse. La práctica política debe fundarse en ideas y propuestas, en el apego a principios éticos esenciales, en la construcción de acuerdos entre los diferentes, en la convocatoria a la solución de problemas colectivos, en la discusión y el debate informados, en la razón apasionada y en el compromiso y el servicio a los demás. En sentido contrario, la política no debe ser práctica dirigida por intereses personales o de una camarilla; por la descalificación del adversario, el aislamiento de los diferentes o la cerrazón frente a las ideas de otros; por ambición y lucro en la actividad o la sola búsqueda del poder; y mucho menos por el apoyo a prácticas corruptas. La política debe servir para unir y nunca para fracturar, para convocar y nunca para enfrentar”.

Y luego, explica su decisión:

“Durante las últimas semanas, mi nombre se ha mencionado como uno de los que podrían considerarse para participar en el proceso de elección de la dirigencia de mi partido, el Revolucionario Institucional. A pesar de que todavía no se definen totalmente las formas, condiciones, plazos y procedimientos que se seguirán en el proceso, para actuar con libertad y no afectar en lo absoluto a mi universidad, he tomado la decisión de dar por concluida la más maravillosa etapa de mi vida profesional, de cerrar la que más orgullo me ha proporcionado para emprender con toda determinación otra que da satisfacción a mi vocación de servicio. Lo hago con la convicción de que la democracia mexicana y el sistema de partidos deben fortalecerse. A todos toca contribuir a fomentar la confianza en la política y sus instituciones a pesar de que se tengan que sacrificar querencias y comodidades, a pesar de correr el riesgo de enfrentar incomprensiones y reproches”.

He aquí, pues, al hombre que el PRI necesita para dejar de ser el moribundo destinado a la extinción.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...