Elba Esther, la ‘guerrera’ en tiempos de ‘amor y paz’

Con el PRI, el PAN y el PRD en pleno naufragio, ¿habrá surgido ya la nueva vara al próximo régimen partiendo de una inocencia certificada nada menos que por la propia Ley?

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Sí era una guerrera, o lo parecía. Sus discursos, todavía hasta el 2012 y principios del 2013, no eran incendiarios, pero sí contundentes, gallardos, con ese tono de la mejor oratoria política. Expresaba las frases exactas para arrancar el aplauso.

Con esa palabra, “guerrera”, Elba Esther Gordillo puso fin a sus tres décadas de poder frente al sindicato más grande de América Latina, que aglomera a alrededor de 1 millón 300 mil maestros.


Entre la segunda mitad del 2012 y los inicios del 2013, su relación con el Gobierno de quien recuperaba Los Pinos para el PRI, Enrique Peña Nieto, era tirante. La causa, la Reforma Educativa, a la que se oponía por simples términos, como el de “permanencia” o porque su contenido no salía totalmente de los escritorios de los profesores.

En el contexto del cambio de gobierno de Felipe Calderón a Peña Nieto, del barullo de las reformas estructurales, endureció el discurso retadoramente, intentando colocarse con un poder de facto sobre el poder real y constitucional.

En octubre de 2012 llamó la atención el tono de sus palabras para dar la bienvenida al priísta que había hecho la proeza de sacar al PAN de Los Pinos apenas 12 años después de ganarlo: “Pero también desde aquí le decimos al que anda por Europa…”. Peña Nieto hacía el primero o uno de sus primeros viajes de “presentación” ante el mundo después de vencer, en julio, a Andrés Manuel López Obrador y a Josefina Vázquez Mota.

Para diciembre, en plena discusión sobre una de las reformas estructurales, y de más urgencia, la Educativa, Elba Esther no sólo pintaba su raya; la remarcaba: “No podemos permitir la amenaza, la coerción. A los maestros no se les amenaza. Se les exhorta, se les invita a hacer mejoras, se les estimula. No estamos de acuerdo que hoy se haga una ley para quedar bien con una sociedad o con unos partidos”.

“Si soy yo la que estorba, hagan de mí lo que quieran, pero contra los maestros no, definitivamente no, y los únicos que van a decir si me voy o me quedo son los del Consejo y el SNTE”.

Para febrero de 2013, durante el 36 aniversario de la Sección 36 del SNTE, una “echada para adelante” lideresa magisterial leía el futuro en su consecuente discurso.

“Si Elba se va, hay otros que pueden dar la pelea, y el SNTE no se cae. Me voy cuando los maestros lo pidan; las amenazas no me quitan”.

“Ni amenazas ni nadie me va a intimidar para morirme así, y quiero morir con un epitafio: Aquí yace una guerrera, y como guerrera murió”.

Trece días después, el mundo se le venía encima. Procedente de San Diego, California, fue detenida en Toluca, Estado de México. El motivo, de acuerdo al entonces Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, desvío de fondos por cerca de 2 mil millones de pesos.

El resto todos lo sabemos, una caótica y sufrida reclusión de cinco años, abandonada por tantos que creyó sus amigos y quienes se le arremolinaban cuando su actitud de “guerrera” tenía peso y se hacía valer.

Con esa misma palabra, “guerrera”, retornó ayer, al menos, a la palestra pública, y habrá que dejar pasar el tiempo para saber hasta qué punto a la política-política del país, que, por otro lado, no existe otro camino al que pudiera enfilarse, porque de eso está hecha.

“Hoy, esta guerrera está en paz”, dijo ayer, mostrando una renovación física increíble, como si ninguna de las enfermedades sufridas en reclusión hubiera pasado sobre ella.

Gordillo está más que puesta para volver a mostrar su liderazgo, ¿pero bajo qué esquema o plataforma?

En su retorno habló de continuar defendiendo a los maestros, pero ella misma admite el nuevo tiempo: “Sin duda cambié, cambiamos todos. Cambió el País”.

La maestra requiere, ahora, de volver a ganar adeptos de peso, como lo hizo en un tiempo con el PAN, o, desde prisión, con el PRD, Morena. O como cuando para poseer poder y ganar batallas sobraba quien la hiciera su “madrina”.

Hoy, su nuevo discurso está cargado de elocuencias hacia su propia persona, pero también de escenarios no tan certeros, como el de que los maestros “se habían enfrentado a la autodestrucción como resultado de la abyección… En cada rincón de México, en cada escuela pública, se percibe la crisis sindical”.

Hasta hoy, desde su aprehensión y desde antes, los únicos que han protagonizado una “autodestrucción” son los miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. La Reforma Educativa podrá tener aspectos que no gusten a algunos, pero ninguna versión será perfecta ni en esa ni en ninguna otra reforma. Vaya, ni la que promete el gobierno a iniciar en poco más de tres meses.

Ni como dice, salvo algunos líderes de la Sección 22, y ni siquiera los de Chiapas, Michoacán, Guerrero, que, para ser sinceros, no les gusta dar clases, han sido sometidos a “persecución política” o “mediática”.

En cuanto a las causas de su detención, dicho con aire de reproche, es cierto, y por ello obtuvo la libertad, porque nada fue comprobado o cierto.

Su regreso público, sin embargo e innegablemente, rompe el “status quo” de la política mexicana porque ella querrá recobrar sus días pasados, pero cinco años son cinco años y en México han ocurrido muchas cosas. Vaya, no están fácil decir “ya regresé; háganse a un lado”.

Digamos que el dilema es parecido al que enfrenta, valga la comparación, Napoleón Gómez Urrutia, líder de los mineros, a quien, por cierto, la Justicia tampoco pudo probar nada en su contra. Ambos derrotaron al sistema judicial mexicano.

Ayer también, como para no pasar plenamente desapercibido, Juan Díaz, líder nacional del magisterio, dijo algo cierto: “Los docentes se encuentran en unidad y en paz”.
A partir de lo que ella misma admite (“el mundo y nuestro país están inmersos en una profunda transformación y hemos recibido una gran lección ciudadana; lo que deviene debe plantearse con cuidado, sin obsesiones y sin odios, sin rencores por el pasado, y pensando en el futuro”), sus dotes de “guerrera”, su epitafio aquel (que deberá modificar), ¿hacia dónde apuntan?

Con el PRI, el PAN y el PRD en pleno naufragio, ¿habrá surgido ya la vara nueva al próximo régimen partiendo de una inocencia certificada nada menos que por la Ley?

Porque ayer, la maestra fue otra guerrera.

 

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@RobertoCZga

 

 

 

 

 

 

 

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