El reto de Otto Granados Roldán en la SEP

Bagaje político y educativo lo hace idóneo para enfrentarlo; construir, desde privilegiada trinchera, el porvenir de prosperidad democrática y equidad social de la nación mexicana, su premisa

Compartir:

‘Si conoces al enemigo y a ti mismo, no debes temer el resultado a un ciento de batallas’

Sun Tzu

 

El nuevo secretario de  Educación Pública, Otto Granados Roldán, no es un recién llegado a la SEP ni un novato en lo que se refiere a sus más importantes y urgentes retos y tareas no sólo porque hasta hace unos días ocupó la subsecretaría más importante de esa fundamental dependencia, sino porque se formó en la estrecha cercanía –como secretario particular- de Don Jesús Reyes Heroles, el titular que, hasta antes del valeroso y eficaz desempeño de Aurelio Nuño Mayer, intentó la más profunda transformación de la educación pública de México, que algunos en su hora calificaron de auténtica “revolución educativa”. Apoyado por talentosos y sagaces operadores políticos de la talla de Ignacio Vázquez Torres y Heriberto Galindo Quiñones, Don Jesús, el “del gran poder”, como le decían en plan de elogio sus seguidores y en plan de sorna sus detractores, sin abandonar la partida de dominó, deporte para mentes de gran inteligencia y astucia al que, al  igual que el  legendario Don Adolfo Ruiz Cortines, era aficionado incurable, puso en marcha una gran transformación educativa cuyos ecos resuenan aún en la legendaria oficina de José Vasconcelos Calderón en el edificio de la calle de República de Argentina que el gran pintor guanajuatense Diego Rivera ilustró con murales que son verdaderos libros de texto de historia mexicana.

Granados Roldán sabe en dónde está sentado ahora; entiende el gran reto que tiene enfrente; sabe que no hay tiempo que perder, pues se trata de construir, desde esa trinchera privilegiada, el porvenir de prosperidad democrática y equidad social de la nación mexicana, ni más ni menos.  Granados Roldán sabe que la Reforma Educativa,  evidentemente, cuenta  con el apoyo de la mayoría de los mexicanos, en particular los padres de familia. En esta delicada y volátil coyuntura adquiere especial importancia la agitada protesta de la disidencia magisterial agrupada en torno a la CNTE. Particularmente en estados con severo rezago social y donde agitadores profesionales han venido infiltrando las protestas de los maestros en busca de mártires e incendios. Quienes así  proceden  cometen el peor y más execrable de los delitos: Traición a la Patria.

Poner en riesgo la educación de los niños y adolescentes en Oaxaca, Guerrero, Chiapas y otros lugares de México no va a resolver los severos problemas de rezago económico y social que ahí se sufren. Estos sólo podrán resolverse mediante la construcción de la infraestructura necesaria para atraer empresas industriales, nacionales o extranjeras, que establezcan actividades de avanzada y desarrollen innovación. A esto debe sumarse un gran esfuerzo para erradicar el analfabetismo funcional y dotar, sin demora, a la población adulta de las destrezas y conocimientos indispensables para el trabajo industrial. Es angustiante constatar que en Oaxaca, la educación ha sido criminalmente subordinada, por años, a los objetivos financieros y políticos de los liderazgos  corruptos y corruptores que manipulan a la CNTE. Para lograr el progreso que el país requiere son necesarios los cimientos de una buena educación. Las carencias de los alumnos de todos los niveles conducen a un estancamiento económico y social. Si dotamos a nuestros alumnos de una sólida primaria les será más fácil el avance en los próximos niveles. Es muy triste constatar que llegan a todas las universidades alumnos que fallan en actividades tan fundamentales y primarias como es la aritmética, para después  fracasar con  el cálculo y todos los niveles de matemáticas. No se trata de replicar la experiencia de la industrialización  del occidente capitalista. Aquí hay que actuar con mucha mayor celeridad. Urge, por tanto, que, sin demora, la SCT de  Gerardo Ruiz Esparza ponga en marcha un programa emergente de infraestructura carretera en Oaxaca, Guerrero y Chiapas. En paralelo, es necesario un esfuerzo conjunto de la Sedesol y de la SEP para que, usando los recursos del INEA y del Conalep, y las capacidades de la televisión educativa y de los diversos instrumentos de educación a distancia, pongan a todo México, y en especial a Oaxaca, Guerrero y Chiapas, en condiciones de detonar su despegue industrial. El bagaje político y educativo de Granados Roldán lo hace idóneo para enfrentar este reto formidable. Le deseo el mayor de los éxitos y estoy seguro de que lo tendrá.

 

[email protected]

 

 

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...