El PRI se convertiría en PARM

Ingenioso meme ilustra lo que está ocurriendo en el Partido Revolucionario Institucional

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Recibo por WhatsApp un meme ingenioso que ilustra lo que está ocurriendo en el PRI. En primer lugar está la fotografía de los ex líderes nacionales del PRI en convivio con el presidente de lo que queda del partido en el poder. En segundo plano, el símbolo de lo que fue el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM). La leyenda que une ambas imágenes lo dice todo: “Ya le encontramos nombre y futuro”.

Es una sátira de mordacidad insuperable cuyo origen creí descubrir (en quien maquilló el rostro de Ernesto Zedillo para que pareciera apesadumbrado cuando anunció la derrota de Francisco Labastida ante Vicente Fox), pero me equivoqué.


No, la autoría está en un mexicano anónimo de creatividad envidiable.

Ambas imágenes y la leyenda que los une es indiscutible porque lo que queda de lo que fue el todopoderoso PRI puede reducirse a lo que fue el desparecido, pero anquilosado durante su existencia, PARM.

Es decir, el PRI reconvertido en un existente partido auténtico de una revolución mexicana que desapareció desde la época de la transición panista, pero cuya defunción marcó el ex secretario de Gobernación Miguel Osorio Chong cuando explicó que no habría desfile conmemorativo de la Revolución Mexicana del 2010, simple y llanamente, porque el festejo no figuraba en la agenda oficial.

El autor del meme es ingenioso, pero desconoce la realidad política.

Si los sobrevivientes priístas decidieran revivir el PARM descubrirían que quizás el futuro secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, reclamaría derechos de autoría sobre el nombre del partido que fundó su abuelo, el general Juan Barragán.

El abuelo de Esteban Moctezuma es descendiente del emperador Moctezuma, que se rindió a Hernán Cortés, pero también de, por lo menos, dos ex presidentes de la República, Pedro María Anaya y Juan Bautista Barragán.

El gran mérito de Juan Barragán, según el general Adolfo León Osorio, fue rescatar, en su condición de miembro del Estado Mayor del Presidente de la República, de la choza de Tlaxcalantongo, en la Sierra de Puebla, en donde murió Venustiano Carranza, una máquina de escribir y papel de la guardia de cuerpo que cuidaba al presidente de México.

Esto sirvió para probar que Adolfo Ruiz Cortines era correo de Francisco I. Madero y no colaboró con el ejército gringo cuando tomó el puerto de Veracruz. Fue así como Barragán consiguió, en sociedad con el también general Jacinto B. Treviño, un partido político para su uso personal, el PARM.

Está claro: La Revolución sabía pagar.

Quizás la historia contada por León Osorio a El Universal fuera consecuencia del celo entre los jóvenes que asistieron al martirio de Carranza, pero lo cierto es que el PARM fue propiedad particular hasta que se lo entregaron a Cuauhtémoc Cárdenas para iniciar la aventura que hoy tiene a Andrés Manuel López Obrador en la antesala de la Presidencia de la República.

El PARM fue un partido político inexistente que sólo sirvió como apéndice del PRI; le aportaba siglas, pero votos no.

Lo que queda del PRI podría usar sus siglas, es cierto, pero primero tendría que revivir lo que dejó morir, el ideario de la Revolución Mexicana, y solicitar autorización a Esteban Moctezuma Barragán para usar el partido que el sistema obsequió a su abuelo.

Y todo por un meme.

 

 

 

 

 

 

 

 

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