El Presidente plenipotenciario

Afortunadamente, ayer López Obrador dio un respiro a quienes ven en sus acusaciones y argumentos transformadores un buen nivel de encono e inquina: “Soy también dueño de mi silencio”

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Con el 80 por ciento o más de aprobación en las encuestas, el Presidente Andrés Manuel López Obrador se da valor para destartalar todo lo que en el país aún no lleva, como decía Gustavo Madero, su ADN.

Si los resultados de las encuestas sobre “si aprueba o no su trabajo”, incluyendo el ejercicio del periódico Reforma, al que califica de “exagerado”, “conservador” y “fifí”, fuera otro, quizá no se daría esos márgenes tan grandes para hoy hacer papilla a los enemigos que él mismo ha confeccionado.


López Obrador está en la raya de ser un Presidente plenipotenciario. Su aprobación en arranque de gobierno es la más alta que se registra en la Historia del país en el último medio siglo o, al menos, desde que existen las empresas encuestadoras.

Quien más se acerca a su puntaje es Vicente Fox, que en los primeros tres meses de su gobierno alcanzaba el 70 por ciento de aprobación.

Ese mismo porcentaje, pero al revés, es decir, no en el arranque de la gestión, sino en el inicio del último año de gobierno (“aprobación sexenal”) lo tiene -¡Aunque usted no lo crea!- Carlos Salinas de Gortari, con 73.1 por ciento, según datos mencionados por Rubén Aguilar (¿lo recuerda?) en un artículo publicado hace exactamente un año (11 de marzo de 2018).

Aguilar, que se desempeñó durante casi todo el gobierno de Fox como su traductor de discursos (“lo que el Presidente quiso decir”) enlista los porcentajes de popularidad con que iniciaron, además de Fox (70%), “Felipe Calderón con 58%, Carlos Salinas con 57%, Enrique Peña Nieto con 53% y Ernesto Zedillo con 42%”.

Sobre la valoración con que cerraron, como dijimos, Salinas (de acuerdo a Aguilar que menciona encuestas) encabeza; después están “Fox con 63%, Zedillo con 62%, Calderón con 52% y Peña Nieto con 21 por ciento”.

Pero hurgando en el nivel de popularidad, encontré una crónica de La Jornada publicada en marzo del 2001, a días de que Fox cumpliera sus primeros 100 días de gobierno, y me sorprendió la similitud de entusiasmo que el Presidente panista destellaba comparada con la que hoy tiene López Obrador.

Después de todo son dos políticos, hoy en pugna, por cierto, que llegaron al poder destronando al PRI en momentos cruciales del país.

Así lo describía La Jornada: “Fox ha sido todo en sus primeros 100 días. Devoto católico, ranchero feliz, improvisado cómico, amigo de los niños de la calle, cantante atrabancado (“Ahí te voy, Mijares”), conductor de radio, declarante que se contradice a sí mismo, defensor del presidencialismo empresarial… Pero sobre todo ha mostrado que Dios, los símbolos del catolicismo y los valores de la familia serán el sello sexenal”.

¡Gulp! ¿Estaremos viendo doble?

Y agregaba declaraciones en esos días del Presidente albiazul: “El país es más que Chiapas (había prometido arreglar el conflicto en 15 minutos)… Nosotros dedicamos el tiempo a trabajar por México, no sólo a estar atendiendo el asunto de Chiapas… Si hay marcha (en la CDMX), que haya marcha. Si no quieren marcha, no marchan; como gusten. En el país hay libertad total de tránsito. Hay libertad total de moverse de un lugar a otro para todo mundo”.

“(El acuerdo de paz con el EZLN) tiene el significado de reintegrar al desarrollo a 10 millones de hermanos y hermanas indígenas”.

“Pongo en riesgo mi Presidencia, todo mi capital político. Hay que darle una oportunidad a Marcos: que enseñe sus cartas, que demuestre su voluntad de diálogo. Yo estoy dispuesto, a riesgo de ser calificado de torpe”.

Es grande la similitud en el tono del cambio discursivo. En el querer “ser todo”, como publicó La Jornada.

Claro, hay cosas, hay cosas, que hacen la diferencia, digamos, que las botas, la hebilla, el bigote… el “me canso ganso”.

Afortunadamente, ayer López Obrador dio un respiro a quienes ven en sus acusaciones y argumentos transformadores un buen nivel de encono e inquina: “Soy también dueño de mi silencio”.

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