El ‘posneoliberalismo’ de AMLO pasó por Venezuela, Argentina, Bolivia y más; ¿avance o retroceso..?

En el posneoliberalismo, el Estado vuelve a adquirir la dimensión de agente rector de la vida social y lo público se coloca por encima de lo privado. Los ejemplos en Latinoamérica son claros; en la mayoría se criminalizó a la disidencia y a los críticos

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“Nos libramos de la pesadilla de 36 años de neoliberalismo”, señaló Andrés Manuel López Obrador en la presentación de las conclusiones foristas del Plan Nacional de Desarrollo este domingo, una fecha insigne para anclar el nuevo modelo al institucionalismo de su nuevo gobierno.
Así, el “posneoliberalismo” nace con la fuerza del Estado, un modelo de franca ruptura con el “neoliberalismo”. En el análisis del doctor en Economía Pablo Dávalos Aguilar, estudioso del modelo, el concepto sólo tiene sentido y significado en el debate político latinoamericano.
Esta noción nace, en América Latina, como una necesidad de caracterizar a los gobiernos de la región que surgieron desde las luchas sociales en contra del neoliberalismo y que configuraron los denominados “gobiernos progresistas”, como los de Hugo Chávez y la “Revolución Bolivariana” en Venezuela; Evo Morales y el Movimiento Al Socialismo’ (MAS) en Bolivia; Rafael Correa y la “Revolución Ciudadana” en Ecuador; Néstor y Cristina Kirchner en Argentina; Lula da Silva y Dilma Roussef, y el “Partido de los Trabajadores”, en Brasil; Tabaré Vázquez y José Mujica, y el “Frente Amplio”, en Uruguay.
Para los teóricos Carlos Figueroa y Blanca Cordero, por ejemplo, “en el posneoliberalismo, el Estado vuelve a adquirir la dimensión de agente rector de la vida social y lo público se coloca encima de lo privado”, es decir, se asume que toda recuperación del Estado es, ya, una ruptura fuerte con el neoliberalismo.
En este sentido se ve la tendencia de López Obrador a asumir que la progresiva recuperación de programas como las estancias infantiles, los refugios para mujeres violentadas y la cancelación del nuevo aeropuerto de Texcoco con inversión privada, para sustituirlo por el sistema aeroportuario de Santa Lucía, con total rectoría del Estado, es, en sí, un éxito preconcebido, simplemente, por ir en sentido opuesto al neoliberalismo.
Afirma Dávalos que el “posneoliberalismo” corre el riesgo de convertirse en un tópico ideológico destinado a encubrir y legitimar prácticas gubernamentales que lesionan los derechos de los trabajadores, destruyen el tejido social, cooptan a las organizaciones sociales en el interior del aparato del gobierno, expanden la frontera extractiva y criminalizan las disidencias, que, además, son “invisibilizadas”, simplemente, porque provienen desde los “gobiernos progresistas”.
En sus palabras: Fue una expresión utilizada por Emir Sader, Atilio Borón, Carlos Figueroa Ibarra, entre otros, para marcar una distancia con aquellos gobiernos neoliberales adscritos a la agenda del Consenso de Washington. Con el concepto de “posneoliberalismo” se trataba de ubicar, en la nueva geopolítica, a los regímenes latinoamericanos que surgían en disputa con EU y fuertemente críticos con el modelo neoliberal.
Estos gobiernos cambiaron el sentido de las políticas públicas hacia políticas más inclusivas y con mayor sensibilidad social, preocupándose por la inversión social y la lucha contra la pobreza. En un inicio, algunos de estos gobiernos latinoamericanos, incluso, acudieron a la ideología del socialismo para legitimarse.
Sin embargo, la realidad provocó crueles resultados en esos países; la situación actual de Venezuela, de Bolivia; el cambio de régimen en Argentina y Brasil, son ejemplos ineludibles.
En este sentido, ¿es el posneoliberalismo un avance o retroceso..? El Presidente López Obrador dice sus adversarios y críticos advierten sobre un regreso al pasado. ¿Usted qué opina..?

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