El ‘pobre venadito’ consejero jurídico de Corral

¿Y qué tal si fuera el Secretario de Gobernación del país?

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La labor pública -lidiar desde cualquier cargo o colaboración con todo tipo de situaciones- requiere no sólo mucha paciencia, sino cierto nivel de raciocinio (que tiene que ver con templanza y tolerancia), para realizar un ejercicio de conciliación ante la eventualidad de conflictos.

En estos días, sobre todo por el clima electoral que se vive, y ante las características de la elección presidencial, los ánimos se calientan y llegarán a grado de ebullición a medida que se acerque el 1 de julio.

Para fortuna nuestra, los candidatos resuelven el 80 por ciento de sus diferencias con chanzas y chascarrillos, a veces buenos, a veces malos. A veces patéticos o cínicos.

En este marco es que se da el caso Corral-Gutiérrez-Navarrete, que a veces quita reflectores al propio proceso electoral por los personajes involucrados en primera instancia.

Desde ayer se integra otro ya sumando méritos, Maclovio Murillo Chávez, Consejero Jurídico del gobierno de Chihuahua, es decir, de Corral.

Hay otros, como quienes pastorean la Caravana por la Dignidad (por cierto, utilizando el vocablo -“dignidad”- más trillado del populismo paternalista), Gustavo Madero y Emilio Álvarez Icaza. O como a quien intentaron involucrar (y todavía, dicen, haciendo manita de puerco a Gutiérrez para que cante la que no sabe cantar), Manlio Fabio Beltrones.

Bueno, pues, el Consejero Jurídico de Corral no es un nonato en el conflicto que nubla la campaña de Ricardo Anaya por el propio protagonismo de su compañero de partido después de que ayer se le balconeó con la difusión de un audio en el que aseguran que la voz es suya y en el que hace una “muy valiente” advertencia a quien lo entrevista.

La grabación, que, dicen, tiene una duración de 24 minutos, trasciende por la parte en la que el entrevistador (periodista) pregunta a Murillo Chávez qué haría ante las críticas a la administración de Corral si fuera el Secretario de Gobierno.

En una mala copia del estilo de su jefe, porque Corral es duro y directo, pero no insultante, respondió: “Mira, cabrón; si yo fuera el pinche p… secretario de Gobierno ya te hubiera chingado, pero no soy”.

“No, no me preguntes, pero yo sabría qué hacer; es que, pendejo no soy”, pero el secretario no tiene poder, dice el entrevistador.

“Por eso, porque es pendejo, pero yo sí sabría cómo hacer valer la charola, ¿eh? Por las buenas o por las malas, yo sí la haría valer, pero no soy. Yo soy un venadito que habita en la serranía”.

No, consejero jurídico no debería ser. Se ve apto para aconsejar otras cosas. Su virtud es la invectiva.

Y es que Murillo Chávez no sólo es señalado como parte del grupo de colaboradores de Corral que presiona a ex funcionarios de Chihuahua para que declaren contra, entre otros, Beltrones, pero, además, como litigante trae una cola que da miedo.

Según una nota de La Jornada de ayer, el titular de la Consejería Jurídica de Corral “no fue ratificado como juez federal por el Consejo de la Judicatura Federal,  ni por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por no contar con la solvencia necesaria para desempeñar su labor y por no respetar los principios de excelencia, profesionalismo, objetividad, imparcialidad e independencia”.

La nota de La Jornada da cuenta del titipuchal de asuntos en los que ha sido cuestionado.

Por si fuera poco, amedrenta a periodistas que critican a Corral, pero hablaba de “paciencia, raciocinio, templanza y tolerancia” para realizar la labor de conciliación que todo cargo público requiere.

Eso mismo dio ayer la nota contraria, cuando en una actitud muy parecida a la de Miguel Osorio Chong en 2014, ante estudiantes del Politécnico Nacional (dialogando en mangas de camisa), Alfonso Navarrete Prida, Secretario de Gobernación, recibió a miembros del Frente Auténtico del Campo que marcharon por la avenida Reforma e hicieron un plantón afuera de la dependencia exigiendo atención y recursos.

La reunión de Navarrete y otros colaboradores con los campesinos resultó tan entendida por ambas partes que los manifestantes se despidieron del Secretario con aplausos y porras.

Que va de eso a un “mira, cabrón, yo ya te hubiera chingado”.

Por cierto, Navarrete también dialogó, la semana pasada, con Corral.

En toda esta sopa que inició con la denuncia de supuesto desvío de recursos de Hacienda al PRI en varias entidades, en el que se exige la extradición de César Duarte para ser juzgado y se detiene a Gutiérrez, se avizora toda una caravana… de exageraciones, mentiras y bravuconadas.

 

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