El morenismo y su ADN del PRI, PRD y PAN; Muñoz Ledo se la canta a Ebrard

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La versión híbrida de políticos que desembocó en Morena salió más brava que las especies de donde proceden. En el partido que fundó Andrés Manuel López Obrador se llevan más que feo.


Todavía hasta hace mes y medio, la pelea por la presidencia nacional del partido -sin desmerecer los golpes bajos- era entre al menos cuatro personajes, Mario Delgado, Yeidckol Polevnsky, Alejandro Rojas Díaz-Durán y Bertha Luján. Esta última decidió bajarse de la contienda.


Pero entraron dos que sacudieron la modorra en el que había caído el proceso interno, luego de casi un año de no poder llevarse a cabo. La entrada a la contienda de Porfirio Muñoz Ledo, viejo -viejísimo- lobo de mar, y Gibrán Ramírez, imberbe e incipiente en política, cambió la dinámica.


Poco a poco, se han ido rezagando Rojas y Polevnsky. Delgado se mantiene más por su encargo de coordinador de Morena en la Cámara de Diputados y cierto guiño desde Palacio Nacional.


En los últimos días, las cosas se han centrado en el viejo político y el joven académico. Este sábado y domingo, sin embargo, Muñoz Ledo sacó el látigo. Además de los raspones a Gibrán y Delgado, la cueriza se la puso a Marcelo Ebrard. Muñoz Ledo tira duro y directo.


Lo que no está claro es si irse a la yugular del Secretario de Relaciones Exteriores le beneficiará o perjudicará en la búsqueda de la presidencia de Morena. Acusarlo de adelantar tiempos presidenciales, pero, más aun, decirle “que se cuide”, y que hasta lo echaría del partido, no es como sacarle la lengua.

 

LA TEMPRANA, PERO INQUIETANTE MOVILIZACIÓN ANTI-AMLO

Para enjuiciar a Andrés Manuel López Obrador, no como él quiere hacerlo con cinco ex Presidentes, sino en cuanto a si sus propuestas y estrategias son un avance o un retroceso, es muy temprano.


La cotidianeidad de los mexicanos, en estos momentos, ante el mazazo de la epidemia de Covid-19, con todo lo que implica, incluyendo el “escenario muy catastrófico” que resultó una broma, no está como para andar inventando guerras.


Los brotes de inconformidad aquí y allá, los reclamos por el comportamiento algo porril del Presidente y de algunos de sus colaboradores, son espontáneos. Se dan porque la provocación es mucha, demasiada, pero hasta ahí.


Eso no significa, como afirma Alfonso Ramírez Cuéllar, que acciones como las de Frena rompan “la estabilidad política que vive México”. El presidente nacional interino de Morena bien sabe, o se hace ganso -perdón, pato-, que el que la rompe todos los días es su Jefe desde Palacio Nacional.


La realidad es que los mexicanos, hasta ahora, porque el sexenio va apenas para su primer tercio, están apacibles. Todavía no hay tos, si acaso, algún estornudo.


Nombre, lo que apenas se comienza a ver como una reacción adversa a lo que va de “transformación” es como ver gotear (y no es ninguna alusión Taibolera), antes de la llovizna, el aguacero y la tormenta.


¿O a poco las “transformaciones” anteriores fueron puro “güiri, güiri”? Por algo, si es cierto que apenas llevaríamos cuatro, la primera sucumbió ante la segunda, y ésta a la tercera. La quinta puede ser hasta prematura.


Todo está, pero sería lamentable, en que el “modito” siga goteando. Hasta parece que no aprendemos, porque luego hasta al más tigre se le caen las rayas.

DOCTOR, YA ES HORA, ANUNCIE LA SEGUNDA ‘CATÁSTROFE’: 1 MILLÓN DE CASOS

Lo mejor, si el Covid-19 no dice lo contrario, es que, según las cuentas del doctor Hugo López-Gatell, en las últimas dos semanas (36 y 37), la pandemia en México se redujo un 24 por ciento.


No solo eso, también la mortalidad, siempre según las cifras oficiales, ha bajado desde la semana 27. Hay, sin embargo, un dato que aunque ya parece con menor incidencia, no deja de acumularse, el de los casos confirmados.


Y nadie los inventa, ni los medios de comunicación los suman, ¡los da el Reporte Técnico Diario que encabeza el doctor! Nos faltan pocos más de 300,000 para llegar al millón.


¿No será ese, otro “escenario muy catastrófico”? De a 4,000-5,000 por día, pero supongamos 3,000, ¿lo auguramos para diciembre, quizá antes? No creemos que el subsecretario de Salud se atreva ahora a advertir sobre esa otra dramática cifra.


No vaya a ser que en lugar del millón, no pasemos al 1 y medio. Y luego tenga que andar, otra vez, revolviendo las curvas, los picos y las mesetas.

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