El miedo no anda en tigre

A veces el momento traiciona el subconsciente o la conciencia, y hasta en situaciones de mesura gana el júbilo

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“El que lucha por la justicia no tiene nada que temer”.

No, no lo dijo ni Superman, ni el “hombre murciélago”, ni el “Chapulín Colorado”. Lo dijo el Presidente de la República Mexicana, Andrés Manuel López Obrador.


A veces el momento traiciona el subconsciente o la conciencia (“facultad humana para decidir acciones y asumir la responsabilidad de las consecuencias, según la concepción del bien y del mal) y hasta en situaciones de mesura gana el júbilo.

Eso pudo haber pasado con el Presidente este jueves a pregunta expresa sobre si incrementaría su seguridad, porque ni siquiera estaba, imagino, en su agenda salir en su “mañanera” que el crimen organizado le hace los mandados.

Horas antes, madrugada del jueves, autoridades federales revelaron el hallazgo de un paquete explosivo (conteniendo Emulex, utilizado para estallidos controlados) en una de las puertas de la Refinería de Salamanca, además de mantas con mensajes a López Obrador advirtiendo sobre la continuación del operativo contra el “huachicoleo”.

Este viernes el Presidente insistió, porque los reporteros insistieron sobre su seguridad personal: “Vamos a continuar de la misma manera (sin tanta seguridad visible).

“El que lucha por la justicia no tiene nada que temer (insistió). Era (en administraciones anteriores) una situación de pena ajena todos los aparatos de protección excesivos. Se impedía la comunicación del Presidente con ciudadanos, imagínense cómo voy a gobernar si no tengo contacto con la gente”.
“No vamos nosotros a caer en ninguna provocación, no vamos a hacer caso a ningún acto de intimidación. Tenemos nuestra conciencia tranquila…”

La postura de López Obrador ha sido la misma desde que decidió regresar a los cuarteles al Estado Mayor Presidencial y prescindir de sus servicios de seguridad.

En más de dos meses, ayer los cumplió como Presidente en funciones, no han sido pocos, simpatizantes, allegados y hasta opositores, los que lo conminan a incrementar su círculo cercano de seguridad. El consejo lo ha hecho hasta su esposa Beatriz Gutiérrez Müller.

Aun cuando el país entre en un estado de distensión por el hecho de implementar la “no guerra” al crimen organizado, nunca, ni siquiera en países superdesarrollados desaparece la inquietud de la discordia.

Ayer, en su gira de trabajo por Tabasco y Veracruz, al parecer su punto de vista varió. No se arrepintió, quizá, de haber despedido en su totalidad al Estado Mayor Presidencial, pero sí, al parecer, de no dejar a su disposición un grupo reducido de elite.

Se dejó rodear, además de la Ayudantía, por policías estatales y hasta, se dijo, por militares vestidos de civil que, seguramente, rastrearon con anticipación los lugares a donde acudiría.

Entre las reacciones de quienes lo conminaron ayer a incrementar su seguridad a raíz de la supuesta amenaza “huachicolera”, la de la senadora panista, Xóchitl Gálvez, me pareció entre las más certeras -sí, esta vez sin guasa de por medio-: “Él (Presidente) quiere que los militares nos cuiden, ¿por qué él no confía en el Estado Mayor Presidencial? Que nos ponga el ejemplo, porque yo sí creo que el Estado Mayor Presidencial es gente formada, capacitada, preparada”.

“Que le quite toda la parafernalia que tenía, que le quite los excesos, pero sí hay gente muy valiosa que sí sabe de inteligencia, que sí sabe de cercos de seguridad”.

Y no es que el miedo no ande en burro, pero tampoco en tigre. Porque, además, hay de tigres a tigres.

Porque no todo es cosa de que, envalentonado, me canso…

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