El equipo de Sheinbaum con la ‘X’ en la frente

Resulta que el logotipo que sustituirá (¿o sustituiría?) al utilizado por su antecesor, Miguel Ángel Mancera (CDMX), ganador entre más de 800 trabajos, fue criticado porque es idéntico, y supuestamente plagiado, del utilizado por una banda de rock metálico

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El lunes, cuando la próxima jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, presentó el logotipo ganador que representará a su gobierno, en sustitución del utilizado por su antecesor, Miguel Ángel Mancera, la imagen no me sorprendió, al contrario, evoqué la simpleza del trabajo seleccionado, según la propia gobernante electa, entre más de 800 diseños.

A lo primero que lo relacioné fue al trazo que debería adquirir el hoy cancelado nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, que aún se edifica, pero que dejará de construirse a partir del 1 de diciembre.


El proyecto de Texcoco incluía una terminal en forma de “X” (No por TeXcoco, sino por MéXico). Pensé incluso que la selección del nuevo logotipo era hasta una burla para quienes pelearon que no se frenara la obra. La “X” se los recordará al menos por seis años.

Pero creo que no es así, más bien ahora me inclino a que diseñador ganador, panel de selección y hasta la Jefa de Gobierno Electa cayeron en la trampa de lo fácil y lo trillado: La “X” de México.

Horas más tarde de su presentación, las redes sociales (esa bendita, o maldita, metiche) “viralizaron” que la imagen había sido plagiada del sello de un grupo de rock metalero regiomontano, “Neural FX”.

El autor del trabajo ganador, Israel Hernández Ruiz Velasco, es licenciado en Diseño y Comunicación Gráfica por el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Guadalajara.

Al preguntársele sobre su obra, describió: “A partir de la imagen en específico que ilustra la México-Tenochtitlán, recuperé la forma que divide el códice en cuatro canales. La parte central de éste símbolo se encuentra entrelazada como si fuera una trama, para referirnos al tejido social y la integración de quienes conformamos la Ciudad”.

“(La ‘X’  simboliza) un punto de encuentro, un cruce de caminos, de cultura, de cosmovisiones…”.

Hace unas semanas, curiosamente cercano a la develación del ganador del nuevo logotipo de la Ciudad de México, recorrí varios catálogos de símbolos (Simbología: Forma expresiva que introduce en las artes figuraciones representativas de valores y conceptos, y que a partir de la corriente simbolista, a fines del siglo XIX, y en las escuelas poéticas o artísticas posteriores, utiliza la sugerencia o la asociación subliminal de las palabras o signos para producir emociones conscientes”).

Me interesaba el “Triskel” celta y su significado. Entonces fui a dar con la simbología vikinga, las runas y ese alfabeto que se utilizó en medallas y otros artículos durante siglos.

Me topé con la Cruz Celta y el significado del Triskel: “Representa el principio y el fin, la eterna evolución, el crecimiento, y aprendizaje perpetuo. Manifiesta el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Entre los druidas simbolizaba el aprendizaje, y la trinidad Presente, Pasado y Futuro. Según la cultura celta, los druidas eran los únicos que podrían portar este símbolo sagrado. Era utilizado para aliviar fiebres y curar heridas. El Triskel es también un canalizador o amplificador de energía”.

En toda la simbología, o en mucha de ella, hay una tendencia a través de los siglos y, quizá, de la historia de la humanidad del uso de la cruz como centro de todo concepto, pero con mucha influencia tal vez de la cuestión espiritual y de las religiones o deidades. El nombre de nuestro país contiene una “X”, una cruz, que muchas veces, por su fonética, es sustituido por una “J”. Ante ellos no es difícil que los conceptos se reproduzcan y hasta se copien sin alguna pretensión.

Quizá nuestro diseñador ganador es fan de “Neural FX” y por ahí asoció algo o de plano se fue de bruces.

Pero bueno, rascando aquí y allá, me topé hasta con la figura del revés de la medalla de San Benito, que es una cruz con las mismas bolitas que trae el que sería el nuevo logo de la CDMX (¿todavía escribir así?) y el de la agrupación rockera. Encontré el titipuchal de símbolos creados a través de espadas cruzadas, imagen de un guerrero, que no son otra cosa que una “X”.

Y, mire (o lea), si usted busca la figura precolombina del “Ollin”, verá que el diseño que mostró Sheinbaum no solo coincide con el de “Neural FX”, sino hasta con un símbolo muy famoso de nuestros antepasados.

El Ollin, como los símbolos celtas o vikingos, o el que se imagine, contiene explicaciones que invariablemente llevan a cuestiones de energía, poder, valor, pensamiento, naturaleza.

La simbología en el mundo es tan vasta como la existencia de la humanidad misma.

Ya encarrilada y contenta con su logo, Sheinbaum aclaró: “No se pretende, en este momento, sustituir la marca turística CDMX. Ya lo trabajaremos en su momento, es la imagen institucional. Tampoco vamos a pedir a los taxistas que cambien su cromática. No vamos a hacer esas barbaridades, pero sí, a partir del 5 de diciembre habrá una nueva imagen institucional que irá definiendo en el camino un nuevo modelo de gobierno de la Ciudad de México junto con su logotipo”.

Ya escribía Alfonso Reyes en su libro “La ‘X’ en la Frente” (poemas y relatos): “Tal es el jeroglifo que esconde la figura, que confirma la historia, que ostenta la escritura en esa persistente equis de los destinos, estrella de los rumbos, cruce de los caminos”.

Hoy, muchos utilizan despectivamente esa frase del “Regiomontano Universal”: Traes la “X” en la frente.

Pero eso le puede pasar a cualquiera. Incluso a un equipo que intenta la renovación total, la “Cuarta Transformación”.

Y, cierto, la casualidad existe (por aquello del supuesto plagio), ¿pero tan precisa?

 

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@RobertoCZga

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