El costo de que AMLO ya tenga su Reforma Educativa

Si el PRI se dio por bien pagado con la incorporación de algunas propuestas, esperemos al miércoles próximo, o antes, para saber si las zanahorias que recibió la CNTE le resultan suficientes para no cumplir su amenaza de movilizarse

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Algún día, alguien me explicará por qué pudiendo unirse al resto de oposiciones para mantener vigente la “mal llamada” Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto, las bancadas del PRI en el Congreso de la Unión decidieron ayudar a Morena a cumplir el sueño del Presidente López Obrador de extirparla de la Constitución.
La explicación parece estar en la supervivencia de mucho del contenido de la legislación vigente, si bien ha sido envuelto en otro ropaje para ofrecer la impresión de novedad, y la cesión de la Cuarta Transformación en algunas de sus innovaciones.
La “bien llamada” Reforma Educativa de Andrés Manuel mantiene, como ya existe, el control para el Estado de plazas y nómina, pero, además, sólo cambiará de nombre al supuestamente extinto Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación; el nuevo organismo descentralizado, autónomo y con patrimonio propio, no será punitivo, como tampoco lo fue su antecesor, pues los profesores que después de reprobar y capacitarse hasta en tres ocasiones seguían sin dar el ancho no se quedaban sin chamba, ya que sólo eran reacomodados en funciones administrativas.
Los legisladores de René Juárez y Miguel Osorio Chong pueden presumir de la creación de un fondo especial para financiar la educación superior, es decir, será gratuita y el Estado estará obligado a absorber el costo.
Más aún, para dar respuesta a la protesta de los profesores indignados porque sus lugares eran ocupados por profesionales especializados en alguna materia en particular y que, además, por esta circunstancia, podían ascender a supervisores, por ejemplo, en detrimento de los que llevan toda su vida en el sistema educativo sin molestarse en ponerse al día en cuestiones pedagógicas, ahora, la experiencia, es decir, los años pasados en un aula, pesarán tanto como el resultado de la evaluación.
Las oposiciones, como el PAN, PRD y MC, no sólo el PRI, consiguieron que no prosperara la propuesta de la iniciativa gubernamental de borrar la educación preescolar y maternal, y que los educandos de primero y segundo de primaria sí sean sometidos a exámenes para pasar al curso siguiente, lo cual es un gran tema.
Se entiende que, con estas zanahorias, Mario Delgado y Ricardo Monreal convencieran al PRI, PRD y MC (pero no al PAN) de ayudarles a que, en su conferencia de prensa mañanera, el Presidente pueda presumir de que por fin tiene la “bien llamada” Reforma Educativa, aunque, para ser justos, el coordinador de los diputados de Morena debió aceptar la permanencia no sólo de una coma, sino de todos los signos de puntuación y que, además, sobreviva el INEE, si bien con otro rostro y ropa nueva.
Pero si el PRI se dio por bien pagado con la incorporación de algunas propuestas, esperemos al miércoles próximo, o antes, para saber si las zanahorias que recibió la CNTE le resultan suficientes para no cumplir su amenaza de movilizarse.
Si permanece en santa paz, como hasta hoy, habrá motivo para sospechar la existencia de un mecanismo que le permita tener el control al menos de las plazas y que algo más, contante y sonante, recibió a cambio de no convertirse en un tumor en las posaderas del gobierno y no paralizar la Ciudad de México y las entidades en donde está su fuerza.

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