‘El Chapo’ en sucesión presidencial

Sin proponérselo, Archibaldo Guzmán habría cambiado la historia de México

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Nunca sabremos qué causó, el 4 de noviembre de 2008, el accidente aeronáutico en el que murieron José Luis Santiago Vasconcelos, Juan Camilo Mouriño y varias personas más. La información disponible hasta un año después habla de errores cometidos por los pilotos del avión y controladores de vuelo del aeropuerto internacional de la Ciudad de México. Hoy sabemos que un año antes, en 2007, Archibaldo Guzmán, conocido como “El Chapo”, ordenó su muerte.
Un documento del Departamento de Justicia de Estados Unidos de fecha 28 de enero de 2019 difundido por IMPACTO menciona que entre una gran cantidad de personas cuyo asesinato fue ordenado por “El Chapo” figura Vasconcelos.
Si el crimen fue ordenado en 2007, sus ejecutores habrían tardado un año en cometerlo.
Si esto es cierto, sin proponérselo, Guzmán habría cambiado la historia de México porque el pasajero principal de la nave que se estrelló en el barrio residencial de Las Lomas en la Ciudad de México era el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, que cobijó a Vasconcelos cuando lo echó de la SIEDO el ahora ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Eduardo Medina Mora, que fungía como procurador General de la República.
Sería irresponsable adjudicar a “El Chapo” aquel desgraciado atentado sólo por la mención en el documento del Departamento de Justicia, pero quizás sí fue autor intelectual o financiero de alguno de los 2 (o de ambos) que sufrió José Luis antes del fatal en Las Lomas, pero en estos tiempos turbulentos todo se presta a la especulación.
Aunque apenas era el segundo año del sexenio, se consideraba que Mouriño, el jefe de Vasconcelos, era el candidato de Felipe Calderón para la sucesión de 2012. Para eso, el Presidente habría cedido a las pretensiones de Juan Camilo de ocupar, prematuramente, la Secretaría de Gobernación.
Mientras Mouriño crecía en la administración (antes de ingresar a Gobernación fue jefe de la Oficina de la Presidencia), en el Estado de México hacía lo propio Enrique Peña Nieto, que, a la postre, fue candidato del PRI y ganaría las elecciones, por 7 puntos, a Andrés Manuel López Obrador.
La competencia entre Mouriño y Peña Nieto habría sido intensa porque Calderón tenía todas sus esperanzas puestas en Juan Camilo y nada habría escatimado para heredarle la Presidencia.
La muerte de Mouriño destruyó el proyecto de Calderón, si existió, porque no pudo encontrar en los panistas a quien le sirviera como encargado de la política interior. En fila se sucedieron Fernando Gómez Mont, Francisco Blake Mora (que murió al desplomarse el helicóptero en el que viajaba) y Alejandro Poiré Romero. Los antecedió Francisco Ramírez Acuña, el jalisciense que destapó en Guadalajara a Calderón, causando el enojo de Vicente Fox.
La desaparición de Juan Camilo tuvo como consecuencia que Josefina Vázquez Mota arrebatara a Calderón la candidatura presidencial. Ernesto Cordero ni siquiera pintó en la lucha interna panista.
Es demasiado especular que todo esto ocurrió sólo porque “El Chapo” asesinó a Vasconcelos al no poder comprarlo; él y los jefes mafiosos lo consideraban insobornable.


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