Del Pacto por México al monólogo transformador

A diferencia de sexenios anteriores, en el gobierno de López Obrador, la configuración de programas y estrategias, así como la integración de operadores a sus áreas, o son decisiones unilaterales o verdaderos rompecabezas

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Desde la llamada Alternancia en el 2000, los mexicanos hemos aprendido que en modelos para armar un país en gustos se rompen géneros.
En el colmo de la desesperación por los fracasos, metidas de pata, soberbia, corrupción, “neoliberalismo”, “conservadurismo” o lo que guste, llegamos a julio de 2018 y estamos por iniciar el tercer mes del 2019.
Y estamos ante una incógnita. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador, a dos meses de haber iniciado, plantea barrer con cuanto vestigio exista de gobiernos anteriores, del PRI y del PAN, que no lleve su marca.
Él ha trazado sus propios proyectos y metas bajo un solo razonamiento: Al gobierno lo manda el pueblo y en el gobierno no debe existir corrupción.
Bajo esa premisa ha planteado, junto con el Poder Legislativo, del que su partido, Morena, posee mayoría, una serie de cambios constitucionales y otros por decisiones personales.
Con el dominio de dos poderes se apresta a tener también el control del tercero, el Judicial, para la cual ha ido reacomodando piezas.
Lo mismo está haciendo en dependencias, organismos descentralizados y autónomos (los que se salven, pues no le interesan), y hasta en oficinas de menor rango.
Para él o han sido mal administrados o mañosamente conducidos órganos independientes como el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, la Comisión Reguladora de Energía o a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
“Se crearon diversos organismos supuestamente autónomos, independientes, toda una constelación de organismos independientes, autónomos, otro gobierno, para operar el saqueo, para facilitar el robo, para entregar contratos, permisos, a empresas particulares”, dijo, recientemente, en uno de sus mensajes.
“Y en todos esos organismos, la mayoría de los consejeros representaban a los grupos de intereses creados y nos vendieron la idea de que esto era la independencia, la autonomía, la llamada sociedad civil, que eran gente decente porque los del gobierno eran unos corruptos”.
De lo único que adolece hasta ahora, pero que tampoco se puede exigir por la premura del arranque de su gobierno, y el tiempo transcurrido desde su asunción, es de resultados.
Así, asuntos como la inseguridad y violencia, el mejoramiento del funcionamiento aeroportuario en la Ciudad de México, la “urgida” reactivación de Pemex (aun pasando ya el plan contra el “huachicoleo”) y la Comisión Federal de Electricidad; el crecimiento económico del país; el mejoramiento salarial; la modernización y mejor atención en centros de salud; el ascenso en calidad de la educación, en fin, el camino de México hacia la más portentosa potencia mundial, van para largo.
No debe dudarse de que muchas de sus propuestas y planes den parte de ese esperado resultado, sobre todo, en el mediano plazo, aunque ir solo nunca es recomendable.
López Obrador no admite intromisión de otras fuerzas en su territorio. Convoca al empresariado nacional bajo su propio criterio y propuesta, y aceptan o no hay de otra. De él no sale acercar a las dirigencias de los partidos opositores y sólo admite lo que el suyo pueda pepenar en el Congreso.

NADA DE COALICIONES
Uno de los puntos sobresalientes del sexenio de Enrique Peña Nieto fue el después vilipendiado, por la oposición, “Pacto por México”, que, mientras duró, los mismos PAN y PRD (Morena aún no nacía, pero Andrés Manuel López Obrador ya se oponía) elevaban al paso más alto de voluntad política.
El Pacto fue la viga de las reformas estructurales. Quedará siempre la duda de si su continuidad habría tenido el éxito que se pintó, en su momento, en sectores como la educación, energético, laboral, telecomunicaciones, la misma política.
A mi forma de ver, el de Peña Nieto no ha sido el más corrupto de la era priísta, aunque su gestión llegó luego de dos administraciones panistas, pero habrá que ver los trapitos que pueda sacar el gobierno de López Obrador no precisamente contra el ex Presidente, sino del funcionamiento de las dependencias federales.
Sobre la era panista tal vez destacar que dieron inicio a lo que llamaron “empoderamiento ciudadano”, que también fue seguido por el peñismo, pero que ahora hace vomitar a López Obrador.
Hoy, definitivamente, Andrés Manuel ha pintado su raya, aunque paga ciertos precios.
Para el editorialista de Reforma Sergio Sarmiento existe una lógica detrás de su aparente “insensatez”.
Más allá de cómo lleve a cabo la transformación en asuntos torales que mencionamos atrás, el Presidente, afirma Sarmiento, “busca reducir el atractivo del servicio público para los más capacitados”. Para ello, afirma el editorialista, usa “el argumento de que ya se acabó la ‘burocracia dorada’ y ‘no va a haber gobierno rico con pueblo pobre’”.
Entonces, lo hemos visto en los últimos días, la “pesquisa de talentos” de sus colaboradores “incondicionales” (mencionando otra vez a Sarmiento) no tiene aspectos de calidad; es como hablar de un subproducto, de darle chance a la “raza”, para que todo huela a pueblo, a hilo, a bordado, a sudor.
La idea del desarrollo, de la transformación del país, es correcta, pero algunos aspectos no pueden basarse sólo en la apariencia de la mendicidad. De la idea de que si soy un Presidente “muy austero”, la Presidencia no debe contar con un avión oficial. Vaya, vende el avión caro, pero compra uno más modesto. Un “Tsuru-avión”.
Toda teoría del desarrollo indica que éste arranca a partir de un ente fortificado, y muchas, en el aspecto socio-económico, parten de una clase media fuerte, claro, sin corrupción, que eso, inevitablemente, frena a cualquier país.
Pero hoy, a esa clase media se le está pulverizando en el afán de obtener una imagen de salvador de los pobres.
Cierto que hay empresarios comprometidos con la Cuarta Transformación, que son los menos; la mayoría existe porque su política son las ganancias así gobiernen Dios o el diablo. Otros acomodados, el quinto ejército de López Obrador, “los ricos, los que tienen apartamentos en Houston o fortunas acumuladas”, y que no les interese el bajón salarial, añade Sarmiento, estarán comprometidos con él.


SALARIOS BAJOS; PERSONAL DE MEDIO PELO
Este coctel de improvisaciones, ajustes o insólita estrategia, ha generado que para suplir a quienes López Obrador califica de corruptos en órganos autónomos y oficinas de gobierno se dé un auge de prospectos con poca o nula calidad profesional por distintos aspectos.
Algo que ha causado no sólo desconcierto, sino hilaridad, son los casos de dos personas a las que les ofrecieron cargos en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y que, al fin de semana pasado, o habían renunciado o ni siquiera alcanzaron a asumirlos.
Son los casos de Edith Arrieta, que llegó a la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados… ¡con estudios en diseño de moda!, aunque quien la contrató alegó que también “tenía conocimientos de agricultura campesina”.
Y el de David Alexir Ledesma, nombrado subdirector de Comunicación del Conacyt, pero al armarse un lío porque apenas cursaba el tercer semestre de Comunicación, y de ser adicto a mostrarse semidesnudo en redes sociales, decidió renunciar al puesto. A Alexir lo defendió, a capa y espada, la senadora Dolores Padierna.
Otro caso es el de María Chávez García, secretaria administrativa del fondo sectorial Conacyt-Sener, que cuenta sólo con estudios de Secundaria.
En este caso, el Conacyt se deslinda de su contratación y afirma que el trámite correspondió a la Secretaría de Energía.
Su labor la definen como “la persona física designada por Sener, responsable del control de las actividades financieras y administrativas del Fondo previstas en el contrato, auxiliando al CTA en la ejecución e instrumentación de su competencia”.
De acuerdo a una nota de El Universal, Chávez García se desempeñó como diputada federal de Morena en el periodo 2015-2018.
“Documentos públicos de la Cámara de Diputados indican que la servidora pública trabajó como mostradora de ropa interior y de fragancias”, indica el periódico en información publicada el pasado jueves 14 de febrero.
Antes, la Secretaría de Energía ofreció a la ex diputada ser directora de área en la subsecretaría de Planeación y Transición Energética.
Ese mismo día, el periódico Reforma reportó el caso de una de las candidatas a la Comisión Reguladora de Energía, Guadalupe Escalante Benítez, quien, al iniciar su presentación en el Senado para valorarla, ante los legisladores buscó en Internet el significado del organismo.
“Todo mundo sabemos, la Comisión Reguladora de Energía es un órgano regulador, pero como que, a veces, no tenemos el alcance total de lo que significa.
“No me voy a llevar mucho tiempo, pero me encontré una descripción en Internet que me gustó mucho”, dijo ante la Comisión de Energía Escalante Benítez, Ingeniera Química Industrial por el Instituto Politécnico Nacional.
Y, efectivamente, leyó la definición: “La Comisión Reguladora de Energía es la entidad a cargo de regular, de manera transparente, imparcial y eficiente, las industrias del gas, de los refinados, derivados de hidrocarburos y de electricidad. Asimismo, debe generar certidumbre que aliente la inversión productiva, propiciando una sana competencia y atendiendo y propiciando una adecuada cobertura”.
Para formar parte de la Comisión Reguladora de Energía se reveló que uno de los propuestos por el Presidente, Ángel Carrizales, fue parte de la logística de la Presidencia de la República que asiste al Mandatario federal.
Carrizales es Ingeniero Químico por el Instituto Tecnológico de Ciudad Madero, Tamaulipas.
Entre los 12 propuestos para las cuatro ternas se encuentra también Paola Elizabeth López Chávez, integrante del cuerpo de Ayudantía del Presidente.
Y, para rematar, el viernes se publicó que Jenaro Villamil fue aprobado, por unanimidad, en el Senado para el cargo de presidente del Sistema de Radiodifusión entregando como respaldo profesional su boleta de calificaciones cuando la Ley establece que para ocupar el cargo elegido debe contar con nivel de licenciatura.
El caso de Villamil es distinto al del resto de cuestionados, pues su trayectoria periodística es pública y reconocida, como ocurre con el de Paco Ignacio Taibo II para asumir la dirección del Fondo de Cultura Económica. Simple incumplimiento de requisitos que de haber ocurrido en la era de la no Transformación habría provocado una tormenta 10 veces mayor.
Pero como decíamos, hubo pactos y ahora hay monólogos (encubiertos de diálogos “mañaneros”). Para armar un país, sin embargo, en gustos siempre se romperán géneros.

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@RobertoCZga

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